Reseña de «A sangre y fuego», de Manuel Chaves Nogales

Esta reseña forma parte de la serie «La Guerra Civil Española en la Literatura», escrita por José María Velasco. Puedes acceder a la relación de libros seleccionados pinchando AQUÍ.

«A SANGRE Y FUEGO», DE MANUEL CHAVES NOGALES
José María Velasco
Uno de los autores que aparece en la recopilación de relatos Partes de guerra (con la que dimos comienzo a la serie «La Guerra Civil Española en la Literatura») es Manuel Chaves Nogales, pero de él quiero destacar de forma individual su libro A sangre y fuego

El periodista andaluz escribió esta colección de nueve relatos entre enero y mayo de 1937 desde su exilio en un arrabal parisino, rodeado de los desarraigados de toda Europa, que habían llegado hasta allí huyendo de diferentes totalitarismos.

En las páginas del prólogo podemos encontrar algunas de las opiniones más lúcidas sobre nuestra guerra incivil. 

«Cuento lo que he visto y he vivido más fielmente de lo que yo quisiera».
Chaves era un republicano de ideas moderadas, seguidor de Azaña, que se calificaba a sí mismo como «un pequeño burgués liberal». Desde esa visión, encarna la imposible tercera España, la inmensa mayoría de personas que vieron cómo los extremismos de uno y otro bando incendiaron la convivencia.


Escribe un conjunto de relatos breves en los que aparece una galería de personajes que, lejos de posturas maniqueas, nos ofrecen una visión coral de lo que estaba sucediendo
 «A veces los personajes que intento manejar a mi albedrío, a fuerza de estar vivos, se alzan contra mí y, arrojando la máscara literaria que yo intento colocarles, se me van de entre las manos, diciendo y haciendo lo que yo, por pudor, no quería que hiciesen o dijesen».
Quizás de todos ellos me quedo con Bigornia, el maduro gigantón anarquista que, pese a la decepción que le provoca el comportamiento de la mayoría de sus compañeros, mantiene su ideal libertario de lucha, incluso en el último momento.
«Le llamaban Bigornia y era un ogro jovial y arrabalero que balanceaba su corpachón envuelto en tela azul desteñida junto a las vallas de los solares y los desmontes del suburbio donde tenía su vivienda. Un ogro que en vez de comerse a los niños los daba de sí, los producía con una fertilidad indecorosa. Un ogro municipal y suburbano escandalosamente prolífico, acampado con toda su prole en una casucha de los arrabales de la gran ciudad como en la orilla de un bosque, por cuya espesura de cúpulas, torres y chimeneas se adentraba todas las mañanas llevando en la mano un martillo de herrero que recordaba el hacha que en otros tiempos debieron llevar los ogros como él».
Chaves murió solo en 1944 en un hospital de Londres, a donde llegó huyendo de los nazis que habían invadido Francia. A sangre y fuego fue publicado por primera vez ese año. Pese a la calidad incuestionable de su narrativa, la obra permaneció dormida en el cajón del olvido hasta que, cincuenta y seis años después, volvió a ver la luz en nuestro país. Quien quiera acercarse a la realidad de la guerra civil española desde una voz objetiva, fiel a los acontecimientos, alejada de las ideologías extremistas, debe leer esta obra, donde la acción transcurre con maestría, a través de un narrador que sabe ceder el protagonismo necesario a sus personajes.

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José María Velasco (Málaga, 1968)
Escribir poemas solo era un juego de la adolescencia y la primera juventud. Vivo en Barcelona desde hace más de 30 años. En 2008 tras décadas sin escribir (nunca ha sido mi oficio), decidí tomarme un año sabático para investigar la historia más hermosa que me habían contado: la de mi abuela, que purgó en una cárcel franquista el pecado de estar casada con uno de los primeros maquis que hubo en nuestro país, perteneciente al único grupo que le preocupó a Franco. Ocho años más tarde aún me peleo con una novela que cuenta su historia y con un blog DORMIDAS EN EL CAJON  DEL OLVIDO.