Reseña de «Los pájaros de Estinfalia», de Agatha Christie

RESEÑA DE «LOS PÁJAROS DE ESTINFALIA», DE AGATHA CHRISTIE, por Miguel Izu
1. Introducción.
 

El sexto trabajo de Hércules, tanto del héroe griego como de Poirot, es Los pájaros de Estinfalia. Se publicó por primera vez como relato independiente en 1939 y en Estados Unidos llevaba como título The Vulture Women.

Conforme a la mitología griega, los pájaros de Estinfalia o aves del lago Estínfalo, en la Arcadia, poseían picos, alas y garras de bronce, eran voraces carnívoras  que igual devoraban ganados que humanos y sus excrementos venenosos arruinaban los cultivos. Por orden del rey Euristeo, Hércules se dirigió hacia el lago para acabar con ellas, pero se encontró con que había demasiadas aves para matarlas a todas con sus flechas y que su fuerza no le servía de nada. Apareció en su auxilio la diosa Atenea que le proporcionó un par de címbalos de bronce a cuyo toque, desde una elevación, las aves se asustaron por la resonancia del mismo metal en sus cuerpos y emprendieron el vuelo, a las que Hércules no consiguió abatir con sus flechas nunca más se las volvió a ver por allí. Años más tarde fueron encontradas en la isla de Ares, en el Mar Negro, por los argonautas.



2. Sinopsis.
ADVERTENCIA DEL EDITOR: Esta sinopsis contiene un spoiler completo del relato que reseñamos. Si aún no lo has leído o hace tanto tiempo que no recuerdas el argumento, te recomendamos que lo leas antes de disfrutar del excelente análisis que nos ofrece el escritor Miguel Izu.

Harold Waring, un joven y prometedor político inglés, se halla de vacaciones en el continente, en un hotel a orillas del lago Stempka. Ha hecho amistad con las únicas inglesas que se hospedan allí, la señora Rice y su hija, la señora Clayton, que le son muy útiles ya que él no habla idiomas y le cuesta entenderse con el personal. Sentado en la terraza, le llaman la atención dos mujeres de nariz larga y aguileña, mirada fría, aire impasible y desagradable, con capas sueltas mecidas por el viento, que le recuerdan a pájaros de mal agüero, y de las que luego sabrá que son dos hermanas polacas de buena familia. La señora Rice le cuenta que su hija, Elsie, ha recibido carta de su marido, un sujeto celoso, violento y bebedor, con el que ha tenido la desgracia de casarse sin conocer su verdadero carácter, y cuando se encuentran para cenar ella tiene aspecto de haber llorado.

Al día siguiente Harold, mientras pasea por el bosque, encuentra a Elsie llorosa, ella le confiesa que su marido la tiene aterrorizada, pero no puede separarse de él. Mientras están allá, las mujeres polacas pasan a su lado y les ven juntos. Más tarde, ella llama a su habitación del hotel para contarle, asustada, que su marido ha llegado de pronto y está loco, y le pide que la esconda. El marido irrumpe violentamente, armado con una llave inglesa, clamando que la polaca tenía razón y que su mujer le engañaba con Harold. Forcejean, Elsie sale corriendo y su marido va detrás, seguido de Harold. Acorralada en su habitación, Elsie lanza un pisapapeles a la cabeza a Clayton, que cae derribado y fuera de combate. Elsie ruega a Harold que vuelva a su habitación, evitando que le encuentren en la de ella, y así lo hace él.

Más tarde, la señora Rice, muy alterada, acude a la habitación de Harold para decirle que Clayton está muerto. La situación es comprometida; es posible que la versión que den Harold y Elsie no sea creída, y surja la sospecha de una relación entre ellos y un homicidio deliberado. La señora Rice sugiere que, si Harold tiene suficiente dinero, puede ser posible sobornar al jefe de policía para que la muerte sea declarada accidental y no se investigue más, dejándole a él al margen. Harold está de acuerdo, no quiere ver su futuro arruinado, y telegrafía para pedir dinero. La señora Rice hace todas las gestiones, gracias a su facilidad con los idiomas, y consigue sobornar al jefe de policía, al comisario, al agente, al médico, al gerente del hotel y al portero nocturno. Todo parece arreglado, pero las hermanas polacas se acercan a hablar con la señora Rice y, cuando se van, esta le dice a Harold que les quieren hacer chantaje, que oyeron todo y saben la verdad.

