Reseña de «Ana», de Roberto Santiago

RESEÑA DE «ANA», DE ROBERTO SANTIAGO, por
Inma García Ros (de Los libros de Dánae)
Cuando recibí la invitación de Javier Alonso García-Pozuelo para hacer una reseña que formara parte de la Semana Negra en la Glorieta, supe que la obra elegida tenía que estar a la altura, y finalmente la candidata elegida y por razones más que obvias resultó ser Ana de Roberto Santiago, una novela que llamó mi atención desde que su publicación y que, en cuanto cayó en mis manos me sedujo y me atrapó irremediablemente. Ana nos sumerge en una de esas historias que, sin un ritmo trepidante, mantiene vivo el interés del lector; Roberto Santiago nos lleva de la mano a través de un proceso judicial perfectamente documentado, plagado de “trampas legales” y recovecos que los implicados no dudan en utilizar para intentar vencer al oponente.

Ana nos cuenta la historia de Ana Tramel, una abogada que no está pasando por un buen momento personal ni profesional. Adicta al alcohol y a sustancias varias, trabaja en un despacho que recurre multas de tráfico del que es propietaria Concha una de sus mejores amigas y antigua compañera de facultad. Cuando parece que su vida va cuesta abajo, recibe la llamada de su hermano, al que lleva años sin ver, quien le pide ayuda para que le saque de la cárcel. Ha sido acusado del asesinato del gerente de uno de los casinos más importante del país. Sin embargo, cuando Ana acepte, a regañadientes, representar a su hermano, no se imagina la maquinaria que está poniendo en marcha. A partir de este momento, Ana comenzará una lucha encarnizada contra una industria, la del juego, que genera miles de millones de euros al año a costa, muchas veces, del sufrimiento de personas enfermas incapaces de controlar sus impulsos.
 

Roberto Santiago ha conseguido con Ana una historia tremendamente sólida, en la que el lector es capaz de ver que el autor ha realizado un gran trabajo de documentación y tiene un enorme conocimiento del funcionamiento del Ordenamiento Jurídico español y de sus diferentes estamentos. Entramos de lleno en un proceso judicial, con todo lo que ello entraña, y no es un proceso judicial cualquiera, pues Ana, abogada que lleva años desconectada del ejercicio de la abogacía como tal, se mete de lleno en una demanda descomunal contra uno de los casinos más importantes de España, a cuyos responsables considera culpables de la situación desesperada a la que ha llegado su hermano Alejandro. Y los medios con los que Ana cuenta son muy limitados, veremos representada la lucha de David contra Goliat, la búsqueda de una justicia que la mayoría de las ocasiones se muestra tal y como se la representa, ciega y que no siempre va de la mano con la ley. Roberto Santiago nos invita a conocer los juzgados españoles, donde los procesos están menos “teatralizados” que aquellos que nos hemos acostumbrado a ver en las series y películas americanas, y que pese a depender mucho del trabajo de despacho y de calle, también lo hacen de la actitud del letrado en la sala y de su pericia a la hora manejar a los testigos y al abogado contrario. Ana no es una novela que busca encontrar la comprensión del lector hacia los personajes, que casi nunca hacen lo que se supone correcto, más bien nos muestra, de forma real y descarnada, que en la vida, para enfrentarte a ciertos individuos, los escrúpulos deben dejarse a un lado para poder luchar cara a cara con ellos.

