Canciones escogidas (I), por César de Centi

La siguiente selección de canciones ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por César de Centi, cantautor coruñés con dieciocho años de escenarios y habitual de la escena gallega y nacional de canción de autor.


TE DOY UNA CANCIÓN
Silvio Rodríguez
Cómo gasto papeles recordándote,
cómo me haces hablar en el silencio,
cómo no te me quitas de las ganas,
aunque nadie me ve nunca contigo
y cómo pasa el tiempo
que de pronto son años
sin pasar tú por mí, detenida.

Te doy una canción, si abro una puerta
y de las sombras sales tú,
te doy una canción de madrugada,
cuando más quiero tu luz,
te doy una canción
cuando apareces, el misterio del amor,
y si no, no apareces, no me importa,
yo te doy una canción.

Si miro un poco afuera me detengo,
la ciudad se derrumba y yo cantando,
la gente que me odia y que me quiere
no me va a perdonar  que me distraiga,
creen que lo digo todo,
que me juego la vida
porque no te conocen ni te sienten.

Te doy una canción y hago un discurso
sobre mi derecho a hablar,
te doy una canción con mis dos manos,
con las mismas de matar,
te doy una canción y digo «patria»
y sigo hablando para ti,
te doy una canción como un disparo,
como un libro, una palabra, una guerrilla...
como doy el amor
.

«Te doy una canción» de Silvio Rodríguez es para mí una de las mejores canciones de amor que se han escrito. Directa y muy épica hasta el final. Un himno. Cuando la escuché por primera vez entró como un vendabal y luego me fue imposible sacármela de la cabeza. Silvio tiene una biografía musical muy extensa y esta canción da nombre al disco que se editó en 1975. En ese disco hay temas como «Pequeña serenata diurna», «Playa Girón» o «Santiago de Chile» (César de Centi).




VÉRTIGO
Ismael Serrano
Seremos otros, seremos más viejos,
y cuando por fin me observe en tu espejo,
espero al menos que me reconozca,
me recuerde al que soy ahora.

Aquellas manos, aquella mujer,
aquel invierno no paraba de llover,
perdona que llegue tan tarde,
espero saber compensarte.

Estás tan bonita, te invito a un café,
la tarde es nuestra, desnúdame.
Tras el relámpago te decía: "Siempre
recogeré flores en tu vientre".

Otro hombre dormirá contigo
y dará nombre a todos tus hijos.
Ven, acércate a mí,
deja que te vea,
que otras primaveras
te han de llevar muy lejos de mí.

Vértigo, que el mundo pare,
qué corto se me hace el viaje.
¿Me escucharás, me buscarás,
cuando me pierda
y no señale el norte
la estrella polar?

Las frías mañanas en la facultad,
tú casi siempre huías conmigo al bar,
y me enfadaba si preferías
el aula a mi compañía.

Sobre la mesa botellas vacías,
qué sano es arrancarte esa risa,
y ahora cambiemos el mundo, amigo,
que tú ya has cambiado el mío.

¿Qué haré cuando te busque en la clase,
y mi eco me responda al llamarte?
Otros vendrán y me dirán
que te marchaste,
que te cansaste
ya de esperar.

Vértigo, que el mundo pare,
qué corto se me hace el viaje.
¿Me escucharás, me buscarás,
cuando me pierda
y no señale el norte
la estrella polar?

Y la ronquera, los traicioneros nervios,
que me atacaban antes de cada concierto,
viejas canciones, antiguos versos,
que espero retenga algún eco.

Y en el futuro espero, compañero, hermanos,
ser un buen tipo, no traicionaros.
Que el vértigo pase y que en vuestras ventanas
luzca el sol cada mañana.

Pero basta de lamentos,
brindemos, que es el momento,
que estamos todos
y no falta casi nadie,
que hay que apurar
la noche que acaba de empezar.

Vértigo, que el mundo pare,
qué corto se me hace el viaje.
¿Me escucharás, me buscarás,
cuando me pierda
y no señale el norte
la estrella polar?

