Reseña de «La ciudad estás triste» de Ramón Díaz Eterovic

RESEÑA DE «LA CIUDAD ESTÁ TRISTE», DE RAMÓN DÍAZ ETEROVIC, por
Josevi Blender
Quería hacer esta reseña mirando más allá del charco. Al otro lado del Atlántico, e incluso más allá, en la costa pacífica. Chile. La novela es La ciudad triste, el más puro estilo hard-boiled. Santiago la ciudad de la que nos empapamos de la mano del detective Heredia, de nombre de pila desconocido, Setenta páginas que si fueran ilustradas, tendrían su porte pulp.

Heredia es un tipo solitario, metro ochenta, de higiene distraída, vecino de un barrio arrabalero donde Borges participaba en las tertulias literarias de la bohemia chilena. Escéptico pero no cínico, aficionado a la lectura y a las apuestas de caballos, de bar cercano donde se come y donde también se bebe, mucho. Detective por casualidad y distante, aunque con momentos de verdadero aprecio y cariño hacia quienes les rodean y de defensa a ultranza de sus particulares sólidos principios. Capaz de amar, incluso poético a veces.

—Quedamos en que eramos socios, Heredia.
—Te equivocas. Solo era un préstamo y yo un sucio y vil prestamista que nunca hará sociedad con nadie.
—Tú no cambias. Siempre tratando de ser honrado.
—Honrado es una palabra que ya no usan ni en los libros.


Cuando la comida terminaba. Andrea insinuó su deseo de quedarse conmigo. La miré a los ojos y supe que ella estaba tan sola como yo. No era un delito compartir nuestras soledades por unas horas.

Entre sus cercanos tenemos a Dagoberto Solís, compañero de liceo pero "que deseando hacer lo mismo que yo, había decidido irse por el lado donde a uno le entregan una placa de detective, y cada treinta días, un cheque medianamente jugoso". Una relación profesional simbiótica y personalmente amistosa. También Andrea pertenece a su círculo más cercano, bailarina de barra vertical con su punto de amargura y desencanto, pareja no exclusiva.

Conforme avanzan las dieciséis novelas con Heredia como protagonista irán apareciendo otros personajes, como su gato Simenon, una institución en honor de ya saben por quién, con su papel de Pepito Grillo en la conciencia del detective, protagonista de conversaciones y disertaciones de lo más profundas con Heredia. Y Anselmo su quiosquero de “confianza”.

La ciudad está triste fue escrita en 1985 y publicada en 1987. Ramón Díaz Eterovic, sin giros espectaculares, desarrolla el secuestro de una joven estudiante universitaria, no contaré el final, sólo diré que estamos en Chile durante la dictadura de Pinochet. Heredia se ve envuelto en situaciones donde la solución no viene precisamente de la legalidad, ni los objetivos de los implicados apuntan hacia objetivos altruistas. Esa situación marcará todo el medio en el que Heredia se desenvuelva en ésta y las siguientes entregas.

La adolescencia en la que se encontraba Díaz Eterovic durante esta terrorífica e impresionante época de la historia de Chile, unido a su condición de universitario en ese momento, marca profundamente el entorno relacional de las tramas de las novelas de este detective. No solamente aborda temas de asesinatos y desapariciones, desgraciadamente muy comunes, sino que dada su vivencia personal no puede dejar de tratar otros temas que también ocurrieron en este periodo, como el narcotráfico, la fuga de divisas, el tráfico de armas o los robos de bebés. El autor ha reconocido que comparte la visión crítica social que tiene Heredia.

Para amantes de una pureza del estilo más clásico de novela negra. Y para los demás también. No dejen de leerlo.


Esta reseña ha sido escrita por Josevi Blender para la II SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Mayo de 2017. Agradecemos a quien quiera reproducirla, total o parcialmente, que cite su fuente original.


es ilustrador, diseñador, bloguero, amante de la novela negra, todo ello resumido y ampliado en todonegro  y en portadasdenovela. Colabora en la Revista Moon Magazine. Diseña para Medianoche Editorial. RUEDA SU PRIMER CORTO: HABLA. Noir. Buscando nuevos horizontes creativos.