«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (L)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica, escritora y administradora de la página de facebook TOPmicrorrelatos.


IN PARADISUM
Marco Denevi
Dios debe disponer que periódicamente los santos y los bienaventurados abandonen por una temporada el Paraíso, pues de lo contrario no saben u olvidan que viven en el Paraíso, empiezan a imaginar otro Paraíso por su cuenta, en comparación, el Paraíso les parece muy inferior, una especie de caricatura, eso los pone melancólicos o coléricos y terminan por creerse los condenados del Infierno.


LOS SÁTIROS
René Avilés Fabila
En esta jaula viven los antiguos compañeros de Baco. ¡Vaya festividad! Todo es danzar, beber y tocar instrumentos musicales (pulsan las liras y de las flautas nacen como arabescos notas armoniosas y provocativamente sensuales). En ocasiones, a falta de ninfas, los sátiros gozan solitarios y ensimismados ante la multitud absorta.
   
Parece que no extrañan su libertad; mejor aún, se diría qué nunca la conocieron. Su constante bacanal produce envidias en cuantos la contemplan (en particular a solteronas beatas). Se ha dado el caso de entusiastas que mirando los juegos eróticos, permanecen frente a la jaula por semanas, cada vez más tristes a causa de no estar en ella, languidecen y ahí mismo mueren; lo que no mengua el jolgorio; un cadáver le procura mayor intensidad.

Los rígidos guardias que rodean la jaula tienen la misión de impedir que el público acepte invitaciones de los sátiros. No los culpen: obedecen órdenes. Vean ustedes el letrero puesto por la empresa del lugar y en el que pese a su decoloración todavía puede leerse: ESTRICTAMENTE PROHIBIDO PARTICIPAR EN LA JUERGA Y EMBORRACHARSE CON LOS RESIDENTES DE ESTA JAULA
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Después de Troya

PÁJAROS
César Antonio Alurralde
Las ramas se poblaron de pájaros. Sonó un disparo y el árbol cayó pesadamente.

Puro Cuento


MEDITACIÓN DEL VAMPIRO
Hipólito G. Navarro
En el campo amanece siempre mucho más temprano.
   
Eso lo saben bien los mirlos.
   
Pero tiene que pasar un buen rato desde que surge la primera luz hasta que aparece definitivamente el sol. Manda siempre el astro en avanzadilla una difusa claridad para que vaya explorando el terreno palmo a palmo, para que le informe antes de posibles sobresaltos o altercados. Luego, cuando ya tiene constancia de que todo está en orden, tal como quedó en la tarde previa, se atreve por fin a salir. Su buen trabajo le cuesta después recoger toda la claridad que derramó primero. Por eso se ve obligado a subir tan alto antes de caer, para que le dé tiempo a absorber toda esa luz y no dejar ninguna descarriada cuando se vuelva a hundir por el oeste.
   
Luego en el campo, paradójicamente, se hace de noche también muy pronto.
   
Los mirlos apagan sus picos naranjas y se confunden con el paisaje.
   
Y agradecido yo, me descuelgo y salgo.

 

EL OLVIDO
Paola Andrea Rocca Targarona
Hoy me detuve a observar a una chica que me recordó a mí misma hace diez años, cuando la vida aún no me había alejado de mis sueños. Repasa con los dedos las cuentas de su collar y mueve sus labios mudos mientras lee. Su lenguaje corporal me dice que le falta confianza… Quizá no es consciente del privilegio que supone estar sentada en esta biblioteca. Pobre, la edición de la Ley de Enjuiciamiento Civil que consulta no está actualizada. Tras un breve momento de indecisión me acerco y se lo digo. La chica abre la boca pero no dice nada, solo me mira con unos enormes ojos de arriba a abajo y finalmente, tras fruncir el ceño, me da las gracias sin mucho énfasis. Mientras me alejo empujando mi carrito de utensilios de limpieza, noto cómo me mira de soslayo. Casi lo olvido aparcado a su lado. 

IX Concurso de Microrrelatos sobre Abogados

SIN TÍTULO
Alfredo Álamo
Dicen que si escoges una calle al azar y luego giras en un cruce sin prestar atención y siempre cruzas las plazas cogiendo la segunda calle que se abra a la derecha y nunca dejas el sol a tu espalda, es posible que encuentres el teatro que todos buscan y del que nadie habla excepto en murmullos, ese que ofrece espectáculos prohibidos de mujeres, hombres y animales, gran guiñol sanguinolento y sucio, siameses cantantes en coros de voces imposibles y enanos sin brazos ni piernas capaces de encenderse un puro sólo con la fuerza de su lengua.
   
Las instrucciones para abandonar dicho establecimiento, sin embargo, no son tan conocidas.

Bestiario infame de la ciudad adormecida

Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación Los orígenes de la vida (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), El comportamiento altruista (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e Inteligencia emocional infantil y juvenil (Linda Lantieri, Santillana, 2009) y la compilación de poesía incluida en Mina Loy. Futurismo, Dadá, Surrealismo (La Linterna Sorda, 2016). Cuenta con varios premios literarios, que incluyen el V Concurso de Relato Corto del Ayto. de Monturque (2004) y el XIII Premio de Narrativa Miguel Cabrera (2006). Ha publicado la colección de microrrelatos Te amo, destrúyeme (2015) y Hola, te quiero, ya no, adiós (2017) en Amargord Ediciones.


Coedita con Begoña Loza la colección de relatos La vida es un bar (Vallekas) (Amargord Ediciones, 2016), en donde también participa como autora. Colabora en las revistas digitales La Ignorancia y La Charca Literaria. En su faceta musical, toca la flauta travesera en los grupos de rock VaKa y Los Vitter del Kas.


Puedes leer una selección de microrrelatos de su primer libro de microrrelatos, «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando AQUÍ.