Economía y política en el reinado de Isabel II

Esta entrada forma parte de un artículo que lleva por título "Isabel II, Sant Joan d'Alacant y la República Dominicana" y que trata sobre el período histórico en el que está ambientada «La cajita de rapé»(años finales del reinado de Isabel II). 

He dividido el artículo en 6 apartados. Puedes acceder al resto de entradas pinchando AQUÍ.

Saludos, Javier Alonso García-Pozuelo


ECONOMÍA Y POLÍTICA
Javier Alonso García-Pozuelo
Desde el punto de vista político, el reinado de  Isabel II significa el fin definitivo del Antiguo Régimen, del afianzamiento del Régimen Constitucional y de la consolidación de las corrientes de la «familia liberal» (moderados y progresistas), y del nacimiento de movimientos políticos como el republicanismo, el socialismo (aún faltan algunos años para que se funde el PSOE) y el Partido Democrático (el más avanzado a la izquierda de la época).
 

Son los años en los que se afianza el régimen liberal en España, pero también son años de intrigas palaciegas, levantamientos e intentos varios de regresar al absolutismo. Años de un difícil entendimiento político que ya se vislumbra en fechas tan precoces como 1834, cuando los liberales se escinden entre los moderados que apoyan el Estatuto Real (más próximo a una Carta Otorgada que a una Constitución) y los exaltados que quieren imponer la Constitución de 1812.

Pero todo eso es política de libro de texto y a mí me interesa también la política de taberna y cafetín. La política de barricada. Sí, siempre me han interesado las ideas que han movido a mis compatriotas a dar su vida por una causa. Y, como ya se dijo arriba, el reinado de  Isabel II es un periodo de revoluciones. Un periodo de reivindicaciones. Los españoles de la época isabelina tenían muchos motivos para intentar cambiar las cosas. Lucharon por la mejora de las condiciones laborales (en 1855 tuvo lugar la primera huelga general de nuestra historia), por universalizar el voto (aunque en un inicio sólo se reclamó el sufragio universal masculino), por la libertad de asociación, de prensa, de cátedra (recuérdese la Noche de San Daniel) y lucharon en las barricadas por acabar con algo tan injusto como el sistema de reclutamiento por quintas en el que los hijos de familias acomodadas podían eludir el servicio militar mediante el pago de una elevada cantidad de dinero. La lucha antiesclavista y por la emancipación de la mujer se desarrollaron con más intensidad en los años de la Restauración, pero su embrión ya se dejó sentir en el reinado de Isabel II.

En lo tocante a la economía, el reinado de Isabel II es el reinado de las dos desamortizaciones más importantes del siglo (la de Mendizábal durante la minoría de edad de la reina y la de Madoz ya en el Bienio Progresista), de la liberalización de la economía, de las grandes operaciones en la Bolsa, de la industrialización de España (principalmente textil y siderúrgica). Es el reinado del ferrocarril, de la telegrafía eléctrica, de la llegada de las aguas del Lozoya a la Puerta del Sol, (en Canal de Isabel II fue inaugurado el 24 de junio de 1858), de la extensión del alumbrado por gas, de la proliferación de bancos y compañías de seguros. Pero también es el reinado de la emigración del campo a la ciudad (en parte porque las dos desamortizaciones mencionadas sólo beneficiaron a quienes disponían de dinero para hacerse con los bienes desamortizados), de una recesión económica que en algunos aspectos se parece a la actual (la burbuja de entonces no fue inmobiliaria sino ferroviaria) y de una escalada de criminalidad que, entre otras medidas, dio lugar a la creación de la Guardia Civil.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, no es de extrañar que el día que me planteé escribir una novela histórica articulada a través de una trama policíaca y con una buena carga de política y economía, no tuviera grandes dudas acerca de en qué periodo histórico iba a ambientarla: en el reinado de Isabel II. Sólo quedaba escoger un año
. En la siguiente entrada veremos por qué fue 1861.

Episodio de la Revolución de 1854
en la Puerta del Sol.
Quema de banderas
- Eugenio Lucas Velázquez -
Museo de Historia de Madrid