ÉPOCA DE MUDA
Mariana Torres
Mariana Torres
Salgo de mi cuerpo para meterme en un cuerpo nuevo. Mi cuerpo antiguo, al que acuno como si de un niño pequeño se tratase, permanece caliente en mis brazos. Hueco. La piel es suave, rosada y tersa. Lo acuno más rápido, pegado a mí, es tan fácil de aplastar como una cáscara. Tanto que temblamos juntos. Mi cuerpo antiguo ya no pesa, como si tan solo estuviera lleno de aire.
___Microrrelato de MARIANA TORRES (Angra do Reis, Brasil, 1981), incluido en
EL CUERPO SECRETO, Editorial Páginas de Espuma (Madrid, 2015).
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MARIANA TORRES, UNA POÉTICA DEL
CUERPO
Texto leído
por Ángel Zapata en la presentación de "El cuerpo secreto", de Mariana
Torres, el 18 de septiembre de 2015.
(Reproducido con autorización del autor).
El
cuerpo es el cuerpo. Y está solo.
A. Artaud
Antes que nada, daros las gracias por
vuestra presencia esta tarde en esta presentación, y luego decir que siempre es
una satisfacción celebrar el nacimiento de un libro, pero lo es, muy
especialmente, cuando con ese libro damos la bienvenida, también, a una nueva
escritora.
En esta dirección, es casi inevitable
acercarnos al primer trabajo de un autor o de una autora con ciertas
reticencias, y leerlo más en el sentido de la promesa que esas páginas
contienen, que atendiendo cuidadosamente a sus logros efectivos. Por eso, tengo
que decir que una de las principales virtudes del libro que presentamos hoy es
que nos dispensa, desde el principio, de cualquier tentación de
condescendencia. Sus logros son diáfanos. Están perfectamente a la vista. Y
apenas empezamos a leer se vuelve manifiesto que hemos entrado en un universo
narrativo consistente, sólido, lleno de fuerza y de singularidad.
Por la misma razón, habría —desde luego—
mucho que elogiar en la manera en que estas páginas dialogan con la técnica y
la tradición literaria; pero yo querría centrarme más bien en sus elementos
diferenciales: en esas áreas de sensibilidad poco usuales —y escasamente
exploradas también—, que son, pienso, la principal aportación de Mariana Torres
al panorama del cuento español de hoy.
En este sentido, creo que uno de los logros
más destacados de este primer libro de Mariana hay que situarlo en el plano de
la estética, y es el equilibrio que consigue entre narración clásica y
narración post-clásica, entre narratividad y poesía. Mariana, sí, es una
escritora que no renuncia a contar historias —y a contarlas bien—, y sin
embargo el centro de gravedad de sus relatos no se ubica en la peripecia ni en
la trama, sino en la expresión final de un estado de sensibilidad que busca
alojarse, como una resonancia perturbadora, en la conciencia y la emoción de
los lectores. Esta operación, que es propia tanto de la poesía como de la
narrativa de vanguardia, Mariana la mantiene básicamente en el territorio del
significado y de la sensibilidad común, con lo cual consigue una belleza
intensa y al mismo tiempo “respirable”, que no se aviene a perder de vista el
horizonte de la comunicación.
En la misma línea, hay un segundo logro
importante que querría destacar en “El cuerpo secreto”, y es su acierto en el
tratamiento de la infancia. Es difícil contar cuentos protagonizados por niños.
Y es aún más difícil que estos cuentos con un protagonista infantil no
arrastren consigo una avalancha de tópicos, en los que se condensan los
elementos más falsos y autocomplacientes del imaginario social.
Tengo que decir que Mariana salva
brillantemente esta dificultad, y la salva a fuerza de no falsear la realidad
de la infancia, de plasmar el encanto y la poesía de la conciencia infantil,
sin dejar de mostrar —al mismo tiempo— cómo la experiencia aún virgen del niño
está singularmente expuesta a la percepción directa, traumática, cruda, del
terror y el mal.
La infancia
que se retrata en “El cuerpo secreto” es ese territorio crepuscular en el que
el mundo todavía no nos resulta obvio, en el que nuestra experiencia del mundo
no está protegida, aún, por el velo indulgente de la familiaridad. Es una
infancia atravesada por la sospecha, enteramente contemporánea, de que pudiera
ser que la intemperie se abriera paso hasta nosotros, en cualquier momento, y
que ante ella no encontráramos ningún refugio.
También por eso, el hallazgo principal de
este primer libro de Mariana Torres, yo lo situaría en un plano que, ahora sí,
va más allá de lo puramente estético, y que entra de lleno en la dimensión de
la experiencia sensible. Me refiero, con ello, al hecho de que el intenso
extrañamiento del mundo que atraviesa estas páginas no es un efecto externo,
prefabricado desde la mera técnica literaria, sino que hunde sus raíces en una
experiencia igualmente extrañada y extrañadora del cuerpo.
El cuerpo, sí, toma el valor y la función de
una insistencia en los relatos de Mariana Torres. Pero lo importante es que más
allá del cuerpo nombrado, del cuerpo que consigue hacerse imagen en el espacio
de narración, la escritura se abre, no sin cierta violencia, a una dimensión
del cuerpo mucho más fundamental: el cuerpo como zozobra y perturbación en las
distintas voces que enuncian los relatos, como interferencia en la tensión del
texto hacia lo acabado y lo orgánico, como límite real que hace imposible la
consistencia última del “yo” narrativo y, con ella, el cierre sobre sí mismo
del espacio de la representación. Algo aleatorio, algo disolvente recorre de
continuo la escritura de estos textos. Y esa intensidad pura es el cuerpo en
tanto escapa a la codificación y la palabra, el cuerpo real, lo impensado del
cuerpo, el cuerpo secreto que de continuo le hace obstáculo a los relatos en
que se articula el “yo”.
Por eso me
he referido antes al equilibro que Mariana consigue entre representación
clásica y representación post-clásica, entre unos relatos que no renuncian al
deseo de comunicación que es propio de la narrativa clásica, y que al mismo
tiempo se dejan desbordar por una sensibilidad que dialoga de cerca con las
propuestas menos convencionales de la narrativa contemporánea.
“El cuerpo secreto”, en suma, es un libro
con mucho atractivo y mucho encanto, pero su fuerza y su singularidad no
residen ahí. Su mayor logro, ya digo, hay que situarlo en la habilidad de
Mariana Torres para hacer compatible una visión afirmativa y sosegada de la
realidad, con la irrupción altamente perturbadora de “eso” incomprensible que
también somos, eso que nos trastorna y nos amenaza, pero que es al mismo tiempo
—como sustancia gozante y mortal— la fuente viva del sentido, el origen y la
posibilidad de una experiencia y una vida poéticas.
Poco más,
salvo recomendaros de verdad la lectura del libro. Y felicitar también de
verdad a Mariana por este brillante estreno.
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El cuerpo secreto está publicado por PÁGINAS DE ESPUMA.
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Ángel Zapata es escritor, profesor de escritura creativa y uno de los críticos literarios más prestigiosos de España.
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Fotografía de Ángel Zapata: Carlos Pardellas.


