«Pasajero 947», relato de Angelique Pfitzner

«PASAJERO 947»
Angelique Pfitzner
Locura. Palabra de seis letras en un mundo de existencias, contradicciones bañadas en sangre y lucha de poder.

Una condena en lastre de matar o morir entre abducidos seres creados por nosotros y orden de exterminio.
 

Jamás imaginaron  que su creación podía volverse contra ellos.

En aras de romper cadenas forjadas en laboratorios cibernéticos,  reclamar sus derechos  y larga duración de existencia, soy uno de los elegidos.

Mi vida, seleccionada antes de nacer,  se etiquetó al destino escrito en jerarquías, en mi caso agente de la  ley en  reserva de situaciones extremas.

Y a pesar de conocer bien mis responsabilidades,  después de siete Whiskys consumidos, agonía en lastre de convertirme en un criminal, me niego a matar a nadie.
 
A mi lado Un mundo feliz de Aldous Huxley. ¡Y una mierda!

Han adivinado bien. Fue una de mis primeras lecturas prohibidas, censuradas por las altas esferas económicas. Un mundo futurista y distópico, hoy convertido en realidad.

Locura. Permanezco  en el sótano de este minúsculo apartamento, rodeado de sonidos de metralla, gritos, llantos y pasos firmes de los negados a obedecer, igual que mi fiel derrotado estado anímico.

Cruel  enemiga escondida en un cajón. Jamás pensé en ti. Y allí estas aguardando  el momento de volverme paranoico.

¡Maldita seas! ¡Tú! ¡Semiautomática de corto alcance! ¡No conseguirás nada de mí!

¿Me oyes?

¡Nada!

Alargo la mano a la botella. Poderosa criatura, me quemas la garganta en una catarata de adicción.

En suprema obsesión le grito cabreado.
 

¡Conviérteme en un borracho! ¡En uno de ellos!

Mil preguntas sin respuesta. ¿Quién soy yo? ¿Qué quieren de mí?

Locura de escuchar la puerta. Alguien pulsa el timbre con insistencia. Me niego a abrir. Ansían ríos de muertes y cadáveres. Borrar el presente de un plumazo a cambio de un montón de mecánica artificial acumulada en algún fondo marino.

Dos, tres, cuatro veces. En el otro lado alguien susurra mi nombre.

Me levanto de súbito y abro la puerta.

Atónito la miro fijamente. Sus verdes ojos esmeralda tan reales como los míos.

—¿327, qué haces aquí?

Entre sollozos me responde.

—No tengo a nadie. Hemos sido vencidos. No quiero convertirme en mil pedazos de chatarra reciclada.

Desconoce su futuro en cementerios de basura radiactiva.

La abrazo con fuerza y siento su larga cabellera rubia en el silencio de no atreverme a confesarle mis sentimientos, secretos guardados a la vez que sus lágrimas recorren mi rostro. Estoy enamorado de esa criatura desde el primer día que la vi.  Un fugaz instante de revisión médica en la CPH,  cibernética perfección humana. Una mujer muy alejada de los primeros prototipos con esqueleto biónico y neuronas activadas mediante un chip implantado en el interior del cráneo. Una diosa mortal que padece  los mismos síntomas de una gripe, la pasión al limite del éxtasis supremo si no tuviera prohibido el sexo y una libertad convertida en esclavitud de un número.
 

¿Quién puede juzgar arrancar vidas más allá del hombre? Solo Dios en caso de creyentes.

Locura. Nos empujan. Por desgracia la han seguido hasta aquí.

Oigo sus voces macabras en sentencia del final.

—Algunos infiltrados parecen humanos pero aquí tenemos dos más. Estos bastardos engendros intentaban escapar.

¿A quien se refieren?

No tengo tiempo.

Un tiro en la frente nos perfora la cabeza en un agujero perfecto.

Todavía consciente, el dolor es insoportable.

—La CPH tiene una responsabilidad en esta serie defectuosa. Fabrican pasajeros  virtuales para matar y nos dejan a nosotros la obligación de apartarlos de circulación. Menos mal que son máquinas, si fueran personas de carne y hueso no tendría el valor de asesinar al hijo de mi hermano
.

Este relato ha sido escrita por Angelique Pfitzner para la III SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Noviembre de 2017. Agradecemos a quien quiera reproducirla, total o parcialmente, que cite su fuente original. Si quieres acceder al programa de la Semana Negra PINCHA AQUÍ o en la imagen.

 
ha sido directora durante dos años del programa de radio semanal de contenido literario «Una hora con Angelique», directora del programa de tv en News Cat televisión on line «Lee o muere. La Orilla Negra» y miembro de la junta de varios festivales literarios: Cubelles Noir, Matarranya Negra, Bellvei Negre, Madrid Negro y Black Mountain Bossòst. Próximo comisario del festival de literatura Lloret Marea Negra. Escribe para la revista  «Noir. Revista Cultural» y ha publicado  las novelas COMPULSIVA OBSESIÓN (Serial Ediciones (Reed), 2012): Premio mejor novela de género negro en el certamen de literatura «Isla de las Letras» 2012 y ELDHA. CASO CERRADO. (Serial Ediciones, 2015), la antología de relatos BIG BANG 13 (Serial Ediciones, 2016).