Os ofrecemos una nueva entrega de Historia del siglo XIX escrita para CITA EN LA GLORIETA por Eduardo Montagut y Javier Alonso García-Pozuelo. Puedes acceder a todos los artículos publicados hasta la fecha pinchando AQUÍ.
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La crítica socialista a las tiendas-asilo,
por Eduardo Montagut
por Eduardo Montagut
La idea cundió gracias al apoyo de la reina Regente, y comenzaron a abrirse tiendas-asilo en distintos lugares de la geografía española. En estas tiendas-asilo se ofrecía comida a unos céntimos el plato, un lugar para asearse en algunos casos, podían ser centros de reunión y hasta se pensó que podían ser bolsas de trabajo. En Madrid se proyectó abrir una en cada distrito municipal. Las tiendas-asilo reflejan un intento intervencionista de las autoridades para paliar de forma paternalista las consecuencias por los graves problemas de pobreza que se sufría en la España del último cuarto del siglo XIX, y que llenaron las ciudades de personas en muy difíciles situaciones, siendo Madrid el principal ejemplo.
Pero estas instituciones también fueron fruto de la crítica por la calidad de la comida, por algunos disturbios que se generaron en algunas tiendas-asilo, obligando a la presencia de la fuerza pública, o porque en las ciudades pequeñas se abrieron en lugares apartados para que los vecinos no vieran quiénes entraban a comer, como ejemplo de la hipocresía social propia de la época de la Restauración, que supuso un renovado auge del conservadurismo.
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| Tienda-asilo Mateo Silvela y Casado (1890) |
Pues bien, El Socialista cargó contra estas tiendas-asilo en un artículo de su número de 9 de julio de 1886. La crítica partía, en primer lugar, de que eran realmente tiendas, y escondían un negocio, calificado de “asqueroso” porque se especulaba con la salud de los que allí acudían que acudían con el reclamo de una alimentación sana y barata.
En El Socialista se hacía una larga y contundente denuncia, basada en un informador, en forma de interrogatorio. Se preguntaba si el creador de la idea no tenía contratistas de las tiendas-asilos que hacían su voluntad sin intervención algunas de los donantes. Si era cierto que esos contratistas tenían el privilegio exclusivo de surtir estas tiendas sin inspección alguna sobre los géneros que se empleaban en la elaboración de las comidas. Si era cierto que las Juntas de Sanidad no realizaban inspecciones y, por lo tanto, no se tenían en cuenta las consecuencias sobre la salud de los que allí acudían. En este sentido, se insistía mucho en la supuesta mala calidad de las comidas que se servían al aludir a sopas de pastas “averiadas y llenas de gusanos negros”. Al parecer, después de un tiempo había habido quejas sobre estas sopas, por lo que fueron empleadas para alimento de cabras, y algunas llegaron a morir. El aceite empleado sería de mala calidad, así como el café, el chocolate y el jamón. El pan que se repartía tenía menos peso y, al parecer, las autoridades municipales del distrito madrileño del Hospicio tuvieron que decomisarlo y poner una multa al contratista, aunque desde entonces no se habían hecho más inspecciones. También se denunciaba que cuando ciertas personas acudían a las tiendas-asilo para ver cómo funcionaban aumentaba la calidad de las comidas servidas.
El periódico socialista se preguntaba que, si lo que se preguntaba tenía respuestas favorables, ¿cuándo iban a actuar las autoridades? Aunque apuntaba que eso no ocurriría, finalizando el artículo con una afirmación demoledora en relación con las autoridades, ya que siendo incapaces para evitar el hambre habrían inventado un método expeditivo para terminar con los pobres.
Referencias:
• El Imparcial, número de 24 de octubre de 1885
• El Socialista, número de 9 de julio de 1886.
• Carmen del Moral, El Madrid de Baroja, en el capítulo de instituciones de beneficencia y centros de sanidad de Madrid, Madrid, (2001)
• Fernando Martínez López (cord.), Masones, republicanos y librepensadores en la Almería contemporánea (1868-1945), Almería (2010), en el capítulo cuarto, parte segunda sobre reformismo social masónico.
• María del Carmen Giménez Muñoz, “Breve historia de los establecimientos benéficos en Sevilla desde su fundación hasta 1900”, en Hispania Nova, nº 6 (2006).
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Muchas gracias por visitar La Glorieta.
Javier Alonso García-Pozuelo
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Javier Alonso García-Pozuelo
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Eduardo Montagut (Madrid, 1965)
es Doctor en Historia por la UAM y profesor de Secundaria en un Instituto de Alcalá de Henares en la especialidad de Geografía e Historia. Socio de las ilustradas Reales Sociedades de Amigos del País de Madrid y Bascongada, pertenece también a la ARMH, y mantiene un constante compromiso por la memoria histórica. Pertenece al Grupo de Memoria Histórica del PSOE y tiene la responsabilidad de Educación, Cultura y Memoria Histórica en la Ejecutiva de la Agrupación Socialista de Chamartín (PSOE-M). Colabora diariamente en diversos medios digitales con artículos de Historia y Política. Tiene publicados un libro sobre los árboles y la Ilustración, y diversos artículos sobre la enseñanza de la agricultura en los siglos XVIII y XIX, así como, sobre Historia social.

