–Aún necesitamos recabar más información, pero sospechamos que podía tener escondido en su cuarto a alguien.
–¿Y en qué sustentan esa sospecha?
–En su habitación se oía con frecuencia hablar quedo a dos personas, aunque luego nunca se ha visto salir de ella a nadie que no fuese Vilanova. Además varios vecinos nos han dicho que últimamente se le veía bajar a descargar el orinal a las letrinas que hay en el patio con mucha frecuencia y a horas poco habituales.
–De acuerdo, había alguien escondido en su cuarto. Tal vez uno de los cómplices del robo.
–Pensamos que podía tratarse de alguien perseguido por motivos políticos, concretamente alguno de los cabecillas que consiguieron escapar de Andalucía tras los sucesos de Loja. Por las fechas en que comenzaron a oírse las voces, varios prófugos de la revuelta entraron en Madrid. Que Vilanova simpatiza con su doctrina parece más que probable. Por sus lecturas, porque frecuenta lugares donde se suelen reunir miembros del partido democrático y porque en la misma vecindad dicen que en cuanto tiene ocasión se pone a perorar sobre las sociedades de socorros mutuos, la unión de los obreros y cosas por el estilo.
–Pueden darse los dos extremos, inspector, que tuviese escondido a algún agitador socialista y que entre ambos hayan organizado un golpe para financiar su secta. Si mañana a primera hora no está de vuelta, registraremos su cuarto a ver qué se encuentra.
La cajita de rapé (Maeva, 2017)
Javier Alonso García-Pozuelo
Os ofrecemos un nuevo artículo de historia escrito por Eduardo Montagut. Puedes acceder a todos los artículos del profesor Montagut publicados, con su permiso, en CITA EN LA GLORIETA, pinchando AQUÍ.
Algunas nociones sobre la historia del mutualismo en Cataluña en el siglo XIX
Eduardo Montagut
Eduardo Montagut
Una real orden de febrero 1839, ya en plena Revolución liberal, reconoció las Sociedades de Socorros Mutuos, pero siempre y cuando fueran autorizadas e inspeccionadas directamente por las autoridades para evitar que se convirtieran en Sociedades de Resistencia. El Estado liberal estaba dispuesto a permitir el mutualismo para paliar los problemas derivados de los riesgos de la vida y del trabajo, habida cuenta de que la Iglesia había perdido su protagonismo en la asistencia, debido a las desamortizaciones, y porque la beneficencia pública no podía atender los innumerables problemas que se generaban, debido del déficit crónico de las distintas administraciones, estatales, provinciales y municipales.
En 1840 se fundaría la Sociedad de Mutua Protección de Tejedores de Algodón en Barcelona. Sus creadores redactaron unos estatutos en los que se establecía que se reducían los jornales se podía recurrir a la huelga. Esto provocó la reacción del jefe político de Barcelona, por lo que no se aprobaron los estatutos, porque, en realidad los trabajadores no sólo buscaban la ayuda mutua, sino también generar una Sociedad de Resistencia. La negativa gubernamental no impidió que la Sociedad existiese de hecho. La Sociedad no sería prohibida hasta 1844 ya con Narváez, que fue muy tajante a la hora de exigir a las autoridades provinciales que vigilasen las Sociedades de Socorros Mutuos con el fin de que no encubriesen otros fines. Entre 1850 y 1851 se multiplicaron las órdenes, circulares y disposiciones sobre esta cuestión, hasta que una Real Orden de 1853 estableció un control total de las Sociedades de Socorros Mutuos por parte de las autoridades.
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| Trabajadoras de fábrica textil catalana (siglo XIX) |
La Ley de Asociaciones del Gobierno liberal de Sagasta de 1887 sometió las mutualidades a su régimen. El 15 de abril de 1896 se funda la Unió i Defensa de Monts de Pietat, convertida en 1919 en la Federació de Societats de Socors Mutus de la Provincia de Barcelona. Esta federación tendrá una gran actividad en los años siguientes. A principios de siglo en Cataluña el volumen e importancia de las sociedades de las mutualidades era comparable al que tenían países industrializados como Inglaterra, Francia o Bélgica.
Eduardo Montagut (Madrid, 1965)
es Doctor en Historia por la UAM y profesor de Secundaria en un Instituto de Alcalá de Henares en la especialidad de Geografía e Historia. Socio de las ilustradas Reales Sociedades de Amigos del País de Madrid y Bascongada, pertenece también a la ARMH, y mantiene un constante compromiso por la memoria histórica. Pertenece al Grupo de Memoria Histórica del PSOE y tiene la responsabilidad de Educación, Cultura y Memoria Histórica en la Ejecutiva de la Agrupación Socialista de Chamartín (PSOE-M). Colabora diariamente en diversos medios digitales con artículos de Historia y Política. Tiene publicados un libro sobre los árboles y la Ilustración, y diversos artículos sobre la enseñanza de la agricultura en los siglos XVIII y XIX, así como, sobre Historia social.


