Ejecuciones públicas en la historia de Madrid (V), por Pablo Aguilera

Os ofrecemos la V parte de un interesantísimo artículo sobre los métodos y lugares de ejecución pública en Madrid a lo largo de su historia. Lo ha escrito para CITA EN LA GLORIETA Pablo Aguilera, miembro fundador de LA GATERA DE LA VILLA, una iniciativa sin ánimo de lucro que publica una revista gratuita sobre historia y urbanismo de Madrid.

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Un fuerte abrazo,

Javier Alonso García-Pozuelo


Diseño: Pedro López Carcelén

EJECUCIONES PÚBLICAS EN LA HISTORIA DE MADRID (V parte)
Pablo Jesús Aguilera Concepción
El entierro

[…] despues de ejecutada la justicia, gritaba el pregonero: «Ninguna persona, de cualquiera calidad que sea, sea osada de quitar al reo del suplico, pena de la mísma pena, hasta que al toque de oración vengan los hermanos de la Paz y Caridad á bajarle para darle tierra sagrada.» «Al llegar esta hora se hacia el entierro con gran solemnidad […]  hubo ocasiones de acompañar el cadáver nuevecientas personas que llevaban hachas encendidas.31
No se enterraba a los ejecutados en un mismo lugar, sino que, una vez, más se establecían diferencias. Así, era costumbre dar sepultura en el cementerio de San Ginés a los ahorcados en la Plaza Mayor, a los degollados en el de la Santa Cruz y en el de San Miguel de los Octoes a los agarrotados.

Podía darse el caso de que las vejaciones al condenado no acabaran con su muerte y que la pena dictada incluyera que el cadáver del ejecutado fuera descuartizado y sus restos expuestos en diferentes puntos de la ciudad y caminos de los alrededores, despojos que más tarde eran recogidos y enterrados en Convento de la Nuestra Señora de la Victoria. Esta tétrica práctica duró hasta bien entrado el siglo XIX.

Esta es la justicia que ha mandado hacer el rey nuestro señor y en su nombre los señores alcaldes de su casa y corte que a este hombre por ladron cuatrero se le quitase la vida en la horca de la plaza mayor de madrid y que despues fuese descuartizado y puesto los cuartos en los dichos cuatro caminos reales y la cabeza: y que ninguna persona fuese osado a quitar dicho cuarto ni los demás que se hubiesen de poner en los demas parajes hasta que los hermanos de la caridad y paz lo ejecuten para darlos sepultura en sitio sagrado el viernes de lazaro  del año que viene de mil setecientos y cuarenta y dos, pena de la misma pena. 33
Cuando en el año 1708 los cirujanos de la reina pidieron que se les cediesen «uno o dos cuerpos de los ajusticiados; de los que no fueren descuartizados para llevarlos al Hospital General para hacer "anatomía"», recibieron una respuesta que de manera concisa resume muy bien el camino que seguían los restos de los reos ejecutados: «no hay ejemplar de cadáver que haya muerto ajusticiado del que se haya hecho jamás anatomía, porque después que se les quita el suplicio, si son mandados descuartizar, se llevan por la justicia y por el ejecutor de ella al campo, donde se descuartizan y se ponen en alfarjias altas en los caminos de las entradas del contorno de Madrid, donde están colgados hasta el viernes de Lázaro de cada año, que la Hermandad de la Caridad, con licencia que se le da para ello, va y los recoge y los traen a dar sepultura al Convento de la Victoria.»34
Convento de Nuestra Señora de la Victoria,
a la derecha de la Iglesia del Buen Suceso,
en la obra "La Puerta del Sol en Madrid"
de Luis Paret y Alcázar (1773)

Con motivo de festividades o cuando se consideraba que tales restos habían estado expuestos un tiempo prudencial respecto al plazo establecido por la ley, se solicitaba su retirada. Imaginemos el impacto que tenía que suponer entre los viandantes la visión de una cabeza cercenada a medio descomponer o de una parte del cuerpo colgada de una escarpia.
«El gobernador del Consejo se dirigió al presidente de la sala de Alcaldes de Casa y Corte con estas palabras: “Los religiosos del Convento de Santa Bárbara, han acudido a mí, con motivo de haberse puesto delante del Convento, la mano del reo que se hizo justicia de horca estos días, y empezar la octava de Nuestra Señora, que siendo el concurso tan grande como VI no ignora, podrá causar horror, estando a la vista a las mujeres que vayan; y respecto de que para que se haya visto ha estado bastantes días, parece podrá VI dar orden para que se quite mañana, que es víspera de la octava...” Madrid, 13 de agosto de 1723.» 35
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31. “El Liberal”, 13 de abril 1885.
32. El viernes anterior al "Viernes de Dolores" se le conoce como "Viernes de Lázaro”.
33. Archivo Histórico Nacional, Consejos, Libro 1329. Citado en “Muertes malas. Ejecuciones en el siglo XVIII”, de María Carbajo Isla.
34. María Carbajo Isla , Op. Cit.
35. María Carbajo Isla , Op. Cit.
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es aficionado a la música y a la historia, socio fundador de la desaparecida asociación "Amigos del Foro Cultural de Madrid" y de la revista cultural "La Gatera de la Villa". 

Además de diversos artículos sobre la historia de Madrid, es autor del libro El levantamiento del 2 de mayo de 1808.