«Paquito», poema de Salvador Díaz Mirón

Salvador Díaz Mirón (1853-1928) fue un poeta, periodista y político mexicano, precursor del modernismo en Hispanoamérica.

Sus primeras composiciones están marcadamente influidas por el Romanticismo, apreciándose en ellas un notable influjo de Gaspar Núñez de Arce y Víctor Hugo. A raíz de su estancia en prisión -donde ingresó en 1892 por el homicidio, en legítima defensa, de Federico Wólter-, cambió radicalmente su criterio estético, hasta el punto de que llegó a renegar de todos los poemas publicados antes de «Lascas» (1901), poemario que tuvo una espléndida acogida entre críticos y lectores, con una tirada de quince mil ejemplares. En su última etapa creativa, depura su estilo hasta llevarlo a una extrema concisión.

Si bien empezó a escribir desde muy joven, comparado con los otros grandes poetas mexicanos contemporáneos –Luis G. Urbina (1867-1934), Enrique González Martínez (1871-1952), Amado Nervo (1870-1919), Manuel Gutiérrez Nájera (1859-1895)- su producción es más bien escasa. En palabras de Pedro Henríquez Ureña, "Salvador Díaz Mirón escribía poco y publicaba menos", en parte por ese afán suyo, casi enfermizo, de pulir sus estrofas hasta encontrar la forma que consiguiese contentarle.

Salvador Díaz Mirón nació en Puerto de Veracruz, el 14 de diciembre de 1853 y falleció en su Veracruz natal el 12 de junio de 1928.


 ***
PAQUITO
Salvador Díaz Mirón
Cubierto de jiras,
al ábrego hirsutas
al par que las mechas
crecidas y rubias,
el pobre chiquillo
se postra en la tumba,
y en voz de sollozos
revienta y murmura:
«Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras».

Y un cielo impasible
despliega su curva.

«¡Qué bien que me acuerdo!
La tarde de lluvia;
las velas grandotas
que olían a curas;
y tú en aquel catre
tan tiesa, tan muda,
tan fría, tan seria,
y así tan rechula!
Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras».

Y un cielo impasible
despliega su curva.

«Buscando comida,
revuelvo basura.
Si pido limosna,
la gente me insulta,
me agarra la oreja,
me dice granuja,
y escapo con miedo
de que haya denuncia.
Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras».

Y un cielo impasible
despliega su curva.

«Los otros muchachos
se ríen, se burlan,
se meten conmigo,
y a poco me acusan
de pleito al gendarme
que viene a la bulla;
y todo, porque ando
con tiras y sucias.
Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras».

Y un cielo impasible
despliega su curva.

«Me acuesto en rincones
solito y a obscuras.
De noche, ya sabes,
los ruidos me asustan.
Los perros divisan
espantos y aúllan.
Las ratas me muerden,
las piedras me punzan...
Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras».

Y un cielo impasible
despliega su curva.

«Papá no me quiere.
Está donde juzga
y riñe a los hombres
que tienen la culpa.
Si voy a buscarlo,
él bota la pluma,
se pone muy bravo,
me ofrece una tunda.
Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras».

Y un cielo impasible
despliega su curva

ENTRADAS RELACIONADAS