Reseña de «El león de Nemea», de Agatha Christie

RESEÑA DE «EL LEÓN DE NEMEA», DE AGATHA CHRISTIE, por Miguel Izu
1. Introducción.
 

El león de Nemea es el primero de los doce relatos que componen la colección Los trabajos de Hércules de Agatha Christie. Hace pocos meses hice la reseña de Los establos de Augías y Javier Alonso García-Pozuelo me ha enredado para que, siguiendo el ejemplo de Hércules y de Poirot, siga escribiendo hasta completar los doce trabajos. Así que ahí voy.

Los doce relatos cortos fueron escritos por Agatha Christie entre 1939 y 1940 y publicados originalmente en Strand Magazine, todos menos La captura del Cancerbero, que fue rechazado. También fueron publicados en Estados Unidos entre 1939 y 1947, unos en This Week y otros en Ellery Queen's Mystery Magazine, aunque con títulos distintos (The Nemean Lion fue convertido en The Case of the Kidnaped Pekinese).




Finalmente, en 1947 los doce relatos se reunieron en un solo volumen publicado por la editorial Dodd, Mead and Company en Estados Unidos y por Collins Crime Club en el Reino Unido. En 1956 aparece en España de mano de la Editorial Molino con traducción de Ángel Soler Crespo.

En la mitología griega, matar al león de Nemea y despojarle de su piel es también el primero de los doce trabajos que la Sibila de Delfos impuso como penitencia a Hércules. El león aterrorizaba a los habitantes de Nemea, ciudad del Peloponeso, tenía una piel tan gruesa que no podía ser atravesada por las armas. Hércules se enfrentó a él  con su arco y sus flechas, con un garrote de olivo y con una espada de bronce, pero todo fue inútil. Al fin, lo pudo derrotar acorralándolo en su madriguera, taponando una de sus dos entradas, y estrangulándolo en un combate cuerpo a cuerpo.



Hércules lucha con el león de Nemea
- Zurbarán (1634) -

2. Sinopsis.

Ojo, contiene un completo spoiler, a estas alturas no creo que merezca la pena proteger las archiconocidas tramas de Agatha Christie.

Miss Lemon, la secretaria de Poirot, le llama la atención sobre una carta de un caballero que le ruega que investigue la desaparición del perrito pequinés propiedad de su esposa. Poirot se indigna ya que no es un caso adecuado a sus facultades, pero por curiosidad accede a entrevistarse con sir Joseph Hoggin, el cual le cuenta que el perro fue secuestrado y devuelto tras el pago por su mujer de un rescate de doscientas libras (una cantidad importante para la época, casi el doble del salario medio anual). Enterado de otro secuestro similar del perro de un amigo, quiere encontrar al secuestrador sin preocuparse del dinero que le cueste, le duele ser estafado. Poirot acepta el caso.

Lady Hoggin le cuenta que el perro fue sustraído cortando la correa cuando miss Carnaby, su señorita de compañía, lo paseaba por el parque y mientras estaba distraída con una niñera que llevaba un bebé en un carrito. Por carta pidieron el rescate que había que enviar por correo a un tal capitán Curtis, con amenazas si se avisaba a la policía. Poirot acude al decrépito hotel al que se envió el dinero, donde no conocen al capitán Curtis. Seguidamente obtiene alguna información sobre la señorita Carnaby y visita a la señora Samuelson, a quien secuestraron su pequinés de idéntico modo, con la única diferencia de que debía enviar trescientas libras a un tal comandante Blackleigh. La señora Samuelson acudió a husmear al hotel donde había enviado el dinero y encontró el sobre en un casillero, pero con los billetes sustituidos por recortes de papel. En ese hotel no conocían a ningún comandante Blackleigh.

