Reseña de «Los pecados gloriosos», de Lisa McInerney

RESEÑA DE «LOS PECADOS GLORIOSOS»,  
DE LISA McINERNEY
por Julio César Cano
La frágil línea que se empeña en separar y clasificar las obras de ficción llamadas del género negro, es cada día más poca cosa, delgada y maleable, casi inexistente. Yo me alegro de ello, sinceramente. ¿Cuál es la razón de que las novelas, llamémosles negras, policíacas, de misterio, de intriga y de otros caprichosos etiquetajes, estén en boga? Es fácil, mucho más sencillo de lo que algunos pretenden. Gustan a los lectores. Tampoco es nada nuevo en realidad. Todavía siguen siendo más extensas las estanterías dedicadas a los libros de gastronomía, que a los de novela negra.

Lisa McInerney ha escrito Los Pecados Gloriosos. Nada hay en la cubierta que nos haga sospechar sobre el género mencionado, ni en la contraportada tampoco. Ni siquiera en su campaña promocional.




¡Ah! Pero en la sinopsis leemos: “Un desagradable asesinato incide sobre las vidas de cinco inadaptados que habitan los márgenes de la sociedad irlandesa posterior a la crisis de 2008.

McInerney ha escrito lo que yo entiendo (o me gustaría entender) como novela negra, aunque seguramente muchos me llevaran la contraria.

Un cadáver (alguien a quien los personajes conocen, o no), un motivo (o quizá ni siquiera haga falta un motivo), un lugar concreto, real y reconocible (Cork, una ciudad irlandesa en este caso), unos personajes que pululan alrededor de la víctima (conocidos, familiares y otros seres con menos arraigo al fiambre), una situación (Irlanda, año 2008, con la crisis todavía causando estragos en la población), varias excusas o motivos para cometer actos delictivos (drogas, alcohol, prostitución, odio, envidia, codicia).

No voy a desvelar nada sobre las vidas de los cinco inadaptados a los que
McInerney da rienda suelta en su estupenda novela, pero no puedo pasar por alto lo que Ryan Cusack y Karine D’Arcy me han dejado como herencia tras la lectura del libro.

Hablan sin parar, fuman, beben, esnifan, copulan… apenas tienen 16 años, gozan de su juventud y de una verborrea que hace que la autora no tenga más remedio que eliminar de un plumazo las comas y los puntos para que el texto fluya a toda prisa. ¡Dios, cómo escribe esta mujer! Deprisa, escribe deprisa. Tan deprisa como hablan sus engendros. Los personajes escupen palabras a ritmo de rap; versos, sonetos, rimas, palabras esdrújulas: Brújula, cúrcuma, sésamo, decrépito, éxtasis, retórica, sarcástico, sarcófago… rock metafísico llevado a la palabra escrita.

Me lo he pasado en grande. Sí, esas son las palabras para definir la lectura de esta novela: En grande. Me he reído solo (llevaba tiempo sin hacerlo) con algunas barbaridades con las que he ido tropezando. He sentido lástima en algún momento por alguno de los personajes. He leído crudeza, realidad, cercanía. Todo lo que sucede en esta novela es: “Lo que hay”, que diría incluso yo mismo.

Lean a
Lisa McInerney, se lo pasaran en grande. Leerán tal y como hablan los jóvenes, y aunque en mi juventud y en mi país se utilizaban otras palabras, lo que ellos dicen es la realidad, su verdadera y única realidad.

Lean, da igual que sea negra o no. Tampoco es necesario perder el tiempo con ese detalle.

Como (todavía) dicen sus Satánicas Majestades. It’s Only Rock and Roll (But I like it).


La reseña de «Los pecados gloriosos», de Lisa McInerney, ha sido expresamente escrita por Julio César Cano, autor de los casos del inspector Monfort, para el blog de Historia y Literatura CITA EN LA GLORIETA. Agradecemos a todo el que quiera reproducirla total o parcialmente, cite su fuente original.

Julio César Cano
- Fotografía de Manuel Navarro Forcada -

Julio César Cano (1965, Capellades, Barcelona), trabajó en el negocio familiar hasta que el mundo de la música llamó a su puerta. Durante varios años ejerció como músico y mánager de grupos. Actualmente se dedica a la publicidad, actividad que compagina con la escritura.
 

Como autor, es conocido tanto por sus ensayos y artículos sobre gastronomía y viajes, como por sus novelas y relatos, entre ellos Cocina, carretera y manta y Hojas de otoño. Ojalá estuvieras aquí es la tercera investigación del inspector Monfort, que sigue a  Mañana, si Dios y el diablo quierenAsesinato en la plaza de la Farola.
 

Reside junto a su familia en La Pobla Tornesa, provincia de Castellón, donde transcurre la serie del inspector Monfort.