Reseña de «El cinturón de Hipólita», de Agatha Christie

RESEÑA DE «EL CINTURÓN DE HIPÓLITA», DE AGATHA CHRISTIE, por Miguel Izu
1. Introducción.
 

El cinturón de Hipólita es el noveno de los trabajos de Hércules Poirot, siguiendo la estela del héroe griego. Originalmente es un relato publicado en septiembre de 1939 en Estados Unidos, en This Week, con el título de The Disappearance of Winnie King, y nueve meses más tarde en el Reino Unido, en Strand Magazine, como The Girdle of Hippolyta.
 

No hay una única historia de Hipólita. Según la mitología griega, era la reina de las amazonas, hija de Ares, el dios de la guerra y de Otrera, también reina amazona. Su padre le regaló un cinturón mágico que Euristeo, a petición de su hija Admete, exige a Hércules que obtenga. Para ello navega hasta el puerto de Temiscira, en el mar Negro, secuestra a una de las hermanas de Hipólita, Melanipa, y pide el cinturón como rescate. En otras versiones Hipólita entrega el cinturón voluntariamente, pero las amazonas atacan a Hércules, soliviantadas por la diosa Hera, pensando que quiere secuestrar a la reina. Otro relato dice que Teseo, uno de los compañeros de viaje de Hércules, secuestra a Antíope, otra hermana de Hipólita, y pese al ataque de las amazonas los héroes consiguen escapar con el cinturón y con Antíope. Según algunas versiones, Hércules mata a Hipólita en su huida, o Antíope muere durante el ataque, pero según otras Teseo se casa con Antíope, o con Hipólita, y tienen un hijo llamado Hipólito.


2. Sinopsis.
ADVERTENCIA DEL EDITOR: Esta sinopsis contiene un spoiler completo del relato que reseñamos. Si aún no lo has leído o hace tanto tiempo que no recuerdas el argumento, te recomendamos que lo leas antes de disfrutar del excelente análisis que nos ofrece el escritor Miguel Izu.

Alexander Simpson, propietario de las Galerías Simpson, solicita la ayuda de Hércules Poirot para recuperar un Rubens, un cuadro pequeño y recién descubierto, robado en pleno día mientras unos obreros en paro realizaban una protesta. Según Simpson, detrás del robo está un millonario francés coleccionista de obras de arte y con pocos escrúpulos. Poirot acepta con poco entusiasmo y prepara su viaje a Francia cuando recibe la visita del inspector Japp, que le ruega su colaboración ya que va al continente, en el caso del rapto de una quinceañera, Winnie King, hija de un canónigo. La niña iba en el tren de Calais a París para ingresar en un colegio de alto copete junto con otras colegialas y una profesora, la señorita Burshaw, y desapareció antes de llegar. Su sombrero fue encontrado junto a la vía cerca de Amiens; Poirot pregunta si no han encontrado unos zapatos y recibe respuesta negativa. El inspector Hearn ya ha sido enviado para cooperar con los franceses.

Cuando Poirot llega a París, recibe una llamada de Japp. Ya no es necesaria su ayuda. La chica ha aparecido al lado de la carretera, cerca de Amiens, sana y salva pero confusa ya que, al parecer, fue narcotizada. No obstante, Poirot acude a entrevistarse con el inspector Hearn. No se cree que la chica fuera raptada para pedir un rescate y quiere saber cómo salió del tren. Hearn le proporciona información sobre los demás viajeros y le dice que la colegiala llevaba puestos sus zapatos, pero que en la vía se encontró otro par. Poirot acude al colegio y habla con su directora, la distinguida y competente señorita Pope. No sabe qué es lo que ocurrió. El baúl de Winnie fue registrado al llegar, como era norma del colegio; traía un paisaje al óleo pintado por la chica y dedicado a la señorita Pope, que esta ha colgado en su despacho. Poirot le ruega que se lo regale y lo frota con aguarrás, debajo aparece El cinturón de Hipólita pintado por Rubens. Le explica a la señorita Pope que se utilizó el baúl de la chica para introducir el cuadro robado en Francia. Winnie fue raptada en Londres, mientras se dirigía a la estación del tren, y sustituida por una actriz, aprovechando que ni la señorita Burshaw ni las demás colegialas la conocían. La falsa Winnie entró en el tocador de señoras del tren y salió con otro disfraz, el de la atractiva y joven esposa de otro de los viajeros. Los recios zapatos de colegiala y su sombrero fueron lanzados por la ventanilla a la vía. La verdadera Winnie, narcotizada, llegó más tarde a Francia y fue llevada en un coche hasta cerca de Amiens para ser abandonada junto a la carretera.



