La Milicia Nacional, por Eduardo Montagut

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La Milicia Nacional, por Eduardo Montagut
La Milicia Nacional fue uno de los instrumentos que estableció el liberalismo español para defender el orden constitucional, aunque nunca quedaron muy claras ni definidas las funciones de este cuerpo.

La Constitución de 1812 instituyó por vez primera la Milicia Nacional. En cada provincia se crearían unas fuerzas, unas milicias, como organización cívico-militar, en función del número de la población de la misma. El servicio no debía ser continuo como en el Ejército, solamente cuando las circunstancias lo hicieran necesario. El rey podía disponer de las milicias, pero siempre con el preceptivo permiso o autorización de las Cortes, aspecto fundamental. En abril de 1814 se aprobó el Reglamento de la Milicia Nacional. Se compondría de un arma de Infantería y otra de Caballería, y mantendría el carácter provincial que estableció el texto constitucional. Los componentes serían hombres entre treinta y cincuenta años, que debían servir ocho años. No podrían pertenecer a la Milicia Nacional los funcionarios públicos, los ordenados in sacris, los miembros de facultades científicas o de humanidades, ni los diputados nacionales y provinciales. También se fijó el número de milicianos: treinta por cada mil quinientos habitantes.

Fernando VII disolvió la Milicia Nacional con el restablecimiento del absolutismo. Volvió a constituirse en 1820 al inicio del Trienio Liberal, siendo abolida cuando se terminó la experiencia de gobierno liberal en 1823 y se volvió a restaurar el absolutismo. La inestabilidad siguió siendo la tónica de la historia de la Milicia Nacional cuando el rey Fernando VII falleció. Los liberales progresistas convirtieron la Milicia Nacional en un instrumento político frente a los moderados en la intensa etapa de las Regencias del reinado de Isabel II. Una de los pocos aspectos progresistas de la Constitución de 1837 fue el de volver a instituir la Milicia Nacional. Cuando los moderados se hicieron con el monopolio del poder en la Década Moderada la suprimieron. Reapareció en la Constitución no promulgada de 1856 del Bienio Progresista.
 


Después de la Revolución de 1868 se crearon las Milicias ciudadanas de los Guardias de la Libertad, una transformación de la Milicia Nacional. En 1873, instaurada la I República, los milicianos se convirtieron en los Voluntarios de la República. La Restauración borbónica los transformó, a su vez, en los Voluntarios de la Monarquía Constitucional, pero en realidad, la Milicia Nacional murió definitivamente con este régimen político, que nació marcadamente conservador.

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Javier Alonso García-Pozuelo 

Eduardo Montagut (Madrid, 1965)
es Doctor en Historia por la UAM y profesor de Secundaria en un Instituto de Alcalá de Henares en la especialidad de Geografía e Historia. Socio de las ilustradas Reales Sociedades de Amigos del País de Madrid y Bascongada, pertenece también a la ARMH, y mantiene un constante compromiso por la memoria histórica. Pertenece al Grupo de Memoria Histórica del PSOE y tiene la responsabilidad de Educación, Cultura y Memoria Histórica en la Ejecutiva de la Agrupación Socialista de Chamartín (PSOE-M). Colabora diariamente en diversos medios digitales con artículos de Historia y Política. Tiene publicados un libro sobre los árboles y la Ilustración, y diversos artículos sobre la enseñanza de la agricultura en los siglos XVIII y XIX, así como, sobre Historia social.