«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (XXXVIII)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica, escritora y administradora de la página de facebook TOPmicrorrelatos.
 

HERMANO
Susana Camps
Corríamos por todo el jardín, ¿recuerdas? Estaba lleno de escondites, unos mejores que otros, y lanzábamos bolas de ciprés que eran bombas. Tú siempre ganabas porque tenías mucha puntería, pero si me dabas en la cara mi drama de dimensiones interplanetarias atraía a los adultos. Las bicicletas eran caballos que nos llevaban de un lado para otro. Las aparcábamos junto a la comisaría o el saloon y yo podía ver realmente a mi caballo blanco esperándome, nervioso y fiel. Aunque a veces no, a veces era una bicicleta que cargaba una caja atada al portapaquetes con merienda dentro, y nos íbamos al bosque a compartir unas galletas María con chocolate. La misma caja volvía llena de piñas, piñones, y bayas que no nos dejaban comer.

El verano era largo y matabas algunas tardes leyendo. Entonces empecé a leer yo también. Leíamos tebeos viejos de papá, moteados de óxido, y algún libro de Enid Blyton que a ti no acababa de gustarte. Luego descubriste a Woodhouse. No teníamos horarios y sin embargo cabía casi todo.

Hasta un poco de tiro al blanco con la escopeta de balines que alguien robó saltando la verja. Un robo instantáneo, no podíamos ni creerlo. No volvimos a dejar nada en la mesa blanca del jardín. El mundo exterior podía entrar a quitarnos de pronto lo que era nuestro. De hecho, creo que fue por entonces cuando desapareciste.



EL PERRO
José Moreno Villa
Cuando veo a esta llama de atención que es el perro; cuando le veo seguirme con los ojos, saludarme con los brazuelos, espiar, ladrar en mi defensa, mover el rabo alegre a mi llegada, echarse a mis pies hecho un ovillo, todo sumisión, surge al instante en mi memoria la imagen del hombre que, por su voluntad, convertiría en perros a todos los seres que le rodean, a la mujer, al hijo, al inferior jerárquico. Y entonces me voy al perro y le digo con toda la efusión de que soy capaz:

«Mira, perro, yo no te voy a pegar nunca, ni te voy a suprimir la comida, ni a echar de la casa, ni a disminuir mi benevolencia para contigo. No me temas; no seré nunca el superior. Pórtate como te portarías en mi ausencia. No quiero esclavos ni aduladores».

Y el perro me tuvo por idiota.


Evoluciones

CURRÍCULUM VITAE
Marco Denevi
A menudo un dictador es un revolucionario que hizo carrera. A menudo un revolucionario es un burgués que no la hizo.

Obras completas

POR AMOR AL ARTE
Luis Bernardo Pérez
En su juventud, el distinguido cirujano plástico soñó con dedicarse a la pintura. Le encantaba visitar las galerías y los museos, y pasaba horas enteras embobado frente a reproducciones de cuadros famosos. Inclusive se atrevió a comprar telas y pinturas y tomó algunas lecciones. Sus padres, sin embargo, supieron desalentar a tiempo tal inclinación y lo convencieron de estudiar medicina. Cuando al fin se estableció, empezaron a llegar hasta su consultorio mujeres de todo el mundo interesadas en corregir algún yerro de la naturaleza o borrar las líneas que el tiempo había comenzado a grabar sobre sus rostros. El cirujano conservó siempre algo de su antigua pasión por el arte y, a la menor oportunidad, intentaba plasmarla en su trabajo. A aquella dama le puso la delicada nariz de la Venus de Boticcelli; a esa otra, el mentón suave de una madona de Rafael y a la de más allá, los pechos frutales de las odaliscas de Ingres. Su carrera terminó abruptamente cuando entusiasmado con las vanguardias, intentó reproducir sobre la cara de una paciente las facciones de las señoritas de Avignon, de Picasso.
 
Fin de fiesta y otras celebraciones

NARCISA
Luisa Valenzuela
Como quien mira por la ventana del bar, miro la ventana. El tipo que me ve desde afuera entra para interpelarme.
   
—Me gustás.
—Lo mismo digo.
—¿Yo también te gusto?
—Nada de eso, me gusto yo. Me estaba mirando en el reflejo
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Juego de villanos

OBSESIONES 
Alba Omil
Soñé que me besaban: era sólo el latido de tu nombre que esa noche se durmió entre mis labios.
Con ritmo de jazz

Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación Los orígenes de la vida (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), El comportamiento altruista (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e Inteligencia emocional infantil y juvenil (Linda Lantieri, Santillana, 2009) y la compilación de poesía incluida en Mina Loy. Futurismo, Dadá, Surrealismo (La Linterna Sorda, 2016). Cuenta con varios premios literarios, que incluyen el V Concurso de Relato Corto del Ayto. de Monturque (2004) y el XIII Premio de Narrativa Miguel Cabrera (2006). Ha publicado la colección de microrrelatos Te amo, destrúyeme (Amargord Ediciones, 2015). Coedita con Begoña Loza la colección de relatos La vida es un bar (Vallekas) (Amargord Ediciones, 2016), en donde también participa como autora. Colabora en las revistas digitales La Ignorancia y La Charca Literaria. En su faceta musical, toca la flauta travesera en los grupos de rock VaKa y Los Vitter del Kas.


Puedes leer una selección de microrrelatos de su libro «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando AQUÍ.