3. El inspector Japp de Scotland Yard


Scotland Yard es una institución presente en la literatura policial prácticamente desde su inicio, se puede decir que son realidades coetáneas. Suele ponerse convencionalmente como fecha de nacimiento de los relatos policíacos la de 1841, con Los crímenes de la calle Morgue de Edgar Allan Poe, aunque Juan Mari Barasorda en un trabajo muy interesante señala que, con unos pocos meses de anticipación, realmente la primera historia de detectives fue Susan Hopley, de Catherine Crowe. En cualquier caso, para entonces ya había nacido Scotland Yard, que fue fundada en 1829 bajo el impulso del ministro Robert Peel (de ahí el apodo de bobbies de los agentes) y, pronto, en 1842, se organizó su Detective Branch, la división de investigación. A diferencia de instituciones anteriores que también se dedicaban a mantener el orden o perseguir a los delincuentes, tenía carácter civil y no dependía de la autoridad judicial sino del Ministerio del Interior (desde el año 2.000 depende de la Autoridad del Gran Londres). Los detectives de Scotland Yard enseguida se convierten en protagonistas de las noticias que se recogen en los truculentos periódicos dedicados al mundo criminal (Newgate Calendar, Blackwood’s Edimburgh Magazine) y de relatos policiales. Charles Dickens, a partir de 1850, relata los casos de sus amigos el detective jefe Charles Field y el sargento Jonathan Whicher, mientras que Wilkie Collins en La piedra lunar (1868) nos presenta al sagaz sargento Cuff, parece que también inspirado en Whicher. Conan Doyle crea otro detective de Scotland Yard, el inspector Lestrade, que, pese a ser un buen policía, necesitará constantemente del auxilio de las extraordinarias facultades de Sherlock Holmes.

Es frecuente un malentendido sobre qué es Scotland Yard. Algunos piensan que así se llama a toda la policía británica, otros que es el nombre del departamento de investigación de dicho cuerpo policial. En realidad, no existe una policía británica, ni siquiera una policía inglesa. En el Reino Unido tradicionalmente la policía, igual que otros muchos servicios públicos, ha tenido una organización local, comarcal o, como mucho, regional. Scotland Yard es el nombre popular que se da a la Policía Metropolitana de Londres, el cuerpo policial cuyo ámbito territorial de actuación es el Gran Londres, excepto la City de Londres (apenas tres kilómetros cuadrados en la orilla norte del Támesis, entre la Iglesia del Temple y la Torre de Londres), que tiene un cuerpo policial propio. Su nombre se debe al primer edificio que ocupó tras su creación en 1829, en Whitehall Place, que tenía una entrada por una calle llamada Scotland Yard (corte de Escocia) porque siglos antes allí había estado la residencia de los representantes escoceses, antes de la unión de los reinos de Inglaterra y Escocia. El nombre arraigó de tal modo que cuando, en 1890, la Policía Metropolitana se trasladó a otro edificio en Victoria Embankment, se le bautizó oficialmente como New Scotland Yard. La institución se ha trasladado a nuevas sedes en 1967 (Broadway) y 2016 (de nuevo en Victoria Embankment) y, en cada caso, se ha renombrado el edificio como New Scotland Yard. La Policía Metropolitana de Londres, además de atender a la seguridad del Gran Londres, presta algunos servicios de carácter general y de apoyo a los otros cuerpos policiales que existen en el Reino Unido. En Inglaterra y Gales existen 43 cuerpos policiales que dependen de las autoridades locales (ciudades o condados), y en Escocia e Irlanda del Norte sendos cuerpos de ámbito regional.



El inspector James Japp aparece acompañando a Hércules Poirot en siete novelas, empezando por El misterioso caso de Styles, de 1920, en una docena de relatos cortos y en una de las obras teatrales de Agatha Christie, Café solo, de 1929. En sus memorias la autora confiesa que en su primera novela escribe al estilo de Conan Doyle y por eso crea “un inspector de Scotland Yard parecido a Lestrade, el inspector Japp”. Hastings, la primera vez que lo ve, le describe como “menudo, moreno, con expresión astuta y cara de hurón”. Se muestra como un detective competente, aunque a gran distancia de las capacidades de Poirot, cuyo auxilio necesitará en muchas ocasiones para resolver algunos crímenes. En Muerte en las nubes comprobamos que habla perfectamente francés y, según cuenta el propio Japp en El misterioso caso de Styles, se conocieron en 1904 en Bélgica, donde colaboraron para resolver un par de casos. Es de suponer que Japp también está en la edad madura aunque sea más joven que Poirot. Desde el principio expresa su admiración por su colega belga: “Monsieur Poirot y yo nos conocemos de antiguo y creo en su juicio más que en el de ningún otro”.


