«José María Calatrava, en el primer liberalismo progresista», por Eduardo Montagut

Estupiñá abría todas las mañanas, barría y regaba la acera, se ponía los manguitos verdes y se sentaba detrás del mostrador a leer el Diario de Avisos. Poco a poco iban llegando los amigos, aquellos hermanos de su alma, que en la soledad en que Plácido estaba le parecían algo como la paloma del arca, pues le traían en el pico algo más que un ramo de oliva, le traían la palabra, el sabrosísimo fruto y la flor de la vida, el alcohol del alma, con que apacentaba su vicio... Pasábanse el día entero contando anécdotas, comentando sucesos políticos, tratando de tú a Mendizábal, a Calatrava, a María Cristina y al mismo Dios, trazando con el dedo planes de campaña sobre el mostrador en extravagantes líneas tácticas; demostrando que Espartero debía ir necesariamente por aquí y Villarreal por allá; refiriendo también sucedidos del comercio, llegadas de tal o cual género; lances de Iglesia y de milicia y de mujeres y de la corte, con todo lo demás que cae bajo el dominio de la bachillería humana.
Fortunata y Jacinta
Benito Pérez Galdós


Recuperamos esta cita de una de las novelas cumbre de la literatura decimonónica, para presentar la primera colaboración del profesor Eduardo Montagut con nuestro blog, una reseña biográfica de José María Calatrava, ése Calatrava a quien el entrañable personaje galdosiano, Estupiñá, tutea y que Galdós coloca entre dos personalidades históricas algo más conocidas, Juan Álvarez Mendizábal y la Reina Gobernadora María Cristina.


En este trabajo escrito ex profeso para CITA EN LA GLORIETA, el profesor
Montagut estudia la figura de José María Calatrava, un político poco conocido, pero que tuvo un destacado protagonismo en la Revolución liberal española.


JOSÉ MARÍA CALATRAVA, EN EL PRIMER LIBERALISMO PROGRESISTA
Eduardo Montagut
José María Calatrava nació en 1781 en Mérida. Estudió Derecho en Sevilla, donde le sorprendió el estallido de la Guerra de la Independencia. Se sumó a la Junta Suprema de Extremadura y fue diputado en las Cortes de Cádiz por Extremadura, siendo un claro liberal en los debates parlamentarios, defendiendo la supresión de los mayorazgos.

La restauración del absolutismo con el regreso de Fernando VII fue nefasta para Calatrava, siendo detenido y enviado al Penal de Melilla, no recobrando la libertad hasta el triunfo de Riego en 1820. Volvió a ser elegido diputado en las nuevas Cortes. En su seno fue nombrado presidente de la Comisión de Legislación, comprometiéndose en la elaboración de la Ley que extinguía el régimen señorial (1823), en un sentido nada favorable para los nobles, ya que defendió los intereses de los pueblos y los campesinos, en línea con el ideario del liberalismo exaltado. La cuestión de los señoríos coleaba desde 1811 en las Cortes de Cádiz. También participó en la redacción del Código Penal de 1822. Este Código incluía el delito de los actos contrarios o que tendieran a modificar o derribar el régimen constitucional. 


Pero nuestro protagonista no sólo fue un intenso legislador, sino también miembro del poder ejecutivo, ya que fue nombrado ministro de Gracia y Justicia en el gobierno exaltado de 1823. Cuando triunfaron los Cien Mil Hijos de San Luis decidió marchar al exilio francés para evitar ser perseguido, regresando a España con la muerte del rey Fernando VII.

El protagonismo político de Calatrava se renovó a partir de la sublevación de La Granja de 1836, que restableció la Constitución de 1812. La Reina Gobernadora le nombró presidente del Consejo de Ministros. Calatrava tuvo que moderar un poco sus planteamientos porque fue consciente de las dificultades del momento y por la experiencia política pasada. Se apoyó en otra de las grandes figuras del liberalismo progresista de aquella época de las Regencias de Isabel II, es decir, en Mendizábal. Le otorgó las carteras de Hacienda y Marina en su gobierno. A pesar de que había atemperado sus ideas Calatrava no dudó en recuperar gran parte de lo dispuesto en el Trienio y abolido en la Década Ominosa. Restableció la libertad de imprenta, la Ley de ayuntamientos de 1823 y la Ley de desvinculación de mayorazgos de 1823, algo en lo que desde Cádiz había sido claro protagonista. En el gobierno Calatrava y por gracia de Juan Álvarez Mendizábal se puso en marcha la desamortización eclesiástica. También se acordó la abolición del diezmo. Calatrava convocó a Cortes Constituyentes para que se elaborase una nueva Constitución, la de 1837. También aprobó una nueva Ley electoral. Sin lugar a dudas, el gobierno Calatrava fue uno de los más destacados del período de Regencias y de signo progresista.


José María Calatrava
- Antonio Gisbert -

José María Calatrava dimitió en septiembre de 1837 a raíz del pronunciamiento de los oficiales de la Brigada Van Halen en las inmediaciones de Madrid. Fue protagonista político de nuevo en 1839 al ser elegido para presidir el Congreso de los Diputados. Fue diputado en la Regencia de Espartero, y llegó a ser presidente del Tribunal Supremo. Falleció en 1847.

«José María Calatrava, en el primer liberalismo progresista» ha sido escrito por Eduardo Montagut para el blog de Historia y Literatura CITA EN LA GLORIETA. Agradecemos a quien quiera reproducirlo, total o parcialmente, que cite la fuente original.

es Doctor en Historia por la UAM y profesor de Secundaria en un Instituto de Alcalá de Henares en la especialidad de Geografía e Historia. Socio de las ilustradas Reales Sociedades de Amigos del País de Madrid y Bascongada, pertenece también a la ARMH, y mantiene un constante compromiso por la memoria histórica. Pertenece al Grupo de Memoria Histórica del PSOE y tiene la responsabilidad de Educación, Cultura y Memoria Histórica en la Ejecutiva de la Agrupación Socialista de Chamartín (PSOE-M). Colabora diariamente en diversos medios digitales con artículos de Historia y Política. Tiene publicados un libro sobre los árboles y la Ilustración, y diversos artículos sobre la enseñanza de la agricultura en los siglos XVIII y XIX, así como, sobre Historia social.