«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (XXXI)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica, escritora y administradora de la página de facebook TOPmicrorrelatos.
 

EL JOVEN CENTAURO
Jorge Dávila Vázquez
—Madre, tú nunca me has dicho que era diferente. Sentía tu amor día y noche, cubriéndome, con esa ternura tuya, digna de los inmortales, pero por qué nunca me dijiste que más allá de estos bosques en que crecí, de estas aguas transparentes, que tú repetías se parecían a las de la fuente Castalia; a lo lejos, en esos valles que apenas se divisan desde el pico más alto, habitan unos seres distintos a nosotros, con un cuerpo extraño, en el que apenas hay dos patas, y una constitución vertical que a nosotros nos está negada. ¿Por qué, dulce madre, que cantabas de un modo tan hondo, tan triste, que conmovías a las fieras y a las duras rocas, no me dijiste que esos que un buen día descubrí y me parecieron seres abominables, deformes, incompletos, nos consideran monstruos?.

La noche maravillosa


EL ARTISTA
José Antonio Muñoz Rojas
Era menudo, se pegaba a las paredes al andar, andaba como con miedo, saludaba como con miedo. Parecía huido de otro mundo y que en éste no conociera a nadie. La gente movía la cabeza al verlo.
   
—¡Digo el artista!
   
No debía ser como los demás hombres. Porque cuando de alguien se aseguraba que era un labrador o un curtidor o un panadero, no se decía de la misma manera, ni se dejaba entreabierto tal mundo de suposiciones:
   
—¿Qué hacen los artistas?
   
—Ese pinta. Pinta mujeres en cueros.
   
Cerrábamos los ojos apretadamente. Y veíamos más material la visión. El artista había andado mucho mundo, había tirado mucho dinero, había bebido de lo lindo. Y ahora pintaba sin parar a éste, al otro, a aquél.
   
—Como si al mundo se viniera a pintar.
   
Y eso nos plantaba ante el hecho de que al mundo no se venía para pintar.
   
—Entonces ¿para qué?
—Para hacer cosas de provecho.
—¿Qué es el provecho?
—El provecho es el provecho.
   
Nunca supimos a ciencia cierta de qué se llenaba el provecho. Ni tampoco que fuera de provecho pintar paredes y no gentes.En nuestro fondo una vocecilla defendía al artista. Sin querer le salía una aureola parecida a la de los santos. Y nos daba lástima que no hiciera cosas de provecho. Con lo fácil que era.


Antología del microrrelato español 1906-2011

193
Edgar Allan García
La plaza estaba a reventar cuando salió al ruedo con ese garbo y empuje que lo había acompañado toda la vida. Cuando el bicho se le puso al frente, él hizo lo que sabía y enseguida le pareció que el aire se humedecía con una lluvia de aplausos. A la hora de matar, apuntó bien y pinchó en las costillas. El bicho dio una voltereta y cayó sobre la arena con el traje desgarrado.

333 Micro-bios

LEGÍTIMA DEFENSA
Saúl R. Deus
Supongan que van a un hotel, y que el recepcionista les asigna la habitación 201. Entra dentro de lo normal. El hotel tiene 20 habitaciones, así que tienen el 5% de probabilidades de que así sea. Ahora supongan que hay un asesino que sólo mata a inquilinos de la habitación 201. En España hay unas 15.000 habitaciones 201, así que tienen el 0,0006666666% de probabilidades que entre en la suya.

Pero ahora supongan que siempre que van a un hotel les dan la habitación 201. Las probabilidades de que esto suceda son cada vez más bajas.
0,0025%
0,000125%
0,00000625%

Pero, a la vez, las probabilidades de que se encuentren con el asesino son más altas:
0,000133333%
0,000266666%

Ahora supongan que es de noche. Los truenos les impiden dormir. Están acostados en la 201 a oscuras y en silencio. Y alguien entra en la habitación. Tienen miedo. Los relámpagos iluminan al intruso fugazmente. Tiene algo en la mano. Según sus cálculos, en ese momento hay un 0,0625% de probabilidades de que sea el asesino. Son ínfimas pero, señores, ¿no es ese 0,0625% suficiente motivo para sacar el revólver y disparar varias veces contra la camarera?

 
Habitación 201

DERECHO
Orlando Enrique Van Bredam
—Yo te voy a sacar derecho, mocoso —le dijo mi vecina al hijo y le dobló la espalda con los golpes. 

Las armas que carga el diablo

DETRÁS DE LO OBVIO
Idries Shah
Todos los viernes por la mañana Nasrudín llegaba al mercado del pueblo con un burro que ofrecía en venta.
   
El precio que demandaba era siempre insignificante, muy inferior al valor del animal.
   
Un día se le acercó un rico mercader, quien se dedicaba a la compra y venta de burros.
   
—No puedo comprender cómo lo hace, Nasrudín. Yo vendo burros al precio más bajo posible. Mis sirvientes obligan a los campesinos a darme forraje gratis. Mis esclavos cuidan de mis animales sin que les pague retribución alguna.
Sin embargo, no puedo igualar sus precios.
   
—Muy sencillo —dijo Nasrudín—. Usted roba forraje y mano de obra. Yo robo burros
.
Las ocurrencias del increíble Mulá Nasrudín

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Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación Los orígenes de la vida (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), El comportamiento altruista (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e Inteligencia emocional infantil y juvenil (Linda Lantieri, Santillana, 2009) y la compilación de poesía incluida en Mina Loy. Futurismo, Dadá, Surrealismo (La Linterna Sorda, 2016). Cuenta con varios premios literarios, que incluyen el V Concurso de Relato Corto del Ayto. de Monturque (2004) y el XIII Premio de Narrativa Miguel Cabrera (2006). Ha publicado la colección de microrrelatos Te amo, destrúyeme (Amargord Ediciones, 2015). Coedita con Begoña Loza la colección de relatos La vida es un bar (Vallekas) (Amargord Ediciones, 2016), en donde también participa como autora. Colabora en las revistas digitales La Ignorancia y La Charca Literaria. En su faceta musical, toca la flauta travesera en los grupos de rock VaKa y Los Vitter del Kas.


Puedes leer una selección de microrrelatos de su libro «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando AQUÍ.