Blas de Otero (1916-1979)

Blas de Otero Muñoz fue uno de los más grandes poetas españoles de la segunda mitad del siglo XX. Aunque su primera obra poética, «Cántico espiritual», data de 1942, se dio a conocer principalmente con «Ángel fieramente humano» (1950), colección de poemas de gran madurez expresiva, que en palabras de Dámaso Alonso expresaba lo que llamó el "desarraigamiento" y el sentido de "caos y angustia". Con «Redoble de conciencia» (1951) inició su evolución hacia un tipo de poesía más social, crítica y apegada a la realidad colectiva.


Nació en Bilbao el 15 de marzo de 1916 y falleció en Majadahonda, Madrid, el 29 de junio de 1979.

FIDELIDAD
Blas de Otero
Creo en el hombre. He visto
espaldas astilladas a trallazos,
almas cegadas avanzando a brincos
(españas a caballo
del dolor y del hambre). Y he creído.

Creo en la paz. He visto
altas estrellas, llameantes ámbitos
amanecientes, incendiando ríos
hondos, caudal humano
hacia otra luz: he visto y he creído.

Creo en ti, patria. Digo
lo que he visto: relámpagos
de rabia, amor en frío, y un cuchillo
chillando, haciéndose pedazos
de pan: aunque hoy hay sólo sombra, he visto
y he creído
.

A LA INMENSA MAYORIA
Blas de Otero
Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.

Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.

Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.

¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.

Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad.  Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno
.

CON NOSOTROS
Blas de Otero
(Glorieta de Bilbao)

En este Café
se sentaba don Antonio Machado.
Silencioso
y misterioso, se incorporó al pueblo,
blandió la pluma, sacudió
la ceniza,
y se fue..
.