Microrrelatos negros escogidos (III), por Francesc Barberá

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Francesc Barberá, que acaba de publicar El hombre que cabía en la palma de su mano.


INCOGNITA
Carmen Peire
Una persona es lo que cree ser, lo que los demás opinan que es y lo que realmente es. Desde esta perspectiva, no se pudo averiguar quién cometió el asesinato.

LA MANO
Ramón Gómez de la Serna
El doctor Alejo murió asesinado. Indudablemente murió estrangulado. Nadie había entrado en la casa, indudablemente nadie, y aunque el doctor dormía con el balcón abierto, por higiene, era tan alto su piso que no era de suponer que por allí hubiese entrado el asesino. La policía no encontraba la pista de aquel crimen, y ya iba a abandonar el asunto, cuando la esposa y la criada del muerto acudieron despavoridas a la Jefatura. Saltando de lo alto de un armario había caído sobre la mesa, las había mirado, las había visto, y después había huido por la habitación, una mano solitaria y viva como una araña. Allí la habían dejado encerrada con llave en el cuarto. Llena de terror, acudió la policía y el juez. Era su deber. Trabajo les costó cazar la mano, pero la cazaron y todos le agarraron un dedo, porque era vigorosa como si en ella radicase junta toda la fuerza de un hombre fuerte. ¿Qué hacer con ella? ¿Qué luz iba a arrojar sobre el suceso? ¿Cómo sentenciarla? ¿De quién era aquella mano? Después de una larga pausa, al juez se le ocurrió darle la pluma para que declarase por escrito. La mano entonces escribió: «Soy la mano de Ramiro Ruiz, asesinado vilmente por el doctor en el hospital y destrozado con ensañamiento en la sala de disección. He hecho justicia».

EL BAILE
Isabel Wagemann
Brillantes, cortantes, feroces descuartizadoras de telas, pelos y papeles. Tan útiles para podar hierba, uñas y trozos de pollo. Metálicas y amenazantes en manos de la peluquera. Serviciales y certeras en manos de la modista. Tontas, entre folios de colores y el origami. Sin filo, como bípedos inútiles en la cocina. Óxido y olvido en un cajón del escritorio. Deformes, mutantes. Con ojos de buenas para cortar una flor y regalártela. Retorcidas, con sonrisa de zigzag, buscando acaso una lengua para perfilarla. Tétricas bailarinas de piernas de plata que inician su baile terrible. Tijeras llorando y gritando que eso no, que ellas nunca. Tijeras huyendo al costurero y cerrando la cremallera por dentro. Susurros y risas. Tijeras perfectas y rígidas, que salen deslumbrantes de su escondite. Golosas, doblegan a mi mano derecha y la obligan a seguirlas. Brutales, cuando hundo sus fauces, sin asco, en la manteca blanca de tu espalda.


CRIMENES EJEMPLARES (fragmento)
Max Aub
Lo maté porque me dolía la cabeza. Y él venga hablar, sin parar, sin descanso, de cosas que me tenían completamente sin cuidado. La verdad, aunque me hubiesen importado. Antes miré mi reloj seis veces, descaradamente: no hizo caso. Creo que es un atenuante muy de tenerse en cuenta.

EL MÉTODO DEDUCTIVO
Gabriel Jiménez Emán
Al abrir el periódico, vio que el asesino le apuntaba desde la foto. Lo cerró rápido, antes de que la bala pudiera alcanzarle en la frente. Dejó el periódico a su lado, todavía humeante.

Estos microrrelatos han sido escogidos por Francesc Barberá para la II SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Mayo de 2017



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