Fragmentos de «Playa del Gato», de Salvador Rivas

«PLAYA DEL GATO». Sinopsis
El cadáver de un exalcalde es encontrado en la orilla de una playa. Aunque parece haber sido víctima de un accidente, un veterano policía local no se conforma con esta explicación. Con una acción situada en lo más crudo de la crisis, la historia traslada al lector a los entresijos cotidianos de unos usos políticos al límite de lo permisible.


«PLAYA DEL GATO». Fragmentos
... cuando alguien alterna con los que mandan en el partido, con los que tienen el dinero, con los que deciden quién se presenta y quién gana las elecciones… Cuando alguien entra en el clan ya no importa de dónde viene, sino lo que tiene que ofrecer. ¿Votos? También.

«Playa del Gato», 2019, pág. 26

Entró a la alcaldía con timidez ante aquel espacio extraño, perdido en el tiempo, adornado por grandes retratos de clérigos decimonónicos y de personajes desconocidos que combinaban levitas y condecoraciones militares. Ancianos de barba blanca y mirada apagada, los grandes patriarcas de Villavieja que consolidaron su poder apoyando con una calculada generosidad a conservadores y liberales, tanto daba quién gobernara. Ambos partidos se alternaban en Madrid, a veces se enfrentaban en guerras siempre inconclusas y entre una contienda y otra pactaban el reparto del país.

«Playa del Gato», 2019, pág. 29

Le tendió la carpeta y lo miró con curiosidad desde el otro lado de la mesa atestada de expedientes, ordenados cronológicamente y vueltos a ordenar según el avance de las diligencias. Eran montones de distintas alturas que formaban un todo armónico, un cuidado paisaje funcionarial levemente erosionado por el paso de los días. Un skyline burocrático dibujado sobre un lejano y oscuro horizonte. El secretario judicial abrió la boca y empujó su aliento sobre las gafas, frotó el pañuelo de papel contra los gruesos cristales y entornó los ojos nublados para preguntarle:

—¿Y por qué tanto interés, Jefe?
—Pura curiosidad. No todos los días tenemos un muerto. Aquí ni siquiera llegaron los mafiosos rusos. Ni un mal fugitivo inglés. ¡Somos los parientes pobres!
—Pues te va a decepcionar; si quieres violencia, te ves esta noche Gran Hermano.
—Yo lo único que veo es fútbol, y ya solo corretean detrás del balón señoritas consentidas. ¡Los futbolistas de antes sí que lucían galones! ¿Cuánto tiempo tengo?
—El que quieras, el juez está jugando al golf con el presidente de la mancomunidad.
—Las nenas juegan juntas.
 

El policía se frotó los ojos y abrió la carpeta. Poco material para el muerto: una borrachera al volante tendría un expediente más vistoso.

«Playa del Gato», 2019, pág. 35

—Me tengo que ir; ¿y si me llevo la carpeta?
—¡De eso nada! ¡De aquí no sale ni un papel!
—Pues hazme una fotocopia del expediente.
—Pero ¿qué dices? ¡Me la puedo cargar!
—Vamos, vamos… Que todo el mundo sabe quién manda aquí… ¿En qué hoyo estará ahora tu juez? Me extraña que sepa encontrar un palo sin que tú se lo hayas metido por el culo.
 

El secretario judicial torció los labios y tras los cristales de sus gafas se abrió paso un destello.

«Playa del Gato», 2019, pág. 35



Salvador Rivas (Málaga, 1966) es licenciado en Ciencias de la Información y empleado público. Reside en Antequera y es miembro del colectivo literario Alas de Papel. Ha participado en las recopilaciones de relatos “Mala Málaga” (2009), “Scriptorium” (2012), “La grieta” (2012), “Entrelazados” (2013) y “Almas negras” (2017). Sus obras le han hecho ganador o finalista de numerosos certámenes literarios.