«Cómo engancharte a la novela negra española», por Almudena Natalías

CÓMO ENGANCHARTE A LA NOVELA NEGRA ESPAÑOLA
La lista negra de Almudena Natalías
Desde que tengo uso de razón he leído novela negra. Casi no puedo recordar un momento de mi infancia en el que no tuviera un libro de Agatha Christie en la mano.

Después llegaron los best sellers americanos; John Grisham, Dan Brown y por último los helados crímenes nórdicos. Hasta que hace unos años cayó en mis manos Tres Funerales para Eladio Monroy de Alexis Ravelo. Acostumbrada a Hercules Poirot y sus excentricidades y a la frialdad de los detectives escandinavos, Eladio Monroy me pareció una cálida explosión de energía.

Los detectives que yo conocía representaban los valores de un sistema justo y perfecto en el que el criminal era una enferma excepción que desequilibraba el orden natural. Un inteligente detective, con aspecto aristocrático, mediante la lógica y la razón, descubría al culpable para que el sistema le infligiera un castigo y las cosas volvieran a su cauce natural. En esta novela no. El detective es un perdedor que vive en Las Palmas rodeado de personajes marginales. En ella el lector no tiene más remedio que pensar quien es la víctima y quien el verdugo, el bien y el mal ya no son conceptos claros.

A partir de ahí comencé a buscar noir patrio. Descubrí que aquí no se cuentan historias de asesinos en serie (salvo gloriosas excepciones como en la trilogía Versos, Canciones y Trocitos de Carne, el Augusto Ledesma del escritor Pérez Gellida, que convierte el asesinato en arte) sino pícaros que intentan sobrevivir aunque para ello tengan que utilizar la violencia.

Es innegable el boom de la novela negra española en los últimos años. El 2016 fue un año grande para los novelistas del género: Eduardo Mendoza gana el premio Cervantes, Dolores Redondo gana el Planeta con Todo esto te daré, Víctor del Árbol gana el Nadal con La víspera de casi todo, así que es comprensible que presentadores de televisión y celebrities varias se suban al carro de un género en el que casi todo tiene cabida: novela policiaca, thriller psicológico, crook stories, hasta porno noir

Los lectores de este género estamos de suerte. Si queremos pasearnos por las calles del Madrid de mediados del siglo XIX podemos leer a Javier Alonso García-Pozuelo y a su inspector Benítez investigando el asesinato de la criada de una familia acomodada.

Hay historias ambientadas a principios del siglo XX. En Las Flores de Baudelaire, Gonzalo Garrido nos cuenta las andanzas de un fotógrafo que colecciona fotos de cadáveres, Alfredo Maldonado, y que comienza a investigar la muerte de una joven en un Bilbao aristocrático.

Cuando necesitemos una novela policiaca podemos viajar a los años 50 y sus policías críticos con el Régimen. Encontraremos a autores como Jordi Serra i Fabra y su personaje el inspector Hilario Soler o Aguacero de Luis Roso que muestra la investigación del inspector Trevejo sobre el asesinato de cuatro personas, dos de ellas guardias civiles en medio de la construcción de un pantano.

O quizás nos apetezca más recordar la Transición y “la movida” madrileña, aquellos años en que las bandas de rock triunfaban entre lentejuelas y laca. Paco Gómez Escribano en su trilogía inspirada en el barrio madrileño de Canillejas (Yonki, Lumpen y Manguis) nos muestra sin tapujos esos convulsos años. No todo eran luces, la droga inundó impasible la periferia. Los jóvenes hicieron cierto el lema de No Future: no había futuro, sólo la necesidad de encontrar una dosis más haciendo cualquier cosa que fuera necesaria. Personajes que son la esencia del fracaso y, que sin embargo, hacen que el lector empatice con ellos y les acompañe hasta la redención o hasta la cárcel. En esta línea está Alcohol de 99° de Manu López Marañón. Artur y Asís pasan la juventud en Bilbao. En la cárcel conocen a Fredi y juntos emprenden un viaje iniciático a Barcelona conscientes de que esto supondrá su salvación o su destrucción.

Pero siempre nos quedará la actualidad. Cualquier escenario español nos sirve para encerrar un misterio. Con Lorenzo Silva hemos recorrido la trayectoria tanto profesional como personal de dos guardias civiles, Bevilacqua y Chamorro. Rafa Melero en Ful nos hace robar un banco con un grupo de buscavidas liderados por un misterioso cerebro llamado James. No sólo las grandes ciudades como Madrid y Barcelona esconden secretos, Bilbao se está convirtiendo en la capital del misterio. El esplendor de la novela negra vasca es un hecho indiscutible. Además de los autores ya mencionados, López Marañón y Garrido, podemos encontrar entre los más vendidos a Arretxe, Abasolo, Sagastiberri, ArriolaTouré, detective y vidente, protagonista de la saga de Jon Arretxe, anima el barrio de San Francisco de Bilbao. No puede haber un detective más antagónico a los detectives de la novela negra clásica que él. Emigrante que vive en un piso patera, perseguido por la mafia y confidente de la policía. Sagastaberri nos cuenta las andanzas de dos ertzainas guipuzcoanas, Arantza Rentería e Itizar Elcoro; Abasolo las de Goikoetxea, un ex ertzaina convertido en detective; Antón Arriola, en El negro y la Gata, describe la investigación de un sacerdote descreído que intenta exonerar a un delincuente de poca monta que está entre sus feligreses.

Reconozco que a muchos de ellos resulta complicado seguirle la pista porque la distribución de sus novelas no siempre alcanza a todas las librerías, pero para eso están las plataformas digitales. En una de ellas descubrí a Enrique Laso y sus novelas sobre el detective del FBI Ethan Bush, inteligente, cínico e individualista.


Espero que este pequeño recorrido por las últimas novelas negras que he leído sirva para animar a algún lector que normalmente no busca el misterio y los crímenes a adentrarse en el universo noir. Encontrareis humor negro, escenarios grises, delincuentes y detectives sombríos, registros oscuros… Faltan muchas tendencias, subgéneros y escritores por mencionar… pero quizás esto os sirva para empezar…
 

Almudena Natalías
Reseñadora de novela negra en Revista MoonMagazine


Esta entrada ha sido escrita por Almudena Natalía para la III SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Noviembre de 2017. Mi más sincero agradecimiento para ella y para Txaro Cárdenas, directora de MoonMagazine, por su colaboración.

Un fuerte abrazo, amigos

Javier Alonso García-Pozuelo