Winston Churchill y el ataque japonés a la base naval de EEUU en Pearl Harbor

EL SUEÑO DE LOS AGRADECIDOS
En el amanecer del 7 de diciembre de 1941, la  base naval de los Estados Unidos en Pearl Harbor (en la isla de Oahu, Hawai), fue atacada por fuerzas navales y aéreas del ejército imperial de Japón.
 

Este ataque tenía como objetivo evitar la intervención de la Flota del Pacífico de EEUU en las acciones militares que el Imperio del Japón planeaba realizar en el Sureste Asiático contra las posesiones ultramarinas de Gran Bretaña, Francia y EEUU.
 

Pese a que los norteamericanos descifraban sistemáticamente los mensajes secretos japoneses, en esta ocasión fueron sorprendidos por el ataque, resultando su flota seriamente dañada.
 

La inexistencia de una declaración formal de guerra previa a la ofensiva militar, hizo que el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt calificase al 7 de diciembre de 1941 como «una fecha que vivirá en la infamia».
 

Al día siguiente del ataque, 8 de diciembre, los Estados Unidos declaraban la guerra al Imperio del Japón.
 

Con el ataque a Pearl Harbor, la negativa de la opinión pública norteamericana a la intervención de EEUU en la II Guerra Mundial se rebajaba notablemente y el país, dividido hasta ese momento, se unía ante la agresión.
 

El 11 de diciembre, la Alemania nazi declara la guerra a EEUU. Unas horas más tarde, a las 15:05 p.m.,  el Senado y la Cámara de Representantes de los Estados Unidos de América reunidos en el Congreso, resuelven formalmente declarado el estado de guerra entre EEUU y el Gobierno de Alemania.
 
Roosevelt firma la
Declaración de Guerra
contra Japón

Roosevelt era autorizado para emplear "todas las fuerzas militares y todos los recursos necesarios para llevar el conflicto a un feliz término". De este modo, la ayuda clandestina que EEUU había brindado al Reino Unido se convertía en una alianza plena, lo cual tendría una influencia crucial sobre el desenlace de la Segunda Guerra Mundial.
 

En ese momento, la intervención explícita de EEUU en la guerra mundial se antojaba tan determinante  que cuando el primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill, tuvo noticia del ataque nipón a Pearl Harbor, comentó pletórico de optimismo:
"Así que después de todo, hemos ganado la guerra".
Esa noche, según sus propias palabras, durmió "el sueño de los seguros y agradecidos".

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Winston Churchill fue un político y estadista británico, especialmente recordado por su mandato como primer ministro durante la Segunda Guerra Mundial. Notable orador, fue también historiador y escritor. El año 1953 se le otorgó el Premio Nobel de Literatura.

Nació en Oxfordshire, Inglaterra, el 30 de noviembre de 1874, y falleció en Londres, el 24 de enero de 1965.

Winston Churchill
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FRASES CÉLEBRES DE WINSTON CHURCHILL

Personalmente estoy siempre dispuesto a aprender, aunque no siempre me gusta que me den lecciones.
El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.
Los hombres y los reyes deben juzgarse por los momentos críticos de sus vidas.
El político debe ser capaz de predecir lo que va a ocurrir mañana, el mes próximo y el año que viene, y de explicar después por qué no ha ocurrido.

La democracia es el peor de los regímenes... excluidos todos los demás


La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás.
El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatídico. Lo que cuenta es el valor para continuar.
Las críticas no serán agradables, pero son necesarias.
Las actitudes son más importantes que las aptitudes.

Soy optimista. No parece muy útil ser otra cosa.


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