Reseña de «Partes de guerra», por José María Velasco

A lo largo de los siguientes meses publicaremos una serie de reseñas de novelas y relatos ambientados en la Guerra Civil Española escritas por José María Velasco. Puedes acceder a la relación de libros seleccionados pinchando AQUÍ. Inauguramos esta sección con Partes de guerra, una antología de relatos realizada por Ignacio Martínez de Pisón y publicada en 2009 por RBA Libros.

PARTES DE GUERRA
José María Velasco
Quiero comenzar esta relación de «Novelas y relatos ambientados en la Guerra Civil Española» con Partes de guerra, una antología realizada por Ignacio Martínez de Pisón –solo un escritor con tanto talento puede tener tan buen ojo para la recopilación. A lo largo de treinta y cinco relatos breves de diversos autores de todas las ideologías consigue algo que no podrá alcanzar ninguna novela: una visión cronológica, caleidoscópica y plural de un conflicto que tiene tantos puntos de vista como historias. De entre todos ellos destaco los dos primeros: La lengua de las mariposas de Manuel Rivas o Julio del 36 de Ramiro Pinilla, que describen, de forma maravillosa, la pérdida de la inocencia ante la barbarie que estaba por venir y que los textos de Ana María Matute, Miguel Delibes, Juan Eduardo Zúniga, Max Aub o Arturo Barea entre otros se van a encargar de desarrollar.
Algo extraño estaba sucediendo. Todo el mundo parecía tener prisa, pero no se movía. Los que miraban hacia delante, se daban la vuelta. Los que miraban para la derecha, giraban hacia la izquierda. Cordeiro, el recogedor de basuras y hojas secas, estaba sentado en un banco, cerca del palco de la música. Yo nunca había visto a Cordeiro sentado en un banco. Miró hacia arriba con la mano en la visera. Cuando Cordeiro miraba así y callaban los pájaros, era que se avecinaba una tormenta.

Oí el estruendo de una moto solitaria. Era una guardia con una bandera sujeta en el asiento de atrás. Pasó delante del Ayuntamiento y miró para los hombres que conversaban inquietos en el porche. Gritó: “¡Arriba España!”. Y arrancó de nuevo la moto dejando atrás una estela de explosiones.
Las madres empezaron a llamar a sus hijos. En casa, parecía que la abuela se hubiese muerto otra vez. Mi padre amontonaba colillas en el cenicero y mi madre lloraba y hacía cosas sin sentido, como abrir el grifo del agua y lavar los platos limpios y guardar los sucios.

La lengua de las mariposas de Manuel Rivas.

Para los Altube la guerra comenzó a las cinco de la tarde, cuando Marcos entró en la cocina diciendo que se lanzaba al monte con la escopeta y que le envolvieran un bocadillo.

–Estamos en veda –le advirtió Asier.

Por el silencio que le ciñó supo que la familia estaba pensando en otra cosa. Al abuelo se le quedó en el aire el chorizo de la merienda. La abuela y la madre paralizaron sus quehaceres. 
 Julio del 36 de Ramiro Pinilla

A medida que publiquemos una reseña, habilitaremos el enlace para que desde la página de la sección puedas acceder directamente a ella.

Si quieres recibir un correo cada vez que publiquemos una de estas reseñas, rellena el formulario de CONTACTO e indica en el mensaje "La Guerra Civil en la Literatura".

José María Velasco (Málaga, 1968)
Escribir poemas solo era un juego de la adolescencia y la primera juventud. Vivo en Barcelona desde hace más de 30 años. En 2008 tras décadas sin escribir (nunca ha sido mi oficio), decidí tomarme un año sabático para investigar la historia más hermosa que me habían contado: la de mi abuela, que purgó en una cárcel franquista el pecado de estar casada con uno de los primeros maquis que hubo en nuestro país, perteneciente al único grupo que le preocupó a Franco. Ocho años más tarde aún me peleo con una novela que cuenta su historia y con un blog DORMIDAS EN EL CAJON  DEL OLVIDO.