«Orlando: una biografía», novela de Virginia Woolf (1882-1941)

Virginia Woolf fue una novelista, escritora de relatos, ensayista, editora y feminista británica, considerada una de las más destacadas figuras del modernismo literario del siglo XX.
 


Nació en Londres, el 25 de enero de 1882,y falleció en Lewes, Sussex, el 28 de marzo de 1941.
 

Entre sus obras más conocidas estás las novelas «La señora Dalloway» (1925), «Al faro» (1927), «Orlando: una biografía» (1928), «Las olas» (1931), y su largo ensayo «Una habitación propia» (1929).

Orlando, portada de primera edición.
«Orlando: una biografía» fue publicada el 11 de octubre de 1928. En ella se tratan temas considerados tabúes en su época (la homosexualidad, la sexualidad femenina, el rol de la mujer dentro de una sociedad) contextualizados en distintos períodos históricos. Esta “biografía” puede ser leída como una crítica al sesgo machista de este género literario, en el que los personajes históricos biografiados, en la Gran Bretaña victoriana, eran en su inmensa mayoría hombres. Fue traducida al español por Jorge Luis Borges.

Citas de «Orlando: una biografía»

Nada era demasiado pequeño para ese diálogo, nada era demasiado grande.
Daría hasta el último centavo por escribir un solo librito y hacerse célebre; todo el oro del Perú no puede compararse al tesoro de una frase bien hecha.
La naturaleza nos ha jugado una mala pasada, pues el poeta tiene cara de carnicero y el carnicero de poeta.
Si tuviera una pensión de trescientas libras al  año, me quedaría en la cama hasta el mediodía leyendo a Cicerón.

No hay en el tumultuoso pecho del hombre una pasión más grande que la de imponer sus creencias a otros.


Estoy creciendo, pensó, estoy perdiendo mis ilusiones para adquirir otras.
Estaba casada, es verdad; pero si su marido estaba siempre doblando el Cabo de Hornos, ¿eso era un matrimonio? Si una quería a otras personas, ¿eso era un matrimonio? Si una deseaba escribir versos más que nada en el mundo, ¿eso era un matrimonio?
La vida es el único tema digno del novelista o del biógrafo; la vida nada tiene que ver con estar sentada en una silla, pensando; el pensamiento y la vida son polos opuestos.
El amor nada tiene que ver con la bondad, la fidelidad o la poesía, el amor es quitarse la enaguas.

Varios guardianes del parque la miraron con desconfianza y sólo se inclinaron a una benévola opinión de sus facultades mentales al advertir el collar de perlas que usaba.