Kostas Axelos - Microrrelatos - Cuentos filo-sóficos

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Fernando Gómez Lamadrid, fundador de la página de facebook TOPmicrorrelatos.  


EL AMOR
(la sique, la negatividad y la muerte)

Kostas Axelos

Un estudiante alemán va una noche a un baile. En él descubre a una joven, muy bella, de cabellos muy oscuros, de tez muy pálida. En torno a su largo cuello, una delgada cinta negra, con un nudito. El estudiante baila toda la noche con ella. Al amanecer, la lleva a su buhardilla. Cuando comienza a desnudarla, la joven le dice, implorándole, que no le quite la cinta que lleva en torno al cuello. La tiene completamente desnuda en sus brazos con su cintita puesta. Se aman; y después se duermen.

Cuando el estudiante se despierta, mira, colocado sobre el almohadón blanco, el rostro dormido de la joven que sigue llevando su cinta negra en torno al cuello. Con gesto preciso deshace el nudo. Y la cabeza de la joven rueda por la tierra.

*

EL SER
( y la esencia de lo que es)

Kostas Axelos

Un sabio chino se pasea con su discípulo. Atraviesan un puente.

—¿Cuál es el ser ( o la esencia) del puente? —pregunta el aprendiz de filósofo.

Su maestro lo mira sorprendido y de un empujón lo precipita en el río.

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LO REAL Y LO IMAGINARIO
(las trampas mito-lógicas)

Kostas Axelos

Un padre y una madre centauros contemplan a su hijo, que juguetea en una playa mediterránea. 

El padre se vuelve hacia la madre y le pregunta: ¿debemos decirle que solamente es un mito?

Familia de centauros - Sebastiano Ricci

*

LA BÚSQUEDA
(siempre errónea y errante incluso antes de ser planetaria)

Kostas Axelos

Un hombre erró por el mundo durante toda su vida a la búsqueda de la piedra —filosofal— que convertiría en oro al metal más vulgar. Erraba por montes y valles, vestido con un sayal atado a su cuerpo por medio de un cinturón con una hebilla metálica. Cada vez que le parecía una piedra podía ser la piedra, la frotaba contra su hebilla y se veía obligado a tirarla.

Una tarde en que estaba muy fatigado, llegó a la casucha de una anciana campesina y le pidió de comer y de beber. La vieja lo interrogó, y después de haber escuchado en silencio, se fijó en su hebilla y dijo: 

—Pobre hombre, has tirado la piedra preciosa, ¿no te has dado cuenta de que tu hebilla ya se ha convertido en oro?

*
 



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Javier Alonso Gª-Pozuelo