Preocupado en grado máximo, Harold pasea junto al lago y se encuentra con Hércules Poirot, que acaba de llegar al hotel, y que se ofrece a ayudarle. Harold se desahoga y le cuenta toda la historia. Poirot le tranquiliza diciéndole que él se encargará de solucionar el problema, añadiendo enigmáticamente que “es el momento de utilizar las castañuelas de bronce”. A la mañana siguiente Poirot comunica al joven que ha hecho algunas gestiones por telégrafo y que todo está resuelto, que sus chantajistas han sido detenidas ya que estaban reclamadas por la policía. De pronto, este ve llegar a las hermanas polacas y queda confuso. “¡Creí haberle oído decir que se las habían llevado!”, dice, pero Poirot le responde: “Oh, ¿esas señoras? Son inofensivas por completo”. Le explica que las chantajistas eran la señora Rice y la señora Clayton, que habían puesto en escena un montaje para engañarle y obtener su dinero, aprovechándose de que los ingleses no suelen hablar otros idiomas y de las suspicacias que le producían las mujeres polacas. El supuesto marido muerto era, en realidad, la señora Rice disfrazada. “Tengo que aprender todos los idiomas europeos que existen. ¡No quiero que nadie me tome el pelo por segunda vez!”, dice Harold
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3. Los lugares imaginarios de Agatha Christie


Aunque la mayor parte de las historias de Agatha Christie se desarrollan en Inglaterra, y no pueden ser más inglesas, con frecuencia sus personajes viajan por el mundo: Francia, Suiza, Egipto, el Oriente Medio. Muchas veces los lugares que cita son reales, Londres, París, Mallorca, El Cairo, Estambul, Montecarlo, pero de vez en cuando se permite la añeja licencia literaria de inventarse lugares ficticios. En Los pájaros de Estinfalia la acción transcurre en Herzoslovaquia (en la traducción española el original Herzoslovakia se trueca caprichosamente por Morzoslovaquia), cuyo nombre nos evoca un país eslavo y centroeuropeo, nos dicen que la lengua nativa deriva del eslovaco. Herzoslovaquia ya apareció en El secreto de Chimneys, de 1925, donde uno de los personajes lo describe como sigue: 
Es un Estado balcánico, con ríos, cuyo nombre ignoro, y montañas, que imagino numerosas. Su capital es Ekarest, su población se dedica sobre todo al bandidaje y al deporte de matar reyes y promover algaradas. Su último monarca, Nicolás IV, fue asesinado siete años atrás”.
Los Balcanes o la Europa central son zona privilegiada para la ubicación de países ficticios en la literatura y en el cine, los hay incluso en mayor número que países reales. Recordemos, a título de ejemplo, la Ruritania de El prisionero de Zenda, las Syldavia y Borduria de varias aventuras de Tintín, la Libertonia liderada por Groucho Marx en Sopa de ganso, la Bandrika de Alarma en el expreso, la Krakozhia de La terminal o la Laurania de Savrola, la única novela de Winston Churchill. Aunque puestos a citar países ficticios, el más divertido es Poldavia (Poldévie, en francés), creado por el periodista Alain Mellet, de la derechista L’Action française, en 1929; envió cartas a varios diputados en nombre de un supuesto comité de defensa de Poldavia solicitando ayuda para su pueblo oprimido, algunos de los cuales se las tomaron en serio e hicieron el consiguiente ridículo.

Pero Agatha Christie, más que países, solía crear poblaciones inglesas imaginarias. Sin duda, el lugar ficticio más recurrente es St. Mary Mead, el apacible (o no tan apacible, a la vista de los crímenes que allí se cometen) pueblecito donde vive miss Marple en el también ficticio condado de Downshire, o de Radfordshire, según la novela que se tome. Cerca se halla la localidad también imaginaria de Market Basing, donde la escritora sitúa a sus protagonistas en varias ocasiones (además de en el relato El misterio de Market Basing, en El cuadro, Testigo mudo o Muerte en la vicaría), y a Poirot le ubica en Styles Saint Mary, Essex, tanto en su presentación (El misterioso caso de Styles) como en su despedida (Telón). En algunos casos, los lugares no son tan ficticios porque, pese a su nombre inventado, se puede reconocer el original que los ha inspirado. Es el caso de la isla de Diez negritos, basada en Burgh Island, en la costa de Devon, que también inspira la isla de Maldad bajo el sol, mientras que en la imaginaria St. Loo de Peligro inminente se adivina la ciudad natal de la autora, Torquay
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4. El políglota Poirot.
 

