Reseña de «El final del hombre», de Antonio Mercero

«LEER, VER, CREER», por
Anamaría Trillo
El azar o quizás el destino hacen que muchas veces tengas entre tus manos libros inesperados. La vida tiene de vez en cuando también el detallazo de que precisamente ese que no te esperabas sea uno de esos libros que, una vez leído, engordado a base de notas adhesivas de colores y plagado de fragmentos subrayados, encuentre sitio definitivo en el anaquel de los que tienen alma propia.
 
No me gusta estropear los libros, pero a veces, cojo un lápiz y lo hago porque no puedo evitar poner en el margen un: “¡muy cierto!”, o un “pero qué bueno”, y así me pasó con Antonio Mercero que, con aquel lápiz en ristre, me sentí en diálogo con él, como si él pudiera escuchar mis comentarios mentales y mis notas a lápiz. Tengo que decir que tuve la suerte de charlar con él largo y tendido sobre su novela, y acabé diciéndole muchas de aquellas impresiones que tenía. Fue una suerte poder hacerlo, porque ahora aprecio tanto al autor como a su libro.

El final del hombre es una novela en la que asistimos a la investigación de un crimen por parte de la policía, el de un joven, hijo de un autor de best-sellers históricos, muerto con un puñal medieval clavado en el vientre. Y ahí nos encontramos a Sofía, de quien no asistimos a su final, sino a su principio; al inicio de su nueva vida el día que recoge su nuevo DNI con ese nombre femenino. La investigación de un crimen es el contexto perfecto para enfrentar al personaje a un mundo, el de la policía, en el que, como en la sociedad en general, ella va a encontrar mucha desinformación, muchos prejuicios e intolerancia. Sofía es una mujer valiente, como también creo que lo es su autor.
Antonio Mercero es uno de los grandes creando historias, un maestro dando voz a los personajes. Habrá quien piense que es tan fácil como poner una raya larga de guion y decirle al personaje que hable, ponerle otra raya y un verbo de dicción y punto: ya tenemos un diálogo; pero nada más lejos de la realidad. Antonio no nos describe a sus personajes, sino que nos los muestra, nos los presenta como si los tuviéramos frente a frente. Sabemos quiénes son y cómo son por como actúan y hablan, por lo que sienten y son capaces de hacer o justificar. ¿Y no es eso lo que nos pasa con los seres humanos de carne y hueso?

Así me sentí con Sofía Luna el día que la acompañé al trabajo, ella con ropa femenina y peluca, y yo en tensión porque no sabía cómo iban a tratarla los que el día anterior se habían despedido de ella siendo Carlos Luna. Ya me importaba su destino, y esa es una de las cosas hermosas de la literatura.

Y yo leí, vi, creí.

Sí, creo en
Antonio Mercero. Con él el pacto entre escritor y lector está a salvo. Y creo en Sofía Luna. Creo en ella porque soy capaz de verla. Todo apunta a que puede llegar a ser uno de los personajes femeninos de novela más sólidos e inolvidables. Y solo de saber que se gesta en estos momentos otra novela con ella, ya estoy salivando.

Sé, como también lo sabe el autor, que este libro requiere de cierta valentía, pero también de mucho compromiso. El final del hombre es un libro sobre la intolerancia, sobre cómo nos dedicamos a señalar al que es diferente en lugar de reflexionar sobre nuestros propios errores; sobre cómo nuestra sociedad tiene la odiosa costumbre de decir a los demás cómo deben vivir, cómo deben sentir, con quién deben meterse en la cama o quiénes deben ser. Una reflexión necesaria en estos tiempos, qué duda cabe. Nos encontramos una novela sobre las relaciones familiares, sobre el mundo de la literatura, sobre las tradiciones, sobre la búsqueda de la propia identidad, sobre la lucha eterna por encontrar la felicidad. Una novela en la que la vida cotidiana de quien lleva el caso es tan importante o más que la investigación.

Yo estoy convencida de que todos los libros nos deberían dejar al menos un pequeño poso en el corazón; mejor si es positivo, pero que deje algo. El que no deja nada es tiempo perdido, tanto para el que lee como para el que escribe. Y a mí esta novela ya no se me olvida, lo que no sé es si por mérito de
Antonio Mercero o por el nacimiento de Sofía. Seguramente por los dos.

Lectura imprescindible para todos los que estamos convencidos de que, en esta vida, no todo es negro o blanco, sino que hay una amplia gama de grises y, sobre todo, un hermoso arcoíris
.


El final del hombre
Antonio Mercero
Editorial Alfaguara, 2017



Esta reseña ha sido escrita por Anamaría Trillo para la III SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Noviembre de 2017. Agradecemos a quien quiera reproducirla, total o parcialmente, que cite su fuente original. Si quieres acceder al programa de la Semana Negra PINCHA AQUÍ o en la imagen.


es escritora y periodista. Ha colaborado en la gestión de diversos clubs de lectura virtual en el Portal del Lector de la Comunidad de Madrid. Ha colaborado en diversas web de reseñas literarias. Así mismo, colabora activamente en eventos literarios y actividades de fomento de la lectura. En la actualidad, es coordinadora literaria en el festival de novela policiaca de Madrid, Getafe Negro. Ha participado en diversas antologías de relatos y poesía. Es autora del libro de relatos El faro de Umssola y otros cuentos subterráneos y la novela Amaneció de nuevo Madrid (Playa de Ákaba, 2015). Dentro del colectivo Hijos de Mary Shelley ha publicado su relato "El pelotón de los insomnes" dentro del libro Las noches de Clairmont (Imagine Ediciones, 2016).