Reseña de «Ya no quedan junglas adonde regresar», de Carlos Augusto Casas

«CREER EN LOS FINALES FELICES», por
Anamaría Trillo
Hay grandes lectores de género negro, también editores que cuidan con mimo su colección negra, además, en ocasiones también encontramos un escritor de enorme talento.

En Carlos Augusto Casas convergen cada uno de estos tres aspectos. Conoce el género negro, disfruta de él, mima a los autores cuyas obras publica como editor y además, como autor, posee un don. Casas ha creado una buena historia, y además sabe cómo contarla. Lo dicho: un don que no es sencillo encontrar, ni siquiera entre los escritores (con todo lo extraño que pueda sonar eso).

Carlos tiene el don de saber cómo trabajar la historia y destilar su esencia, hasta sacar un brebaje exquisito. Después, cuando ya nos ha mostrado su calle Montera (esa que vemos cada día, pero a menudo hacemos como que no la vemos), cuando nos ha metido en el corazón al Gentleman, le mete presión a la mezcla, agita la botella y, cuando desprende el tapón, la historia alcanza un ritmo que te deja sin aliento. Puede parecer lo contrario, pero esa falta de respiración es un placer lector, un cúmulo de palpitaciones que te deja tal sabor de boca que sabes que tienes que volver a leer la historia de esta venganza. Más pronto que tarde lo vas a hacer. Tienes que volver a buscar esa manera de sentirse vivo, deseas volver a mirar a Herodes a los ojos, a esbozar esa media sonrisa que despierta el humor más irónico... tienes que volver a creer en los finales felices, aunque para cada uno de nosotros —eso es lo bueno que tienen la literatura o el cine...— la felicidad sea una cosa diferente. Ahí lo dejo, y que cada uno decida.

Ya no quedan junglas adonde regresar posee la mezcla perfecta que dan los buenos ingredientes: personajes inolvidables; buen ritmo, lenguaje directo y sentencias de esas que te hacen plantearte muchas cosas... Es una novela que se mantiene fiel al espíritu de denuncia social del género negro; la realidad lo es tanto, que parece que miramos el desarrollo de la historia a través de una ventana de la capital.

Los personajes despiertan sentimientos —cada uno los suyos, por supuesto, que hay para todos los gustos—, y eso es un logro. No siempre es fácil y menos en una obra de apenas 200 páginas.
Casas lo ha conseguido con maestría, sin vueltas innecesarias, con calidad y precisión. Despierta una brutal corriente de sentimientos: ternura, empatía, comprensión, condena, desprecio... sus personajes son imperfectamente humanos, como si de verdad pudiéramos encontrárnoslos, uno a uno, a lo largo de la calle Montera.

A esta primera novela de
Carlos Augusto Casas no le sobra nada y, lo que es aún más importante, tampoco nada le falta. Es una novela redonda; certera, como un disparo en el centro de la diana; contundente y directa de las que te traspasan de parte a parte. El lenguaje, el tono, el humor, los hechos, los giros argumentales... cada una de las elecciones que ha realizado el autor a la hora de «cocinar» la historia del viejo apodado El Gentleman es un acierto.

Sin duda,
Carlos ha entrado con honores en la nómina de autores de novela negra, como bien certifica que haya obtenido con su obra el VI Premio Wilkie Collins, gracias al cual, junto al esfuerzo de M.A.R. Editor, tenemos la oportunidad de conocerle y ponerle en el lugar de la estantería de las novelas con mayúsculas.



Ya no quedan junglas adonde regresar
Carlos Augusto Casas
M.A.R. Editor
(VI Premio Wilkie Collins de Novela Negra)


Esta reseña ha sido escrita por Anamaría Trillo para la II SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Mayo de 2017. Agradecemos a quien quiera reproducirla, total o parcialmente, que cite su fuente original.

es escritora y periodista. Ha colaborado en la gestión de diversos clubs de lectura virtual en el Portal del Lector de la Comunidad de Madrid. Ha colaborado en diversas web de reseñas literarias. Así mismo, colabora activamente en eventos literarios y actividades de fomento de la lectura. En la actualidad, es coordinadora literaria en el festival de novela policiaca de Madrid, Getafe Negro. Ha participado en diversas antologías de relatos y poesía. Es autora del libro de relatos El faro de Umssola y otros cuentos subterráneos y la novela Amaneció de nuevo Madrid (Playa de Ákaba, 2015). Dentro del colectivo Hijos de Mary Shelley ha publicado su relato "El pelotón de los insomnes" dentro del libro Las noches de Clairmont (Imagine Ediciones, 2016).