Lecciones de Medicina para escritores (1), por Osvaldo Reyes

MEDICINA PARA ESCRITORES 
por Osvaldo Reyes
Lección 1: La bala asesina
Lección 2: Sangre
Lección 3: De abortos y golpes
Lección 4: El dulce veneno del asesinato
Lección 5: El conocimiento es poder
Lección 6: Todo está conectado
Lección 7: No te recuerdo
Lección 8: Conversaciones con la muerte
Lección 9: La huella perdida
Lección 10: El peso del agua

La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp
(Rembrandt)

Lección 1: La bala asesina
por Osvaldo Reyes
Hace muchos años, cuando no existía Netflix y las películas se alquilaban en clubes, generalmente en formato VHS, el encargado del local al cual yo acudía me presentó la última película que le había llegado. Se llamaba “El Cuervo” y en ella actuaba el hijo de Bruce Lee, Brandon Lee. Mientras leía la contraportada de la caja, para ver de qué se trataba, el encargado, que sabía que estudiaba medicina, me preguntó: ¿Por qué no lo pudieron salvar?
   
En ese momento me enteré que Brandon Lee murió durante la filmación de la película. Una de las armas que se usó en una de las escenas iniciales estaba cargada y el actor recibió un disparo en el abdomen de una .44 Magnum Smith & Wesson a solo cuatro metros de distancia.  Después de escuchar la noticia, la pregunta regresó. ¿Por qué murió Brandon Lee si todo lo que tenían que hacer en el hospital era remover la bala?

No le encontré lógica a la interrogante, hasta que recordé lo que me rodeaba: películas de cine.

Hagan memoria. De seguro recuerdan la siguiente escena. Un herido de bala llega a un cuarto de urgencias o a un salón de operaciones. El personal médico trata de mantenerlo con vida. El goteo incesante de la sangre sobre el piso. Llega el cirujano. Las máquinas de anestesia repican por todas partes. Gritos y órdenes. En todo ese caos, el cirujano toma su bisturí, hace una incisión, toma una pinza con dientes, la mete en la herida y saca la bala. En el segundo en que esa bala abandona el cuerpo, el sonido de un corazón que había dejado de latir es remplazado por un latido regular y rítmico. La línea plana de la pantalla es ahora una serie de picos y la frecuencia sube de cero a ochenta. En algunos casos, la bala es soltada en una riñonera de acero inoxidable, por lo que sonará un “cling” al golpear metal con metal. Si la película es particularmente mala, el personal del salón de operaciones aplaudirá la hazaña.

¿La recuerdan? Bueno, les informo que esa escena es irreal en tantos niveles que ni siquiera sé por dónde empezar. 

Pongamos la escena bajo el lente adecuado. Una bala no solo lesiona en el trayecto que recorre, sino que afecta a los tejidos circundantes. Este daño es mayor con ciertos tipos de municiones y armas. La bala de un rifle de alto poder será mucho más dañina que la de una .22. Independiente del calibre, la bala y su onda expansiva destruirán tejidos, órganos y vasos. Si una arteria es seccionada por una bala, removerla no hará que el vaso regrese a su estado original. Seguirá sangrando y eventualmente morirá, a no ser que el vaso lesionado sea reparado o ligado.

Si van a escribir una escena de este tipo, por favor, no hagan que sus personajes se enfoquen en sacar la bala. El procedimiento habitual es reparar el daño. La bala no es lo más importante. Si su libro exige unas cuantas páginas de drama quirúrgico, pidan ayuda a un cirujano para que puedan darle el realismo necesario a sus páginas (cada pinza o tijera tiene su nombre). Sin embargo, si la escena es corta y piensan que pueden defenderse con sus propios conocimientos, por lo menos eviten la escena de la curación milagrosa por extracción de bala.

Si quieres recibir en tu correo las Lecciones  de Medicina para escritores de Osvaldo Reyes, escribe a la  dirección de mail que encontrarás en la sección contacto, indicando en el asunto "Medicina para escritores" y te las enviaremos a medida que las publiquemos.
Osvaldo Reyes (Panamá, 1971)
estudió medicina en la Universidad de Panamá y luego se especializó en Ginecología y Obstetricia en la Maternidad María Cantera de Remón. Actualmente labora como médico especialista en la Maternidad del Hospital Santo Tomás, donde también ejerce funciones como Coordinador de Investigaciones. Es profesor de la Cátedra de Obstetricia de la Universidad de Panamá y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
 

Ferviente lector y escritor del género negro, con ocho libros (El Efecto Maquiavelo, En los umbrales del Hades, Pena de muerte, La estaca en la cruz, Sacrificio, El canto de las gaviotas, El cactus de madera y Asesinato en Portobelo) y dos colecciones de cuentos (13 gotas de sangre y 13 candidatos para un homicidio) publicados a la fecha. Sus relatos forman partes de diferentes antologías (Escrito en el agua, Pólvora y sangre, Círculo de Lovecraft # 9) y es ganador del Primer Premio de Narrativa Corta (2017) del Panama Horror Film Fest. Osvaldo Reyes coordina la jornada dedicada al género negro en Latinoamérica de nuestra Semana Negra en la Glorieta