Reseña de «La muerte abrió la leyenda», de Alejandro M. Gallo, por Javi de Ríos

RESEÑA DE «LA MUERTE ABRIÓ LA LEYENDA», DE ALEJANDRO M. GALLO
Javi de Ríos
Antes de empezar la lectura de este libro ya hubo dos cosas que llamaron mi atención. Por un lado felicitar a Reino de Cordelia por el cuidado que pone en sus ediciones; me ha encantado el detalle de la cubierta y la sobrecubierta diferentes, y ambas muy chulas. Por otra parte decir que no había leído nada de Alejandro M. Gallo, y que por su trayectoria y sus intereses me da la impresión de que estaba destinado a protagonizar una novela policíaca, o sino, al menos, a escribirlas.

Las únicas dudas que he tenido leyendo este libro fueron justo al principio. No me gustan demasiado las narraciones en presente, y así arranca la novela. Cuando vas avanzando en la lectura pronto compruebas que está plenamente justificado, ya que Alejandro M. Gallo nos va a llevar de la mano del comisario Gorgonio hasta su primer caso, en 1972, uno de los últimos años del franquismo. Así, nos traslada desde un pequeño estudio de radio en Vallecas, con un locutor sospechosamente parecido a David G. Panadero ;-), en la actualidad, a las calles de Castellón de la Plana.

Gorgonio afronta su primer destino como policía, y su primer cometido es cerrar un asunto a priori sencillo: un accidente de tráfico. Y hubiera sido fácil para alguien que no quisiera complicarse la vida cerrando en falso el caso, obviando que el fallecido tuviera dos identidades, y varios indicios de asesinato.

   —Sirvió en el Ejercito francés durante la Segunda Guerra Mundial. Estaba en posesión de la Cruz de Guerra con cinco menciones especiales y de la Legión de Honor. Era oficial de la Legión de Honor. 
   Me incliné hacia atrás en el sillón. Aquel hombre desconocido, que había fallecido en una carretera perdida en medio de los páramos, era un héroe de Francia, del mundo.
En algunos momentos el protagonista peca, quizás, de demasiado ingenuo, y el lector va un par de pasos por delante. Jugamos eso sí, con la ventaja de que la historia nos ha contado las brutalidades de los vecinos de comisaría de Gorgonio, la temida Brigada Político-Social, y que en todo momento tenemos claro que la persona al mando de la comisaría no tiene la justicia como principal bandera. Gorgonio lo descubre paso a paso, y realmente el retrato de una época, visto desde los ojos de un joven subinspector de policía, es lo que más merece la pena en esta novela.
   Sin embargo, a cada paso las imágenes de los policías de la Social torturando al Soni llegaban con la fuerza y rapidez de fotogramas en blanco y negro: el rostro redondo, con viruelas, del que giraba la manecilla del telefonillo, de la dinamo; la jeta enjuta y los pelos canosos del que le aplicaba los hilos de cobre en los testículos; la mandíbula marcada y el mostacho frondoso del que le golpeaba con la toalla mojada. Tres rostros que no se me olvidarían jamás.
Tiene más elementos la historia, como por ejemplo las relaciones personales que traba el protagonista en Castellón; secundarios entrañables como Pedrito, un chaval apasionado por Max Aub, (y por la profesora de literatura, todo hay que decirlo), la dueña de la pensión donde Gorgonio reside temporalmente, y su sobrina, como se decía en aquella época, moza casadera.

Gallo no se ha complicado la vida con los mimbres que le proporciona a Gorgonio para resolver el caso. Estamos ante una historia policíaca, pero tiene más importancia el retrato de la época, lo mejor del libro, insisto, la crisis personal que le supone a Gorgonio darse de bruces con la realidad, con la que va a tener que lidiar al menos unos años, y la narración de la parte menos atractiva del trabajo policial. Las piezas pronto encajan, y las barreras que se le presentan al protagonista son las que erige su propio entorno.

He leído por ahí que la novela es breve. Vale, puede serlo, son unas 250 páginas, pero es mérito del estilo ágil del autor que hace que el libro te deje con ganas de más, con ganas de reencontrarte pronto con el Gorgonio ya maduro que visita el estudio de radio.

Esta novela ha sido una de las ganadoras del Premio Letras del Mediterráneo, promovido por la Diputación de Castellón
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«LA MUERTE ABRIÓ LA LEYENDA», DE ALEJANDRO M. GALLO
Sinopsis
Durante la primavera de 1972, el joven subinspector de Policía Gorgonio Llaneza se incorpora a su primer destino, la Brigada de Investigación Criminal de Castellón de la Plana, dominada por los agentes de la temida Brigada Político-Social. Su primer caso es un mero trámite, certificar el fallecimiento de un ingeniero chileno en un accidente de tráfico ocurrido en Sueca, a treinta kilómetros de Valencia. Pero cuando Gorgonio llega al lugar del siniestro todo se complica: en la guantera del vehículo accidentado descubre que la víctima posee una doble identidad. Es también Amado Granell, natural de la localidad castellonense de Burriana y héroe de Francia, que le nombró oficial de la Legión de Honor por haber liberado París de la ocupación nazi. A partir de ese momento la investigación policial intenta arrojar luz, luchando contra una oscura red de intereses que pretende encubrir un más que probable asesinato.

Esta reseña ha sido escrita por Javi de Ríos para la SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Noviembre de 2016. Agradecemos a quien quiera reproducirla, total o parcialmente, que cite su fuente original.

es autor de un libro de relatos. Mantiene un blog personal, La viga en mi ojo, y una guía de concursos culturales. Colabora con varias editoriales, como community manager o conectándolas con bloggers literarios. Entre ellas, Sinerrata editores.