«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (XLVI)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica, escritora y administradora de la página de facebook TOPmicrorrelatos.


DE LOS DEFECTOS DE LA SABIDURÍA EXCESIVA
Rodolfo Modern
Huang, discípulo del famoso Tse-Liu, le dijo así: «Maestro, tengo hambre». Éste contestó que él era maestro de sabiduría, no de cocina, y que además ésa era una manifestación indigna de un alma libre. Huang dijo entonces: «Maestro, mi alma es libre, pero mi estómago no se ha enterado de ello». A lo que Tse-Liu lo despidió considerando el desnivel que había alcanzado el diálogo. Con el corazón dolorido, pues apreciaba la buena enseñanza que hasta entonces recibiera, Huang partió a ganarse el pan. Al cabo de unos años había prosperado grandemente. Tenía dos casas, tres hijos, cuatro granjas y una multitud de parientes y animales. Una noche de invierno golpearon débilmente a la puerta de su casa. El propio Huang abrió e hizo entrar a quien así golpeaba, un hombre al parecer de edad, macilento y cubierto de harapos. El hombre no vaciló y dijo: «Soy Tse-Liu y he venido a recibir las enseñanzas que quieras impartirme».

El límite de la palabra

FECUNDIDAD
Augusto Monterroso
Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea.

Cuentos y fábulas

28
Edgar Allan García
La primera vez que se salió del cuerpo, sintió pánico, más que del hormigueo en todo el cuerpo, de no poder regresar a su otro yo de carne que permanecía como muerto sobre la cama. Cuando al fin se reintrodujo, prometió no volver a hacerlo nunca más, pero unos meses después, y sin que pudiera evitarlo, de nuevo salió de su cuerpo, solo que esta vez, seguro de que volvería, decidió dar un paseo alucinante por toda la casa. Una semana más tarde, su salida del cuerpo fue voluntaria y, según lo había planificado, se fue por el barrio a hacer todo lo que no podía durante la vigilia: darle un susto al vecino grandullón, por ejemplo, pero sobre todo hacerle el amor a la hermosa hermana de éste. Dos noches después, volvió a salir y todo su ser se regocijó con el hormigueo y la sensación de libertad que experimentaba una vez más. En esta ocasión, no quiso perder el tiempo sino que voló a casa del grandullón y, de inmediato, se dirigió a la habitación de la hermana. Para su sorpresa, ella flotaba sobre su cuerpo y parecía esperarlo ansiosa. En medio de la emoción, no pudo imaginar que el grandullón, también fuera del cuerpo, lo aguardaba con un palo tras la puerta.

333 Micro-bios

Muévete, papá. Aunque sea para que las niñas corran asustadas hacia el jardín, o para que mamá se levante de la cama y cambie esa cara de que nunca más; o al menos camina hacia la luz. Pero no te quedes ahí, tan transparente, tan quieto.
 

SILENCIO DE SIRENAS
Marco Denevi
Cuando las Sirenas vieron pasar el barco de Ulises y advirtieron que aquellos hombres se habían tapado las orejas para no oírlas cantar (¡a ellas, las mujeres más hermosas y seductoras!) sonrieron desdeñosamente y se dijeron: ¿Qué clase de hombres son éstos que se resisten voluntariamente a las Sirenas? Permanecieron, pues, calladas, y los dejaron ir en medio de un silencio que era el peor de los insultos. 

Falsificaciones

LENGUA DE VÍBORA
Jaime Valdivieso
No tuvo que apretar el gatillo: bastó con que lo forzara a morderse la lengua.
Brevísima relación del cuento breve en Chile

Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación Los orígenes de la vida (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), El comportamiento altruista (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e Inteligencia emocional infantil y juvenil (Linda Lantieri, Santillana, 2009) y la compilación de poesía incluida en Mina Loy. Futurismo, Dadá, Surrealismo (La Linterna Sorda, 2016). Cuenta con varios premios literarios, que incluyen el V Concurso de Relato Corto del Ayto. de Monturque (2004) y el XIII Premio de Narrativa Miguel Cabrera (2006). Ha publicado la colección de microrrelatos Te amo, destrúyeme (2015) y Hola, te quiero, ya no, adiós (2017) en Amargord Ediciones.


Coedita con Begoña Loza la colección de relatos La vida es un bar (Vallekas) (Amargord Ediciones, 2016), en donde también participa como autora. Colabora en las revistas digitales La Ignorancia y La Charca Literaria. En su faceta musical, toca la flauta travesera en los grupos de rock VaKa y Los Vitter del Kas.


Puedes leer una selección de microrrelatos de su primer libro de microrrelatos, «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando AQUÍ.