Las carreteras en la España del siglo XIX, por Eduardo Montagut

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Las carreteras en la España del siglo XIX. 
Eduardo Montagut
España se encontraba en el siglo XIX en clara desventaja respecto a otros países en relación con las condiciones del transporte terrestre por las peculiaridades de la geografía peninsular, una dificultad añadida para su desarrollo económico y que hizo que, durante mucho tiempo, el país estuviera constituido por mercados aislados entre sí. Los condicionamientos geográficos poco favorables tenían que ver con una elevada Meseta Central, rodeada de cadenas montañosas con escasos puertos naturales que dificultaban las comunicaciones entre el centro y la periferia. Además, había importantes cadenas internas, como el Sistema Central.

En tiempos del despotismo ilustrado se realizó el primer esfuerzo modernizador en materia de infraestructuras viarias. En el reinado de Carlos III se proyectó y se mandó construir gran parte de los denominados caminos reales, que unían Madrid con Irún, La Jonquera, Valencia, Andalucía, Extremadura y Galicia, es decir, la base de las futuras carreteras nacionales, y desde una óptica claramente radial y centralizadora. La capital era el centro de la red viaria. La Guerra de la Independencia destruyó muchos puentes y dejó arruinados muchos caminos. La Guerra carlista no ayudó, precisamente, a mejorar la situación viaria. En el reinado de Fernando VII y parte de la época de las Regencias de Isabel II casi todo el presupuesto nacional anual en esta materia se iba en intentar reparar los daños causados por los conflictos bélicos.

El Estado liberal era consciente de que había que intentar superar los condicionamientos geográficos y mejorar sustancialmente lo emprendido a finales del Antiguo Régimen si se quería articular un verdadero mercado nacional. No bastaba con legislar para terminar con las aduanas interiores, había que invertir en infraestructuras. La red viaria española no llegaba ni a la décima parte de la francesa, siendo este país no muchísimo mayor que España. Así pues, en 1840 comenzó a ponerse en la práctica un plan de trazado de carreteras que permitió una clara mejoría de la red viaria, pero fue insuficiente. Se calcula que en ese año había unos 9.000 kilómetros de carreteras. Quince años después se había pasado de 16.000 kilómetros, aumentándose a 36.000 a finales del siglo, aunque la cifra debía ser mayor porque también las diputaciones provinciales se empeñaron a trazar carreteras, por lo que se podría haber llegado a los 40.000 kilómetros totales. Conviene señalar que de ese total final, solamente 16.000 era de primer o segundo orden.


Puente del Cabriel, en la carretera Madrid-Valencia
- José Martínez Sánchez -
(Hacia 1866)

Por otro lado, es importante destacar que en España se fueron construyendo puentes de hierro y, a finales del siglo, apareció el hormigón armado, un material de construcción revolucionario para las infraestructuras.

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Eduardo Montagut (Madrid, 1965)
es Doctor en Historia por la UAM y profesor de Secundaria en un Instituto de Alcalá de Henares en la especialidad de Geografía e Historia. Socio de las ilustradas Reales Sociedades de Amigos del País de Madrid y Bascongada, pertenece también a la ARMH, y mantiene un constante compromiso por la memoria histórica. Pertenece al Grupo de Memoria Histórica del PSOE y tiene la responsabilidad de Educación, Cultura y Memoria Histórica en la Ejecutiva de la Agrupación Socialista de Chamartín (PSOE-M). Colabora diariamente en diversos medios digitales con artículos de Historia y Política. Tiene publicados un libro sobre los árboles y la Ilustración, y diversos artículos sobre la enseñanza de la agricultura en los siglos XVIII y XIX, así como, sobre Historia social.