«Línea 37», relato de Susana Martín Gijón

LÍNEA 37
Susana Martín Gijón
Nunca debí haberme entretenido en rematar aquella camisa. Nunca debí quedarme hablando con Jennifer. Nunca debí haber perdido la línea treinta y siete del último turno que salía de la maquila. Cuando subí al bus algo más de una hora después, la noche era ya de una oscuridad densa. Al igual que la de los ojos de aquel conductor que repararon en mí más tiempo del necesario, observándome de arriba abajo con un desinterés fingido, como si tuviera ante sí un trozo de carne fría. No pude evitar que un estremecimiento me recorriera la espina dorsal.

Pero no supe verlo, como sí lo sospechó la última pasajera, una anciana que titubeó antes de pedirme que la acompañara hasta su domicilio. «No llegaré con esta artrosis», se disculpó. Pero no podía retrasar más el regreso a casa. Mi hermano me esperaba para que le preparara el tupper que tenía que llevarse a la obra. Trató de convencerme, casi me suplicó. Al comprobar que no cedería, me dedicó una extraña mirada entre la lástima y la incomprensión, descendió trabajosamente los escalones del autobús y se desvaneció en la inmensa penumbra que parecía haber clausurado el mundo.

Cuando los baches del camino me hicieron botar, comencé a imaginarlo. Cuando el vehículo se paró inesperadamente, lo presentí. Cuando se levantó con movimientos deliberadamente lentos, lo supe con certeza. Estábamos en mitad de la nada, él y yo. No parecía tener prisa; no tenía cómo escapar, ni nadie a quien gritar pidiendo ayuda. Se acercó con una sonrisa aviesa curvando sus labios y deleitándose al registrar el terror que iba acrecentándose en mí. Yo me encogía en mi asiento como un bebé que quiere regresar al vientre materno donde ningún peligro le aceche. Al llegar a poco más de un metro de distancia se detuvo durante unos instantes para, a continuación, lanzarse en una embestida como una fiera que va a capturar a su presa.

Me agarró por las muñecas y le devolví la mirada: lo que vi me inundó de tanto desprecio que al fin reaccioné. Forcejeamos. Él pesaría unos noventa kilos y yo no más de cincuenta. Me bloqueó con su antebrazo izquierdo, sosteniéndolo contra mi tráquea e impidiéndome respirar. Pataleé frenética a la vez que trataba con escasas esperanzas de liberar mis brazos de aquella mole que me empotraba contra el frío suelo.

Dicen que la policía de Ciudad Juárez nunca llega a tiempo. Por una vez lo hizo. Aquella señora les había proporcionado los datos del autobús e insistido para que lo siguieran. No me dio tiempo a escapar. Encontraron entre mis ropas la afilada tijera de costura, aún cubierta de sangre, que le había clavado en el cuello con todas mis fuerzas. No estaba dispuesta a desaparecer como mi madre
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Este relato ha sido escrito por Susana Martín Gijón para la II SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Mayo de 2017. Agradecemos a quien quiera reproducirla, total o parcialmente, que cite su fuente original.


es autora de la serie policiaca Más que cuerpos, también conocida como saga del trébol y compuesta hasta la fecha por las novelas Más que cuerpos (2013), Desde la eternidad (2014), Vino y pólvora (2016) y las novelas cortas Pensión Salamanca (2016) y Destino Gijón (2016), protagonizadas por la policía Annika Kaunda. En 2015 publicó Náufragos, novela finalista en prestigiosos certámenes como el Premio Literario Felipe Trigo o La Trama de Ediciones B.

Combina su afición al noir con el relato, género en el que ha cosechado diversos galardones como el del Círculo de Bellas Artes de Tenerife, el del concurso de Relatos para la Igualdad del Ayuntamiento de Burgos, un premio de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, o el de relato policiaco del Festival Granada Noir.
 

Ha participado como jurado en numerosos certámenes, entre ellos los concursos de microrrelatos "Alza tu voz contra la trata de mujeres y niñas" y "Tú también tienes algo que decir contra la violencia de género", o el certamen literario para personas mayores "Experiencia y Vida".

Licenciada en Derecho con posgrados en Derecho Internacional Público y Cooperación para el Desarrollo, ejerció la labor de Directora del Instituto de la Juventud de Extremadura y ha sido Presidenta del Comité contra el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia. Colabora en plataformas nacionales e internacionales como la Asociación por la Cultura Clásicas y Modernas y la Red de Mujeres Jóvenes Africanas y Españolas, y forma parte de la directiva de la Asociación de Escritores Extremeños.

Como autora y conferencista ha participado en festivales y congresos literarios tales como el Congreso Internacional de Literatura Medellín Negro en Colombia, el Congreso de Novela y Cine Negro de Salamanca, la veterana Semana Negra de Gijón, el festival de novela policiaca Getafe Negro o el Festival Atlántico del Género Negro Tenerife Noir
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