Reseña de «El síndrome de Stendhal» (1996), de Dario Argento

EL CRIMEN, EL PODER ALUCINATORIO DEL ARTE
David G. Panadero
Los norteamericanos no son los únicos que cultivan el género negro. Ni siquiera son siempre los mejores. Frente a la continuidad y racionalidad en las tramas, se han alzado varios cineastas italianos que parecen dirigir guiados por sacudidas de adrenalina. Por arrebatos de pasión. Puede que sus películas sean más irregulares, pero aseguran un buen puñado de momentos cumbre y una intensidad difícil de encontrar en otras cinematografías. También una pasión por el crimen ritual y por la sangre que seguramente refleja su educación católica, su fascinación por los mártires.

Dario Argento gozó de enorme popularidad en sus mejores momentos, a lo largo de la década de los 70, cuando la distribución internacional era más equitativa y no había caído en la concentración de manos que ha dejado a Italia, a Europa, casi fuera del negocio del cine. Sin embargo este feo italiano no tira la toalla y sigue pergeñando películas como El síndrome de Stendhal, que tienen un recorrido comercial anecdótico. Algunas de sus películas de estas últimas décadas dejan bastante que desear, pero la presente ofrece más de un punto de interés que la hace merecedora de mejores laureles.

Tras su decepcionante experiencia en Estados Unidos y ya en franca decadencia, tanto industrialmente como en el plano creativo, a mediados de los 90 Dario Argento decidió volver a Italia en busca de un proyecto que le devolviera la posición privilegiada que tuvo en sus inicios. Volvería a contar con Ennio Morricone, que se ocupó de la música en sus primeros títulos, y abordó una temática que no le era nada ajena: el poder alucinatorio del arte. De esa manera podría recuperar la fuerza de su plástica, adentrándose en una atípica intriga psicológica inspirada en las conclusiones de la psiquiatra Graziella Magherini, que ha estudiado profusamente el llamado «síndrome de Stendhal». Dicha enfermedad, no demasiado común, causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, depresiones e incluso alucinaciones a las personas que son especialmente sensibles a la belleza de las obras de arte.

La policía Anna Manni está persiguiendo a un asesino violador en la ciudad de Florencia. Cuando entra en la Galería Uffizi empieza a ser sugestionada por los óleos, que cobran vida propia; empieza a interactuar con ellos hasta que pierde la conciencia y se despierta desorientada, sin saber quién es ni dónde está. Por momentos, Argento consigue desconcertarnos, saltándose a la torera cualquier continuidad entre espacios y tiempos, haciendo que La ronda de noche de Rembrandt se convierta en una puerta desde la que acceder al otro lado: la escena del crimen... Aunque esta primera parte de la película es de una creatividad desbordante y demuestra verdadero entusiasmo y arrebato, lo cierto es que acaba abusando de los efectos digitales, que en muchos momentos no resultan convincentes.

Por lo demás,
Dario Argento prescinde del misterio que rodea a la personalidad del asesino; el leitmotiv de El síndrome de Stendhal es la relación amoral que une a la joven policía y el asesino, donde placer y dolor se confunden —véase a Thomas Kretschmann con la cuchilla en los labios, una sensualidad enferma y vampírica...—, y, sobre todo, la nueva personalidad que emerge en la policía, su comportamiento endurecido, su aspecto afilado...

Sí, también sobre esta película planea la sombra de Hitchcock, sobre todo clásicos como Marnie, la ladrona o Vértigo. Es una lástima que el talento visual de Dario Argento esté siempre por encima de su capacidad para contar historias; al final hasta un planteamiento tan interesante como éste acaba degradado por su machacona pretensión de autoría
.

Esta reseña ha sido escrita por David G. Panadero para la SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Noviembre de 2016. Agradecemos a quien quiera reproducirla, total o parcialmente, que cite su fuente original.

David G. Panadero (Madrid, 1974)
es periodista y escritor. Ha ejercido la crítica de cine y literatura en varios medios: Gigamesh, Stalker, Bibliópolis: Crítica en la Red, Pasadizo... y ha dirigido el magazine gratuito Pause.
 

Debutó en las letras con Dark City. Mientras la ciudad duerme (Midons, 2000). Junto con Miguel A. Parra ha escrito los ensayos Ed Wood. Platillos volantes y jerseys de angora (T&B, 2005) y Tim Burton. Diario de un soñador

Su aportación más personal a la literatura cinematográfica es Terror en píldoras. Las películas episódicas de Terror (Kelton & Prótesis, 2010), ensayo que emparenta la tradición de la narración oral con los clásicos de la literatura fantástica y el cine de serie B.

Con todo, su gran debilidad sigue siendo la novela negra. Se le ha visto en las jornadas Mayo Negro, de la Universidad de Alicante, y forma parte, junto con Alejandro M. Gallo, del Comité de Honor del Congreso Internacional de Ficción Criminal que organiza la Universidad de León.

Además, ha dirigido la colección de novelas "Calle Negra" para La Factoría de Ideas.

Desde 2002, edita y coordina, ya sea en papel o a través de la Red, Prótesis. Publicación consagrada al crimen. Es su proyecto más personal -y visceral-, y con él ha contribuido al resurgimiento de la novela negra española.

Ha debutado como novelista con Los viejos papeles, editado por Literaturas Com, sello digital que también ha publicado su libro de relatos Miedo a salir de noche, un homenaje evidente a Eloy de la Iglesia.

Para la editorial Drakul, ha dirigido la antología de  "terror urbano" La ciudad vestida de negro.

Actualmente dirige la colección de género Off Versátil y trabaja como profesor de Lengua y Literatura y Técnicas de expresión narrativa en CEV (Madrid), escuela superior de comunicación, imagen y sonido, siendo además redactor de su Departamento de Comunicación
.


EL SÍNDROME DE STENDHAL (ficha técnica) 
Título original:
La sindrome di Stendhal

Año:
1996

Duración:
120 min.

País:
Italia

Dirección:
Dario Argento

Guión:
Dario Argento, Franco Ferrini 

(Novela: Graziella Magherini)

Música:
Ennio Morricone

Fotografía:
Giuseppe Rotunno

Reparto:
Asia Argento, Thomas Kretschmann, Marco Leonardi, Luigi Diberti, Julien Lambroschini, John Quentin, Paolo Bonacelli