Reseña de «Prostibulum», de Juan Antonio Rodríguez

Reseña de Prostibulum, de Juan Antonio Rodríguez, por Maya Velasco
“Desde ahora la mujer por su condición de adúltera, como también la bruja por sus hechizos, o por su lujuria la prostituta, serían tomadas, junto a otros seres humanos y por la población en general, como despreciables, y vistas todas como las causantes del frío, la nieve, las lluvias y la muerte.”
Solo un enamorado de la Historia y de la Edad Media podía ofrecernos este impresionante resumen de la vida en los monasterios y abadías del siglo XV, de la vida en las residencias papales y de la terrible corrupción que llenaba la Iglesia de la época. El trabajo de documentación es excepcional. Retrata perfectamente la vida diaria de los monjes en la abadía, las estancias, oraciones, comidas y costumbres.

Se habla largamente de los procesos de creación de manuscritos y del arte de los escribanos.

Por supuesto, Prostibulum está salpicada de personajes reales del momento.

Esta es la historia de Servacio Vanckel contada desde su ancianidad, cuando ya cercano a perder la memoria, decide mostrar la verdad sobre los hechos que acaecieron en la abadía de San Andrés en Colonia. Su historia se desarrolla entre Colonia y Wittenberg.

No podemos evitar notar cierta influencia de El nombre de la rosa. El joven novicio sin experiencia que llega a un monasterio y se encuentra con hechos que no comprende y no puede remediar, con asesinatos que él mismo investigará ayudado por otros monjes, el ambiente frío y oscuro, donde las velas se apagan solas y los pasillos se pueblan de conspiradores o asesinos. Y el descubrimiento del amor culpable.

A los 14 años trabaja como secretario del Papa Inocencio VIII y este le manda a Colonia a en la Abadía de San Andrés como escribano de Heinrich Kramer, dispuesto a preparar una obra que constituirá la base de la Inquisición: Malleus Maleficarum.

Otro de los escenarios de la novela es el prostíbulo al que acuden los hombres de la cuidad y también los religiosos. Un ambiente obsceno, maloliente, envenenado de sexo rancio y de alcohol. Y aquí entramos en el objetivo de Prostibulum, denunciar la situación de la mujer en el Siglo XV, en que se la veía como culpable de cualquier acto de carácter sexual y a la que se acusaba de bruja a la más mínima excusa que se presentara.

Heinrich Kramer, perfecto orador, convincente… aterrador. Por el día dictará a Servacio arengas contra el pecado, la brujería y la lascivia y de noche descargará en Dulcie, nuestra segunda protagonista, un sexo violento y humillante.

Como era de esperar, Servacio se enamora perdidamente de Dulcie e intenta descubrir al asesino de bellas prostitutas que aparecen por la noche en actitud orante, maniatadas y vejadas: “Siempre eran mujeres, siempre hermosas y jóvenes. Y siempre terminaban falleciendo en oscuras condiciones”.

Sus aliados serán Fray Remigio de Metz, sacristán borrachín que intentará proteger a Dulcie y que ha dejado de creer en un Dios que dice, ya no existe y el escribano ciego Fray Germán que a veces parece ver más de lo que creemos.

Dulcie, el personaje femenino de Prostibulum que lejos de ser una bruja es una ser angelical, bello que no puede luchar contra su destino, que no puede salir de su miseria.

Desgraciadamente esta obra me ha recordado demasiado a sucesos ocurridos en nuestros días (“La mayor parte de las violaciones a mujeres son ataques colectivos cometidos por grupos de individuos sin escrúpulos”). En la obra se habla de un juego en el que un grupo de jóvenes viola en “manada” a cualquier mujer adolescente determinando así su vida futura y conduciéndola a la prostitución, dado que a partir de ese momento, hasta su familia la rechaza. La Iglesia aprueba estos hechos considerando que es la víctima quien ha seducido a los criminales.

Estos sucesos son los que la Inquisición penará con la muerte, la muerte de la bruja y de la mujer, claro. Las brujas están guiadas por el demonio, destruyen el alma y el cuerpo de los hombres que por ellas, se ven arrastrados al sexo.

Este libro es verdaderamente escalofriante, “Da la impresión de que Dios no está por ninguna parte” lo cual no deja de admirarnos teniendo en cuenta que Prostibulum trata sobre todo de la comunidad religiosa. Juan Antonio Rodríguez está intentado denunciar la corrupción de esta comunidad tanto en el siglo XV como a lo largo de los tiempos. Denuncia de la situación de la mujer en el siglo XV y, por qué no, a lo largo de los tiempos. Y por supuesto, nos mantendrá en vilo intentando averiguar quién es el verdadero asesino de mujeres, aunque creamos saberlo desde el principio.

Estamos ante una obra muy trabajada que atiende al detalle y a la Historia, que nos introduce en un mundo monacal y a la vez corrupto donde los que deberían ser buenos son los peores, donde la pobreza determina una vida de penurias y de injusticias, donde solo unos afortunados pueden vivir.


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Maya Velasco
Nací en Madrid (1962) y crecí rodeada de libros. Estudié Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid. Al terminar la carrera, impartí clases de literatura española a través de una ONG realizando dos de mis sueños que son compaginar mi pasión por la literatura con la enseñanza, compartiendo lo que esta me aportaba con ellos. En este periodo también organizaba obras de teatro en las que actuaban sus alumnos. Actualmente trabajo en un Despacho de Abogados de Madrid y escribo reseñas literarias para el blog colaborativo de Historia y Literatura  Cita en la Glorieta.

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Javier Alonso García-Pozuelo