Javier Alonso García-Pozuelo - Microrrelatos

LAS PERAS DEL OLMO
Javier Alonso García-Pozuelo
   Comenzó a cogerle gusto a la cosa literaria el día que cayó en la cuenta de que la higuera que su padre tenía de camino a la playa, aparecía cada verano en un punto distinto de la carretera y que, incluso, una vez, la higuera de su padre había dado naranjas.
 
Higuera del camino de Tossals Verds - Lucía Parra
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   Por fin lo entiendo. Todo encaja: el terrible frío que siento, la curiosa mirada de las personas con las que me he cruzado, el laberinto de calles extrañas que no me llevan a donde ella me espera. ¡Qué cosas! Te paras frente al escaparate de una tienda y, de repente, todo encaja. Ves reflejado en el cristal a un viejo medio desnudo que no sabe dónde está su casa, que ni siquiera recuerda el nombre de su esposa, y, como por arte de magia, todo encaja.
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LOS SUEÑOS DEL OTRO
Javier Alonso García-Pozuelo
   Tras más de media vida durmiendo juntos, la noche en que celebraban su trigésimo aniversario, el vino les desató la lengua. Acabado el intercambio de confesiones y reproches, ambos comprendieron que apenas conocían a la persona que tenían enfrente.
   A esas alturas de su matrimonio, sus sueños sólo tenían una cosa en común: ninguno aparecía en los sueños del otro
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Retrato de un matrimonio - Gabriel Zehender
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   Lo primero que hice cuando se me acabó el paro fue vender la cuna de viaje, el carrito de Arturo y el sacaleches. Mi madre me aconsejó que me lo pensase mejor e incluso se ofreció, además de a guardar todas esas cosas en su trastero, a darme de su propio bolsillo lo que me ofrecieran en la tienda. «No, mamá, te lo agradezco –le dije, con un nudo en la garganta, pero no está en mis planes volver a quedarme embarazada».
   Desde hace muchos meses, a mí ya no me queda nada que vender y es mi propia madre la que se ha ido desprendiendo de algunas pertenencias, creyendo que yo no me enteraba.
   Yo, cada vez que puedo, subo a su trastero para comprobar que siguen allí la sombrilla, las toallas de playa y la nevera portátil.
   Quizás sea una tontería, pero a mí me hace mucho bien saber que mi madre aún conserva la esperanza
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   Ella teje de día y por la noche, antes de irse a la cama, deshace todo el trabajo hecho a lo largo de la jornada. No se llama Penélope, ni vive en Ítaca ni lo de destejer es una argucia para evitar casarse con alguno de los pretendientes que la acosan en ausencia de un tal Ulises. De hecho, si tuviese algún pretendiente, algún amigo o hasta algún sobrino lejano que la viniese a visitar de cuando en cuando, ya habría terminado hace tiempo la bufanda.
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Javier Alonso García-Pozuelo (Madrid, 1972)
es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Madrid, y diplomado en Cooperación Internacional por la Universidad Complutense de Madrid. Ha ejercido durante más de una década como profesor de salud pública, epidemiología y educación sanitaria, además de trabajar como redactor, corrector y editor de textos científicos. Compagina su actividad docente en la academia AMIR con su pasión por la literatura, la historia (mantiene desde hace años Cita en la Glorieta, blog colaborativo de historia y literatura) y la música, llevando a los escenarios sus propias canciones en solitario o acompañado de una pequeña banda acústica. En febrero de 2017 publicará con Ediciones MAEVA, La cajita de rapé, una novela policíaca ambientada en el Madrid de Isabel II.