Microrrelatos de amor y desamor (III)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Fernando Gómez Lamadrid, fundador de TOPmicrorrelatos, página de facebook sin ánimo de lucro dedicada a la microficción.  


CONFUSIÓN
Juan José Millás
Antes de que hubiera terminado de desenvolver el regalo de cumpleaños, sonó dentro del paquete un timbre: era un móvil. Lo cogí y oí que mi mujer me felicitaba con una carcajada desde el teléfono del dormitorio. Esa noche, ella quiso que habláramos de la vida: los años que llevábamos juntos y todo eso. Pero se empeñó en que lo hiciéramos por teléfono, de manera que se marchó al dormitorio y me llamó desde allí al cuarto de estar, donde permanecía yo con el trasto colocado en la cintura. Cuando acabamos la conversación, fui al dormitorio y la vi sentada en la cama, pensativa. Me dijo que acababa de hablar con su marido por teléfono y que estaba dudando si volver con él. Lo nuestro le producía culpa. Yo soy su único marido, así que interpreté aquello como una provocación sexual e hicimos el amor con la desesperación de dos adúlteros. Al día siguiente, estaba en la oficina, tomándome el bocadillo de media mañana, cuando sonó el móvil. Era ella, claro. Dijo que prefería confesarme que tenía un amante. Yo le seguí la corriente porque me pareció que aquel juego nos venía bien a los dos, de manera que le contesté que no se preocupara: habíamos resuelto otras crisis y resolveríamos ésta también. Por la noche, volvimos a hablar por teléfono, como el día anterior, y me contó que dentro de un rato iba a encontrarse con su amante. Aquello me excitó mucho, así que colgué enseguida, fui al dormitorio e hicimos el amor hasta el amanecer. Toda la semana fue igual. El sábado, por fin, cuando nos encontramos en el dormitorio después de la conversación telefónica habitual, me dijo que me quería pero que tenía que dejarme porque su marido la necesitaba más que yo. Dicho esto, cogió la puerta, se fue y desde entonces el móvil no ha vuelto a sonar. Estoy confundido.

MARIPOSAS
Jesús Esnaola
No soy un ingenuo. Las mariposas cuyos aleteos produjeron los terribles terremotos de Haití, Chile y abrieron las fauces del volcán de Islandia están muertas hace ya mucho tiempo. Para provocar semejantes catástrofes, la distancia espacio-temporal que ha de haber entre aleteo y consecuencia es de decenas, tal vez cientos de años. Solo este paréntesis convertirá la posibilidad en espantosa realidad.
    Sin embargo, pese a lo que podáis pensar de mí, no renuncio a encontrar a la maldita mariposa que, con su aleteo culpable, sacó a Sonia de mi vida
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LA LUNA EN ESTÍO
Andrés Ibáñez
Ha llegado el estío. Los jóvenes se tienden a la sombra de los álamos y contemplan cómo las mujeres de la aldea descienden en hilera a través de las altas hierbas para lavar la ropa en las piedras blancas de la orilla del río. Una de ellas, acalorada, se suelta un poco las ropas y, entonces, en el afán de su tarea, uno de sus pequeños senos se hace visible. Y uno de los jóvenes, que está enamorado de ella en secreto, se siente poseído por la tristeza y piensa que acaba de contemplar, en mitad del día, la luna inalcanzable.

Lavanderas
- Vinicio Castillo -

MONOCROMÍA
Francesc Barberá
Ha aparecido un agujero negro en el salón. Al principio no suponía un gran problema: era, más o menos, como una pelota de ping-pong. Pero con el paso del tiempo ha ido creciendo. Según mi esposa, de manera inversamente proporcional a nuestra satisfacción conyugal. El psicólogo nos ha recomendado que hagamos cosas nuevas. Dice que si intentamos romper esa monotonía, poco a poco desaparecerá. Hoy hemos decidido hacerle caso. Cogidos de la mano, frente al agujero, nos preparamos para arrojarnos a su interior.

LA AFRENTA
Luis Mateo Díez
Te merecías todo lo que te hice menos esa última afrenta, aunque reconozco que nada exime más que lo que se hace en nombre de un amor traicionado.
    Lo que le conté en la carta era indigno porque pertenecía exclusivamente a nuestra intimidad, y estoy seguro de que cuando buscó y encontró el lunar en el recóndito secreto que sólo yo besaba, mientras tú excitada me alentabas a hacerlo, sintió la misma frustración de quien halla el cofre del tesoro vacío con la burla de quien ya lo sustrajo.
    Sé que tu amor es una pérdida definitiva y me resigno a ello, pero el secreto de ese lunar sólo a mis labios pertenece. Y cuantas veces requiera tan íntimo tesoro encontrará el vacío que queda de quien lo despojó.
    Una afrenta que a mí me tiene prisionero y a él esclavo y a ti culpable, y a los tres unidos en la desdicha porque yo te seguiré queriendo y él nunca podrá quererte del todo, y tú jamás llegarás a olvidarme, al menos mientras el lunar sostenga el recuerdo de mis besos y de mis lágrimas
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