Las visiones de William Blake

LAS VISIONES DE WILLIAM BLAKE
Siendo un niño, William Blake contó a su madre que había visto al profeta Ezequiel sentado bajo un árbol. La preocupada madre trató de corregir las inclinaciones visionarias del pequeño William con un par de cachetes bien dados, medida que no debió de resultar demasiado eficaz porque, según sus biógrafos, su hijo siguió viendo y hablando con personajes de todos los tiempos y continentes el resto de su vida. Se cuenta que, incluso yendo en compañía, a veces se paraba en mitad de la calle a saludar a alguna de aquellas variopintas apariciones llegadas de Dios sabe dónde. De hecho, era el poeta tan frecuentemente asaltado por esas visiones que su propia esposa, Catherine Boucher Blake, llegó a decir:
-“No disfruto mucho de la compañía del señor Blake: siempre se encuentra en el paraíso”.
 
Catherine Blake por William Blake
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William Blake fue un poeta, pintor y grabador inglés. Su poesía, inspirada por visiones místicas, es una de las más originales de la lengua inglesa y supone el rechazo de las ideas ilustradas en favor del romanticismo. Tenido por muchos de sus contemporáneos por un lunático que sobrevivía gracias a los pocos amigos que compraban sus grabados, William Blake es considerado hoy como una de las mentes poéticas más imaginativas y profundas de la cultura europea.

Nació el 28 de noviembre de 1757 en Londres y falleció en esta misma ciudad el 12 de agosto de 1827.


William Blake por Thomas Phillips
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FRASES CÉLEBRES DE WILLIAM BLAKE:

El pájaro tiene su nido, la araña su tela, el hombre la amistad.
El hombre cuya opinión nunca varía es semejante al agua estancada, y engendra reptiles en su mente.
La verdad mal intencionada es peor que la mentira.
Es más fácil perdonar a un enemigo que a un amigo.

¡Celebra tu existencia!


Aquellos que reprimen el deseo, lo hacen porque es lo suficientemente débil para ser reprimido.
Un necio no ve el mismo árbol que un sabio.
Lo que ahora es demostrado fue una vez sólo imaginado.
Piensa por la mañana, obra al mediodía, come por la tarde y duerme por la noche.

Aquel que desea pero no obra, engendra la peste.


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Para ver un mundo en un grano de arena
y un paraíso en una flor silvestre,
sostén el infinito en la palma de la mano
y la eternidad en una hora.

   (Fragmento de Augurios de inocencia)