Escrita bajo un estilo directo,
Roberto Santiago utiliza en Ana un narrador interno protagonista que se expresa a través de la voz de la propia Ana, y será a través de sus ojos como los lectores iremos viviendo toda la historia, por lo que la información recibida es más subjetiva, pues todas las emociones que nos llegan son las suyas, no podemos evitar que sus filias y sus fobias también se conviertan en las nuestras de cierta manera. La novela se desarrolla bajo un hilo temporal lineal, aunque encontramos la presencia de flashbacks que nos permiten conocer información que tuvo lugar en el pasado de los personajes y que tiene relevancia en su presente. Con unas descripciones certeras con las que Roberto Santiago nos da a conocer el enorme conocimiento que tiene sobre el Ordenamiento Jurídico español así como el gran trabajo de documentación que ha realizado, lo que permite que los lectores nos adentremos en ese engranaje tan complejo que es el universo legal de los juzgados, jueces y abogados, viviendo desde dentro los procesos y las investigaciones, así como unos diálogos bien desarrollados, conforman unas escenas cargadas de realismo e intensidad, en las que, tal y como he comentado al principio de la reseña, no es necesario un ritmo trepidante para tener la sensación de que no paran de pasar cosas, de que la novela está cargada de giros inesperados, de que los personajes te sorprenden cuando crees que ya no pueden hacerlo para ir conduciéndote a un final que encaja a la perfección con una trama que se va desarrollando de forma que todas las piezas van encajando aunque la conducta de sus personajes no siempre parezca la más sensata.

En cuanto a los personajes, en la novela de
Roberto Santiago hay una clara protagonista: Ana Tramel, con la que no podemos esperar una protagonista al uso en cuanto al perfil de personaje “blanco” y lleno de bondades con el que cualquier lector se siente identificado desde la primera página. Más bien al contrario, y puedo decir que es ahí donde ha radicado mi enorme simpatía hacia Ana Tramel, en su enorme imperfección, que ella no se preocupa ni en ocultar a los demás ni en ocultarse a sí misma, aunque tampoco se justifica en que ella es así y por eso no debe cambiar; al contrario, ella se odia, se odia mucho y en muchas ocasiones, odia su adicción alcohol y a ciertos medicamentos, odia su impulsividad y su testarudez, odia su capacidad para hacer daño a aquellos que más quiere y, sobre todo, odia su capacidad de autodestrucción, y esto es lo que la hace más humana, más cercana y creíble. No me habría creído tanto esta historia si hubiera estado ante una protagonista que hubiera podido con todo como una superheroína a la que todas las balas le rebotan. Si hay algo que Roberto Santiago nos presenta en su novela son personajes que se mueven en la escala de grises, que están llenos de matices, en los que no solo hay maldad o bondad, que pueden amar y pueden odiar, que pueden ser delincuentes pero al mismo tiempo pueden demostrar su capacidad para cumplir un pacto.

Ana de
Roberto Santiago es una novela diferente que no se debe dejar pasar, una lectura absorbente y adictiva que nos muestra el sórdido mundo que se esconde tras las luces deslumbrantes de los casinos y tras las puertas de las casas a las que se accede con contraseña. Nos adentramos en la enorme batalla que emprende una mujer cuya familia se ve afectada por una enfermedad socialmente silenciada, la ludopatía.


Esta reseña ha sido escrita por Inma García Ros para la III SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Noviembre de 2017. Agradecemos a quien quiera reproducirla, total o parcialmente, que cite su fuente original. Si quieres acceder al programa de la Semana Negra PINCHA AQUÍ o en la imagen.


nacida en Valencia el 30 de abril de 1981, es Higienista Bucodental, Graduada Social y Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales; pero si se tiene que definir de alguna manera, esa sería como “auténtica apasionada por la literatura”. Afición heredada de su madre, no recuerda un sólo momento de su vida, desde que aprendió a leer, en el que no haya estado acompañada de un libro. Además de la literatura, adora la música (puede pasar horas escuchando a los grandes del rock y del heavy metal), el cine y el teatro, pasear durante horas por un museo, y pasar grandes momentos con sus amigos, entre los que se encuentra la más importante, su perra Tara. En la actualidad, es la administradora y única redactora del blog de reseñas literarias Los libros de Dánae, en el que comparte sus impresiones sobre los libros que ha leído a lo largo de todos estos años, así como de los que va leyendo en la actualidad.