Microrrelatos de Cecilia Pagani (II)

Cecilia Pagani (La Rioja, Argentina) es licenciada en Letras y profesora en un Instituto de Formación Docente. Ha escrito cuentos y novelas. Sus relatos han aparecido en revistas y antologías. Ha recibido premios y menciones. Es autora del libro de cuentos: El cruce del umbral (Rumbos Libros, 2017) y de las novelas: Cautivos (2015, en edición) e Interiores (2017).


A continuación os ofrecemos una muestra de cinco microrrelatos de Cecilia Pagani, publicados con permiso de la autora. Puedes leer una entrada previa con otros cinco microrrelatos pinchando AQUÍ.

REVELACIÓN
Cecilia Pagani
Me conducen hasta una mesa de metal.
        
Todo huele acre, a formol.

Pero. ¿Qué hace él, ahí?

Ni cuenta se dieron, escucho. Una pérdida de gas, la estufa junto a la cama.

Entonces lo veo. Esa frente ancha y amada, la sombra de una sonrisa, ¿de placer?

Sí, lo reconozco. Sí, confirmo. Es él, mi marido.

No. No quiero girar. No quiero volverme. Porque ahí, en una segunda mesa, hay otro cuerpo, cubierto a medias por una sábana verde.

Y aparecen esos pies desnudos, tantas veces vistos, tan idénticos a los míos. Las uñas pintadas de rojo, el anillito de plata en el dedo, la pulsera de caracolitos en el tobillo.            . 

¡Ay, no! ¡No!

Y quiero gritar y no puedo. Me ahogo. Y salgo y me sostengo contra la pared para no caer.

Porque en el pasillo, unos minutos antes, me he cruzado con Carlos, el marido de mi gemela.

EPITAFIO
Cecilia Pagani
Me hiciste un regalo.

Me dejaste tu oscuridad.

Me llevó años darme cuenta.

MAL DE AMORES
Cecilia Pagani
Él le da un beso. ¡Uno de esos besos!

Le promete.... Le promete tanto. ¡Tanto!

Y días y sus noches. Muchos días. Muchas noches.

Y ella ahí. La luz encendida, las sábanas limpias. El reloj en suspenso.

PROBLEMA SOLUCIONADO
Cecilia Pagani
Cuando se prendieron las cortinas y las llamas casi se llevan todo, nos miramos.
       
No dijimos nada.  
       
Cuando se apareció desnudo frente a las visitas, nos miramos.
       
Y tampoco dijimos nada.
        
Hasta que arremetió a los escopetazos contra la heladera.
        
La idea la tuvo mi hermano Camilo. El viejo quería contemplar la ciudad desde la terraza.
        
Le dimos con el gusto. Le llenamos la petaquita con whisky. Lo sentamos en su silla. Lo sacamos de paseo.  
        
Él reía. Divertido.
        
Ya arriba fue fácil, solo cosa de sacar el freno de la rueda. Un empujoncito
.

EN EL MOMENTO EQUIVOCADO
Cecilia Pagani
Veinte años y el recuerdo quema como un sol.
        
Risa ligera, pecas rojas, Isma, trayendo las cajas del pedido, el día ese. Justo el día ese, cuando su padre la inquiere.
        
-¿Quién? Quién fue.

Nada. Ella nada en el silencio. Vuelve la cabeza y mira al chico que allí, en el patio asoma.

¡Pobre infeliz!

La ceguera dispara sobre él. Un tiro. Y otro. De gracia.