Poirot da cuenta de sus averiguaciones a lord Hoggin, a quien encuentra en su despacho con una mancha de carmín en la barbilla. Seguidamente, con ayuda de George, su asistente, Poirot localiza un piso modesto cercano a la zona donde tuvieron lugar los secuestros caninos y encuentra en él a la señorita Carnaby junto con su hermana enferma y un pequinés, Augusto, al que coloca en sus rodillas antes de afirmar: “Ya he capturado al león de Nemea. He llevado a cabo mi tarea”. La señorita Carnaby sustituyó el pequinés de lady Hoggin por Augusto y lo llevó a pasear al mismo parque que frecuentaba; cortó ella misma la correa y el perro, adecuadamente amaestrado, corrió a su casa. Luego fingió el secuestro y cobró el rescate, su móvil era salir de sus estrecheces económicas y ahorrar algo para la vejez a costa de señoras a las que sobraba el dinero. Con sus cómplices, otras señoritas de compañía, habían repetido el número diecisiete veces.

Poirot, al constatar que había dos casos iguales, había supuesto que aquello era una trama y sospechó de la señorita Carnaby al saber que había heredado un pequinés y que tenía una hermana enferma. Con solo esos datos encargó a George encontrar un piso con una inválida a la que visitaba su hermana una vez a la semana, en su día libre, y con un perro.

   
3. Poirot, el justiciero.

Aunque en un tiempo y unas circunstancias imprecisas, anteriores a que se expatriara en el Reino Unido, Poirot trabajó en la policía belga y resulta evidente que es un hombre de orden y de costumbres conservadoras, no siempre muestra mucho respeto por la ley. No aprueba el asesinato, repite varias veces a lo largo de sus aventuras, pero no tiene inconveniente en trasgredir la ley cuando lo considera necesario para impartir justicia él mismo. Deja huir sin castigo a algunos culpables (Asesinato en el Orient Express), penetra clandestinamente en una casa para buscar una carta (Poirot infringe la ley), induce algún suicidio (El asesinato de Rogelio Ackroyd) e incluso llegará al asesinato para castigar a un asesino (Telón).

En El león de Nemea también le vemos actuar como servidor de la justicia por su cuenta. Poirot explica a lord Hoggin que conoce al culpable, pero que si lo denuncian no recuperará el dinero, en cambio si le permite ocultar su identidad le serán reintegradas las doscientas libras que la señorita Carnaby le ha devuelto, tras prometer abandonar su carrera delictiva. Lord Hoggin acepta el dinero y le pregunta por sus honorarios. Poirot responde que le recuerda mucho a un fabricante de jabón de Lieja que envenenó a su esposa para poder casarse con su secretaria, uno de sus primeros éxitos como detective en Bélgica. El lord se sobresalta y le devuelve el cheque con las doscientas libras. “Estimo muy conveniente indicarle, sir Joseph, que, dada su actual posición, deberá tener usted un cuidado extraordinario con lo que hace”, concluye Poirot.

Aunque esnob y habituado a codearse con la aristocracia, Poirot en este caso toma partido por las sirvientes, las señoritas de compañía menospreciadas y maltratadas por sus señoras. Explica la señorita Carnaby el motivo de su comportamiento: “Y ver cómo malgastan el dinero... es irritante. Sir Joseph nos relata a veces los coups que da en la City... cosas que en la mayor parte de las ocasiones me parecen francamente deshonestas, si bien he de reconocer que mi cabeza no comprende los misterios de las finanzas. Pues bien, señor Poirot, todo esto me trastornaba y creí que si le quitaba un poco de dinero a esta gente, la cual, al fin y al cabo, había tenido pocos escrúpulos en conseguirlo, no iba a perjudicarse por la pérdida... En resumen, creí que aquello no estaría mal”. “Un moderno Robin Hood”, observa Poirot
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 4. El misterio de miss Lemon.

Como sucede con tantos otros personajes de Agatha Christie, sabemos muy poco de miss Lemon, la secretaria de Hércules Poirot presente en esta historia. Una miss Lemon aparece muy brevemente mencionada por primera vez en 1932, descrita como “una mujer joven de aspecto severo con gafas”, trabajando de secretaria de James Parker Pyne en dos relatos, El caso de la mujer de mediana edad y El caso de la señora desesperada, que fueron reunidos con otros diez en el volumen Parker Pyne investiga, protagonizado por este jubilado que se anuncia en los periódicos para ayudar a personas infelices. Después de otros dos relatos incluidos en Problema en Pollensa, Agatha Christie se deshizo de este curioso personaje.

