La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica, escritora y administradora de la página de facebook TOPmicrorrelatos.
Yo ejercía entonces la medicina en Humahuaca. Una tarde me trajeron un niño descalabrado; se había caído por el precipicio de un cerro. Cuando para revisarlo le quité el poncho vi dos alas. Las examiné: estaban sanas. Apenas el niño pudo hablar le pregunté:
—¿Por qué no volaste, m’hijo, al sentirte caer?
—¿Volar? —me dijo— ¿Volar, para que la gente se ría de mí?.
—¿Por qué no volaste, m’hijo, al sentirte caer?
—¿Volar? —me dijo— ¿Volar, para que la gente se ría de mí?.
El grimorio
LA BRUJA
Vicente Muñoz Álvarez
Vicente Muñoz Álvarez
Desde el interior del pentagrama la bruja invocaba arrebatadamente a su Señor. Sus cabellos rojos se enmarañaban alrededor de un rostro marcado por la paranoia y la locura, tembloroso y ardiente pese al frío. La luz vacilante de tres cirios dispersos iluminaba la estancia, llena de frascos y libros polvorientos. Aves y reptiles enjaulados, restos de cadáveres, hornillos y redomas, volúmenes de cuero, morteros de oropimente y rejalgar, de acónito y belladona, bebedizos de estramonio y cornezuelo y algunas prendas remendadas se amontonaban sobre una mesa que ocupaba el centro del cuarto. El reloj de arena marcaba silencioso los minutos mientras ella pronunciaba un ritual de frases guturales e inconexas, poseída por un odio inconciliable hacia aquellos que esa misma mañana, sin razón motivada, habían amputado su mano izquierda acusándola de un inexistente crimen. Una vez pronunciado el conjuro, comenzó a materializarse en las tinieblas de la estancia una presencia híbrida y bituminosa que lentamente fue descendiendo sobre el pentagrama. La bruja abrió entonces sus piernas velludas y entornó los ojos para recibir de lleno a su mentor.
Solamente unos instantes duró la dolorosa posesión. Pero a los nueve meses de haberse consumado, una muerte roja e implacable se abatió sobre le frágil corazón de sus verdugos.
Solamente unos instantes duró la dolorosa posesión. Pero a los nueve meses de haberse consumado, una muerte roja e implacable se abatió sobre le frágil corazón de sus verdugos.
Monstruos y prodigios
INTOLERANCIA
Nicolás Jarque Alegre
Nicolás Jarque Alegre
Empezó a rechazar la leche, el queso, la mantequilla, los yogures hasta que, sin saber por qué, un día se encontró incendiando la granja de su vecino.
Las miradas miopes
EL RASCACIELOS
Paloma Hidalgo Diéz
Paloma Hidalgo Diéz
Él se enamoró de mí cuando el ascensor alcanzó la segunda planta. Yo ya le amaba en la primera. En la décima acepté el anillo; la boda, íntima, la celebramos en la decimoquinta. Tres más arriba llegaron los gemelos y la hipoteca. Elevamos sueños juntos una docena de plantas más, un tiempo perfecto en el que conjugamos el verbo amar hasta tener a Lea, plantamos el cerezo, y nos aficionamos a volar en globo. Pero en la trigésima subió ella, la mujer que ahora vive en sus pupilas. Rezo para que se baje en la siguiente, yo tendría, otra vez, dos plantas para enamorarle antes de alcanzar la última.
Premios de micorrelato IASA Ascensores
CUIDADOS MATERNALES
Elisa de Armas
Elisa de Armas
Desde que se la regalé, me deja tiempo para ordenar la casa y hacer la comida con tranquilidad, incluso para leer un rato. Se sienta con la muñeca en un rincón, le canturrea bajito, la peina y la repeina, la vista y la desviste, le coloca un pañal imaginario y le da de comer con la cucharita de plástico. Sus movimientos torpes traslucen una ternura y un hábito remotos. Cuando llega la noche soy yo quien le da su papilla, la desnuda, le pone el pañal y el camisón. Después, con un beso en la mejilla, le digo «buenas noches», como siempre le dije, pero no soy capaz de añadir el «mamá».
Resonancias
Tengo faldas de ortografía y faltas escocesas; errores que me dejan hecha un cuadro y atuendos bajo los que perpetrar cualquier horror. Si mezclo clavo y madera me sale pinza o cristo; si mezclo bailarín y asesino me sale torero o batidora. Si mezclo monja y tinte platino me sale María Magdalena o Catherine Deneuve en Belle de Jour. No me odies por ser impuntual pues sabes tan bien como yo que las seis y cuarto contienen dentro las cinco, y que me esperarás hasta la muerte. Peor fue la nuez que se dejó abrir muy fácil y salió seca y oscura. Faldas y faltas, clavos y maderas, María Deneuve en Catherine la belle, que las nueces se abran fácil y que sepan bien. Nunca renunciaremos a nada. Siempre lo querremos todo.
Los pescadores de perlas
Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación Los orígenes de la vida (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), El comportamiento altruista (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e Inteligencia emocional infantil y juvenil (Linda Lantieri, Santillana, 2009) y la compilación de poesía incluida en Mina Loy. Futurismo, Dadá, Surrealismo (La Linterna Sorda, 2016). Cuenta con varios premios literarios, que incluyen el V Concurso de Relato Corto del Ayto. de Monturque (2004) y el XIII Premio de Narrativa Miguel Cabrera (2006). Ha publicado la colección de microrrelatos Te amo, destrúyeme (2015) y Hola, te quiero, ya no, adiós (2017) en Amargord Ediciones.
Coedita con Begoña Loza la colección de relatos La vida es un bar (Vallekas) (Amargord Ediciones, 2016), en donde también participa como autora. Colabora en las revistas digitales La Ignorancia y La Charca Literaria. En su faceta musical, toca la flauta travesera en los grupos de rock VaKa y Los Vitter del Kas.
Puedes leer una selección de microrrelatos de su primer libro de microrrelatos, «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando AQUÍ.
Coedita con Begoña Loza la colección de relatos La vida es un bar (Vallekas) (Amargord Ediciones, 2016), en donde también participa como autora. Colabora en las revistas digitales La Ignorancia y La Charca Literaria. En su faceta musical, toca la flauta travesera en los grupos de rock VaKa y Los Vitter del Kas.
Puedes leer una selección de microrrelatos de su primer libro de microrrelatos, «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando AQUÍ.