Los actores Eric Carte como Japp,
Robert Powell como Poirot
y Robin McCallum como Hastings,
en Café solo

Poirot simpatiza con Japp aunque es crítico con sus habilidades como detective. En El baile de la Victoria Hastings dice: “Poirot tenía buena opinión de las cualidades del inspector, aunque deploraba su lamentable falta de método. Yo, por mi parte, consideraba que el talento de dicho señor consistía, sobre todo, en el arte sutil de solicitar favores bajo pretexto de prodigarlos”. En otras ocasiones Hastings hace un juicio más favorable, en El rapto del primer ministro dice de Japp que es “uno de los mejores oficiales de Scotland Yard”. En El expreso de Plymouth Poirot habla así de él: «Ese buen inspector es partidario del movimiento. Viaja; mide las huellas de los pies; reúne cenizas de cigarrillo. ¡Es extraordinariamente activo! ¡Celoso hasta el límite de sus deberes! Si le hablara de psicología, ¿qué le parece que haría, amigo mío? Sonreiría. Se diría: “Ese pobre Poirot envejece. Llega a la edad senil”. Japp pertenece a la nueva generación. ¡Y ma foi! ¡Esta generación moderna llama con tal prisa a las puertas de la vida, que no se da cuenta de que están abiertas!». Japp se suele desesperar con Poirot, no logra seguir sus razonamientos y cree que está complicando mucho cada caso con observaciones fútiles, hasta que al final se desvela la verdad y no tiene más remedio que darle la razón. Poirot en ocasiones se burla del inspector; en Asesinato en Bardsley Mews le dice: “Mi querido Japp: si yo cometiera un crimen, usted no tendría ni la más remota oportunidad de verlo... ni siquiera de saber que lo había cometido”. En La desaparición del señor Davenheim ambos se juegan cinco libras a si Poirot es o no capaz de resolver el caso solamente analizando los datos desde su butaca. Por supuesto, gana.

Sobre la vida privada de Japp no llegamos a saber casi nada, si está casado o si tiene hijos, solo que es aficionado a la botánica, como se revela en El misterio de Market Basing, y que le gustaría irse a vivir al campo. Parece que Agatha Christie se aburrió del personaje a partir de los años 40 ya que no vuelve a aparecer tras Los trabajos de Hércules
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Puedes leer las colaboraciones de Miguel Izu para la III SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Noviembre de 2017, PINCHANDO AQUÍ o en la imagen.

 
es doctor en Derecho y licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Funcionario del Gobierno de Navarra, vocal del Tribunal Administrativo de Navarra. Ha ejercido como abogado y como profesor asociado de Derecho Administrativo en la Universidad de Navarra y en la Universidad Pública de Navarra. Ha colaborado con la Escuela de Policía de Cataluña y colabora regularmente con la Escuela de Seguridad de Navarra. Ha sido concejal del Ayuntamiento de Pamplona, presidente de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y miembro del Parlamento de Navarra. Colabora asiduamente en diversos medios de comunicación (principalmente, en Diario de Noticias y Solo Novela Negra) y revistas profesionales. Secretario de la Asociación Navarra de Escritores/as-Nafar Idazleen Elkartea. Obras: Novela: El asesinato de Caravinagre (2014); El crimen del sistema métrico decimal (2017). Relato: “Un asunto privado”, en 24. Relatos navarros (2016); “Una cuenta pendiente”, en Solo Novela Negra (2016); “El vino del francés”, en El alma del vino (2017); “Un móvil para un crimen”, en la III Semana Negra en la glorieta (2017). Ensayo: La Policía Foral de Navarra (1991), Navarra como problema. Nación y nacionalismo en Navarra (2001), El Tribunal Administrativo de Navarra (2004), Derecho Parlamentario de Navarra (2009), El régimen jurídico de los símbolos de Navarra (2011, VII Premio Martín de Azpilicueta), El régimen lingüístico de la Comunidad Foral de Navarra (2013). Recopilación de artículos de prensa: Sexo en sanfermines y otros mitos festivos (2007), Crisis en sanfermines y otros temas festivos (2015). Página web: http://webs.ono.com/mizubel/