Se suele considerar por los estudiosos de la obra de la Reina del Crimen que el mismo personaje, miss Lemon, es el que reaparece en 1935 en el relato ¿Cómo crece tu jardín? (luego incorporado a las recopilaciones Problema en Pollensa y Primeros casos de Poirot) trabajando como secretaria particular para Hercules Poirot. ¿Es la misma mujer? En este relato se la describe muy poco caritativamente: “La señorita Lemon tenía cuarenta y ocho años y un aspecto poco atractivo. La impresión general que producía era la de un montón de huesos colocados de cualquier modo. Su pasión por el orden casi igualaba la de Poirot y, aunque muy capaz de pensar por sí misma, nunca lo hacía a no ser que se lo ordenaran”; “era una máquina casi perfecta, total y gloriosamente desinteresada por los problemas humanos. La verdadera pasión de su vida era dar con un sistema de archivo perfecto, al lado del cual todos los demás sistemas serían olvidados”. En La captura del Cancerbero se la describe como "increíblemente fea e increíblemente eficiente". No queda claro si Agatha Christie se quería referir a la misma secretaria, a la que hace envejecer súbitamente, o simplemente reutiliza el apellido para otro personaje con la misma profesión.

Suponiendo que fuera el mismo personaje en ambos casos, nada sabemos sobre por qué cambió de empleo, ni tampoco nada sobre su vida anterior. Regresa intermitentemente, además de en varios relatos cortos, en diversas novelas de Poirot: Asesinato en la calle Hickory (1955), El templete de Nasse-House (1956), La tercera muchacha (1966), Los elefantes pueden recordar (1972). En la primera de estas novelas nos enteramos de que miss Lemon tiene una hermana, mrs. Hubbard, viuda, que vivió en Singapur y que administra una residencia para estudiantes en la calle Hickory de Londres (también hay una mrs. Hubbard en Asesinato en el Orient Express, de 1934, que claramente es un personaje distinto, una estadounidense que regresa de Bagdad de visitar a su hija y de la que luego sabemos que, en realidad, era la abuela de la niña secuestrada y asesinada). Los problemas que sufre la hermana de miss Lemon hacen que esta, por primera vez, cometa errores y descuide el estricto cumplimiento de sus deberes.

Gracias a su hermana sabemos que el nombre de pila de miss Lemon es Felicity. Pero al igual que con la propia agencia de Poirot, no sabemos qué es de ella cuando el detective aparece retirado o viajando por el mundo. Quizás le aplicó un ERE.


Puedes leer las colaboraciones de Miguel Izu para la III SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Noviembre de 2017, PINCHANDO AQUÍ o en la imagen.

 
es doctor en Derecho y licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Funcionario del Gobierno de Navarra, vocal del Tribunal Administrativo de Navarra. Ha ejercido como abogado y como profesor asociado de Derecho Administrativo en la Universidad de Navarra y en la Universidad Pública de Navarra. Ha colaborado con la Escuela de Policía de Cataluña y colabora regularmente con la Escuela de Seguridad de Navarra. Ha sido concejal del Ayuntamiento de Pamplona, presidente de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y miembro del Parlamento de Navarra. Colabora asiduamente en diversos medios de comunicación (principalmente, en Diario de Noticias y Solo Novela Negra) y revistas profesionales. Secretario de la Asociación Navarra de Escritores/as-Nafar Idazleen Elkartea. Obras: Novela: El asesinato de Caravinagre (2014); El crimen del sistema métrico decimal (2017). Relato: “Un asunto privado”, en 24. Relatos navarros (2016); “Una cuenta pendiente”, en Solo Novela Negra (2016); “El vino del francés”, en El alma del vino (2017); “Un móvil para un crimen”, en la III Semana Negra en la glorieta (2017). Ensayo: La Policía Foral de Navarra (1991), Navarra como problema. Nación y nacionalismo en Navarra (2001), El Tribunal Administrativo de Navarra (2004), Derecho Parlamentario de Navarra (2009), El régimen jurídico de los símbolos de Navarra (2011, VII Premio Martín de Azpilicueta), El régimen lingüístico de la Comunidad Foral de Navarra (2013). Recopilación de artículos de prensa: Sexo en sanfermines y otros mitos festivos (2007), Crisis en sanfermines y otros temas festivos (2015). Página web: http://webs.ono.com/mizubel/