Esta canción me acompaña desde hace mucho tiempo. La escucho de vez en cuando y siempre le encuentro algo nuevo. Nunca me cansa. Pertenece a Atrapados en azul, su primer trabajo, el cual por, lo que tengo entendido (lo leí hace ya mucho tiempo; espero que la memoria no me traicione), se iba a llamar precisamente Vértigo. Al escuchar Tras el relámpago te decía: "Siempre recogeré flores en tu vientre"  me transporto a mi pasado, a la época del instituto cuando a veces no conseguía llegar puntual a primera hora de clase y me tomaba un café en el bar de enfrente. Me despido, haciendo mío el final de la canción: Y en el futuro espero, compañero, hermanos, ser un buen tipo, no traicionaros.Que el vértigo pase y que en vuestras ventanas luzca el sol cada mañana. (César de Centi).



SU DÍA LIBRE
Quique Gonzalez
Desayuno en el bar
leyendo el As,
hay una rubia cargando el rifle.

La llevé a cenar
a un lugar horrible
en su día libre.

Tuvimos una pelea
y luego descubrí
que no se le corría nunca el rimel.

Ahora toca esperar,
que le vuelvan a dar
su día libre.

Mientras veo la ruta pasar,
mi madre ya no espera a nadie.
Mañana vuelvo a tocar en alguna parte
y necesito entrar en los sueños de alguien.

Duermo en el Central,
voy a los billares,
vivo en la escena del crimen.

La llevé a bailar,
me besó de cine...
en su día libre. 


Mientras veo la ruta pasar ..
mi madre ya no espera a nadie.
Mañana vuelvo a tocar en alguna parte
y las musas ya han pasado mi página.
Mañana vuelvo a tocar en alguna parte
y necesito entrar en los sueños de alguien.
Necesito entrar .. en los sueños de alguien.

Siempre vuelvo a Quique Gonzalez, canciones brutalmente sencillas llenas de versos directos y esa capacidad de que suenen convincentes. Necesito entrar en los sueños de alguien es una de mis canciones favoritas de sus últimos discos. La escuché recientemente en su última gira. Tiene una melodía que te atraviesa varias veces, entra y sale, entra y sale. Está dentro de Daiquiri Blues que es uno de mis discos favoritos. (César de Centi).

DESPOJO
Santiago Feliú
Fuera de mí lo que me creció
viviéndole a la vida por ahí:
duda y paciencia excesiva,
timón a la deriva,
y solución sin porvenir.
Sáquenme de mí.

Fuera de mí
la tristeza acumulada,
la distancia que me di,
la intensidad sin cabeza,
la falta de belleza necesaria para ti.
Sáquenme de mí.

Se viene un siglo infectado, macabro y dorado.
¿Cuánto tendré que invertir en mi niño y su sobrevivir?
Ser uno mismo supone un poder de tu lado,
pero sacando el oscuro es la única manera
de llegar a donde ir.

Sáquenme de mí
la tolerancia de vivir desenchufado,
el sentimiento acelerado,
la infantil idea de esperar por su llamada,
el soñador crucificado.

Sáquenme el insisto de poeta rebuscado,
el ego desubicado,
la sinsentida caricia,
la avaricia sin hermanos.
Sáquenme.

Saquen la espina de la promesa incumplida,
el desespero que me apartó de tu lado.
Saquen el frío que da el recuerdo que olvido,
el desamparo del enfermizo destino.
Sáquenme.

Santiago Feliú fue uno de los autores que más me ha emocionado y digo "fue" porque falleció hace unos años. Tocaba con la zurda y tenía una gran personalidad al cantar que hacía que sus canciones cobraran más sentido en cada escucha. A mi modo de ver era muy convincente porque te metía en su película y si te gustaba era complicado que pudieras dejar de verla.

Sus canciones siguen ahí, perecederas como joyas milenarias con la impronta de uno de los mejores cantautores que he esuchado. Esta habla de un exhorcismo. Si la escuchas, te darás cuenta de que con esa manera de cantar es facil que se vayan los malos espiritus. Es probablemente una de las canciones que más escuché en mi vida.
(
César de Centi).