Las obras de Agatha Christie se han traducido a más de cien idiomas, es una de las autoras más traducidas de la historia y contribuye a ello que siempre utilizó un lenguaje simple y directo. Aunque solamente escribió en inglés, también sabía hablar francés correctamente, en sus memorias cuenta que su trabajo le costó, pero tuvo una profesora particular francesa y pasó algún tiempo estudiando en París. Probablemente a ello se debe que se burle en Los pájaros de Estinfalia de los ingleses que no saben hablar otro idioma que el suyo; lo había hecho ya en El rapto del primer ministro, donde Poirot dice de un personaje que “habla demasiados idiomas para ser un buen inglés”. La misma razón explica que Hércules Poirot hable perfectamente inglés y francés y que salpique continuamente con expresiones francesas sus diálogos en la lengua de Shakespeare. Pero Poirot no solo conoce estas dos lenguas; en Asesinato en el Orient Express interroga a una de las pasajeras, Hildegarde Schmidt, en alemán. En Los Cuatro Grandes se refugia en Spa, localidad cercana a Alemania y a la zona germanófona de Bélgica, donde dice que vive su supuesto hermano, por lo que se suele creer que puede ser su lugar de nacimiento, aunque en la localidad de Ellezelles, valona pero lindante con Flandes y con una minoría de habla neerlandesa, presumen de que Poirot nació allí. ¿Hablaría también neerlandés? Nada sabemos.

Por otro lado, sin alcanzar a su modelo, Sherlock Holmes -del que se dice que hablaba incluso latín y griego y en El pie del diablo, con ayuda de un montón de libros de filología, se propone probar que el córnico, la lengua desaparecida de Cornualles, estaba emparentado con el caldeo y el fenicio-, a lo largo de sus aventuras Hércules Poirot manifiesta, cuando menos, cierta habilidad para el manejo de las lenguas. En Doble pista Hastings le encuentra consultando una gramática rusa y, aunque le dice que no sabe ruso, el texto le ayuda a no confundir unas iniciales en alfabeto cirílico; y en Asesinato en el Orient Express de nuevo no se deja engañar por las iniciales de un pañuelo de una princesa rusa. En Muerte en Mesopotamia afirma no saber árabe, pero sin embargo inicia su reconstrucción final recitando las palabras en esta lengua que se utilizan tradicionalmente al emprender un viaje: “Bismillahi ar rahman ar rahim”, “En el nombre de Alá, el misericordioso, el compasivo
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Puedes leer las colaboraciones de Miguel Izu para la III SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Noviembre de 2017, PINCHANDO AQUÍ o en la imagen.

 
es doctor en Derecho y licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Funcionario del Gobierno de Navarra, vocal del Tribunal Administrativo de Navarra. Ha ejercido como abogado y como profesor asociado de Derecho Administrativo en la Universidad de Navarra y en la Universidad Pública de Navarra. Ha colaborado con la Escuela de Policía de Cataluña y colabora regularmente con la Escuela de Seguridad de Navarra. Ha sido concejal del Ayuntamiento de Pamplona, presidente de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y miembro del Parlamento de Navarra. Colabora asiduamente en diversos medios de comunicación (principalmente, en Diario de Noticias y Solo Novela Negra) y revistas profesionales. Secretario de la Asociación Navarra de Escritores/as-Nafar Idazleen Elkartea. Obras: Novela: El asesinato de Caravinagre (2014); El crimen del sistema métrico decimal (2017). Relato: “Un asunto privado”, en 24. Relatos navarros (2016); “Una cuenta pendiente”, en Solo Novela Negra (2016); “El vino del francés”, en El alma del vino (2017); “Un móvil para un crimen”, en la III Semana Negra en la glorieta (2017). Ensayo: La Policía Foral de Navarra (1991), Navarra como problema. Nación y nacionalismo en Navarra (2001), El Tribunal Administrativo de Navarra (2004), Derecho Parlamentario de Navarra (2009), El régimen jurídico de los símbolos de Navarra (2011, VII Premio Martín de Azpilicueta), El régimen lingüístico de la Comunidad Foral de Navarra (2013). Recopilación de artículos de prensa: Sexo en sanfermines y otros mitos festivos (2007), Crisis en sanfermines y otros temas festivos (2015). Página web: http://webs.ono.com/mizubel/