Microrrelatos de Cecilia Pagani

Cecilia Pagani (La Rioja, Argentina, 1964) es Licenciada en Letras y profesora en el Instituto Superior de Formación Docente «Albino Sánchez Barros». Ha escrito cuentos y novelas. Sus cuentos han aparecido en varias publicaciones y en diferentes antologías. Ha recibido premios y menciones en concursos literarios de Argentina y México. Es autora del libro de cuentos El cruce del umbral (2014). Su primera novela, Cautivos (2015), no ha sido editada aún. Su segunda novela, Interiores, se encuentra en preparación, al igual que un segundo volumen de cuentos.


A continuación os ofrecemos una muestra de cinco microrrelatos de Cecilia Pagani, publicados con permiso de la autora.

EL VACÍO
Cecilia Pagani
   María o Carla o Ana. ¡Qué importa su nombre!
   La llevaron, acusan los suyos. Se fue, responden los otros. Nada se sabe. Se esfumó. Se la tragó la tierra.
   No está. ¡Y si no está, no está!
   No volvió. Una tarde de zonda, de tierra, de agosto.
   Quedó el estupor, la ropa sobre la cama, un cuaderno en el piso, una foto raída. El útero desgarrado.
   Catorce, dieciséis, veinte. ¡Qué importa cuántos tenía!
   Tenía el pelo libre, la risa franca.
   Sueños
.

CALCO
Cecilia Pagani
   La profesora entrega los exámenes.
   Melisa, dice sonriente, felicitaciones.
  Melisa lo recibe. Lo observa, se desploma en su banco. Estalla en un llanto.
   Sus compañeros murmuran, qué le pasa, qué tiene.
   Melisa llora. Llora un llanto lastimado.
   A la profesora se le cae la sonrisa, se le despinta la cara.
   Se ve.
  Es ella misma, al regreso de la escuela, rindiendo cuentas, alzando su brazo, tendiendo la mano, en la mano un examen. Escuchando:
   ¡Mediocre! ¡Tenías que traerme un diez!

DECLARACIÓN
Cecilia Pagani
   ¡Alina, te amoooo!, gritó.
   ¡Ay, cursi! Sonó cursi ahí, frente a todos.
   Y la o tronó, rodó,  rebotó con estruendo. Obesa llegó hasta mí. Y ahí, frente a todos, en medio del salón, me devoró. 
   Lo perdoné.
   ¡Cursi! Me hizo suya, para siempre
.

LA CAMA EN LLAMAS
Cecilia Pagani
   Ella sabe, la fiera está ahí, calma, dormida y quieta.
   Ella sabe. Sí bien sabe, esa calma vive lo que vive una promesa, lo que vive una rosa antes de marchitarse.
    Ella sabe, la fiera está ahí, dormida y quieta.
  Ella sabe. Bien sabe, no le queda otra que encender una hoguera.
   Y cerrar la puerta
.

JUSTICIA
Cecilia Pagani
   Los cortó. Los lavó con cuidado. Los sostuvo entre sus manos.
   Dos pelones.
   Lisos de piel. Jugosos. Redondos.
   Perfectos.
  Los colocó dentro de un frasco. Yal frasco, sobre un estante dentro del placar.
   Contempló su obra. Con satisfacción.
   Y rió. Y soltó una carcajada al recordar.
  Al recordar esas sus palabras. Las palabras de él la noche anterior:
   ¿Sabés lo que es tener que cogerte, sin ganas?