LOS FANTASMAS DEL ROXY
Serrat
Sepan aquellos que no estén al corriente,
que el Roxy, del que estoy hablando, fue
un cine de reestreno preferente
que iluminaba la Plaza Lesseps.

Echaban NO-DO y dos películas de ésas
que tú detestas y me chiflan a mí,
llenas de amores imposibles y
pasiones desatadas y violentas.

Villanos en cinemascope.
Hermosas damas y altivos
caballeros del Sur
tomaban té en el Roxy
cuando apagaban la luz.

Era un típico local de medio pelo
como el Excelsior, como el Maryland,
al que a mi gusto le faltaba un gallinero,
con bancos de madera, oliendo a zotal.

No tuvo nunca el sabor del Selecto
ni la categoría del Kursaal,
pero allí fue donde a Lauren Bacall
Humphrey Bogart le juró amor eterno.

mirándose en sus ojos claros
y el patio de butacas
aplaudió con frenesí
en la penumbra del Roxy,
cuando ella dijo que sí.

Yo fui uno de los que lloraron
cuando anunciaron su demolición,
con un cartel de: Núñez y Navarro,
próximamente en este salón.

En medio de una roja polvareda
el Roxy dio su última función,
y malherido como King-Kong
se desplomó la fachada en la acera.

Y en su lugar han instalado
la agencia número 33
del Banco Central.
Sobre las ruinas del Roxy
juega al palé el capital.

Pero de un tiempo acá, en el banco, ocurren cosas
a las que nadie encuentra explicación.
Un vigilante nocturno asegura
que un trasatlántico atravesó el hall
y en cubierta Fred Astaire y Ginger Rogers
se marcaban el continental.
Atravesó la puerta de cristal
y se perdió en dirección a Fontana.

Y como pólvora encendida
por Gracia y por La Salud
está corriendo la voz
que los fantasmas del Roxy
son algo más que un rumor.

Cuentan que al ver a Clark Gable en persona
en la cola de la ventanilla dos
con su sonrisa ladeada y socarrona,
una cajera se desparramó.

Y que un oficial de primera, interino,
sorprendió al mismísimo Glenn Ford,
en el despacho del interventor,
abofeteando a una rubia platino.

Así que no se espante, amigo,
si esperando el autobús
le pide fuego George Raft.

Son los fantasmas del Roxy
que no descansan en paz.

Serrat fue uno de los primeros artistas que escuche en mi vida y fue sin querer por culpa del tocadiscos de mi padre y mi tía. Esta canción está en el disco Bienaventurados.

No descubro nada si digo que es un escritor de la historia de este país pero a traves de sus canciones. A mí me gustan muchas, demasiadas para elegir una sola, pero ésta tiene algo que no puedo explicar, ni siquiera tiene que ver con el cine, creo que es por cómo va conduciendo la historia y sobre todo por cómo la termina. Me encanta este verso: No tuvo nunca el sabor del Selecto ni la categoría del Kursaal, pero allí fue donde a Lauren Bacall Humphrey Bogart le juró amor eterno.
(
César de Centi).

 ***

César de Centi es un cantautor coruñés habitual del circuito de canción de autor de A Coruña, Madrid y otras ciudades españolas. Ha participado en multitud de festivales, como Barnasants, Santiautor o Sadautor, y durante varios años en las fiestas de A Coruña.

En 2008 grabó su primer disco, «Principios y declaraciones», junto a José Luis Paz.

Su segundo disco, editado en 2013, fue financiado mediante una campaña de crowdfunding, consiguiendo el objetivo en los primeros catorce días gracias a 200 mecenas. «La luz de los gigantes», álbum que cuenta con la colaboración de más de quince artistas, se presentó en el centro Ágora de A Coruña en enero de 2014 con formato de banda.

Aparte de su trabajo en solitario, forma parte de CINCOPAREDES junto a Silvia Penide, Luis Moro, Felix Arias y Nando Deibe. Este proyecto fue presentado en el teatro Rosalía de Castro de A Coruña en Enero de 2014, y su correspondiente disco en diciembre de 2015 en el centro Ágora.




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