Reseña de «Ragdoll», de Daniel Cole

RESEÑA DE «RAGDOLL», DE DANIEL COLE
por Ana G. Aranda
“Donde hay poca justicia es un peligro tener razón” es una cita de Francisco de Quevedo que te viene a la mente cuando lees el prólogo de Ragdoll, la primera novela de Daniel Cole.

El primer capítulo te sitúa de nuevo en Londres, pero cuatro años después. La policía ha realizado un macabro hallazgo en un piso vacío: un muñeco de trapo confeccionado con partes de los cadáveres de seis personas. Uno de sus dedos apunta hacia el apartamento de enfrente, donde vive el detective William Fawkes.
 

“Ragdoll”, como ha bautizado la prensa al asesino, hace llegar a una periodista una lista con sus próximas seis víctimas y el día que los matará.

La escasez de tiempo supone el pistoletazo de salida a una investigación sin tregua, capitaneada por el propio Fawkes, que deberá descubrir la identidad de las víctimas que componen el macabro muñeco y evitar que el asesino lleve a cabo su nueva matanza.

Ragdoll pudiera parecer, al principio, una más de las novelas de género policiaco que se publican en la actualidad. Cole utiliza todos los clichés del género: un asesinato múltiple, un detective bajo estrecha vigilancia por su complicado pasado y la enorme presión de los medios de comunicación que fuerza a los superiores del cuerpo a exigir una respuesta inmediata.

Según avanzas en la lectura te sumerges en un juego constante en el que el que el autor no deja de sacarse ases de la manga para desbaratar tu teoría ya que antes de llegar a la mitad del libro parece estar claro el “quién” y el “porqué”, pero según avanzan las páginas, nada es lo que parecía en un principio.
 

Un libro que critica ferozmente el sistema judicial. ¿Funciona realmente la justicia? ¿Por qué a veces se juzga más duramente la actuación policial que los crímenes cometidos por el acusado? ¿Varían los veredictos en función del dinero que tengan los acusados?

Asimismo, analiza exhaustivamente la factura física y psicológica que supone para los detectives la presión a la que se ven sometidos. Afecta a su vida personal y también les obliga a reforzar la cautela con la que han de manejar los indicios y pruebas para que estos no sean rechazados por el tribunal porque además de capturar al asesino es importante conseguir un veredicto de culpabilidad.

Capítulo aparte merece la prensa. ¿Todo vale por la audiencia? ¿Es ético estar en primera línea para mostrar la imagen más truculenta posible del cadáver y ganar cuota de pantalla?

Destacaría de la novela el ritmo narrativo, que el peso de la historia no recae en un solo personaje y los sorprendentes giros argumentales que te mantienen en vilo de principio a fin y que te llevan a un final endiablado que te hace cuestionarte algo: ¿hasta dónde es capaz de llegar el ser humano para conseguir justicia?


Esta reseña ha sido escrita por Ana G. Aranda para la IV SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Mayo de 2018. Agradecemos a quien quiera reproducirla, total o parcialmente, que cite su fuente original. Si quieres acceder al programa de la Semana Negra PINCHA AQUÍ o en la imagen.


Ana G. Aranda, lectora empedernida y "bloguera en prácticas", colaboradora con la revista literaria Anika Entre Libros y la web Quelibroleo.com. Puedes leer una selección de sus reseñas pinchando AQUÍ.