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«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (XXV)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica, escritora y administradora de la página de facebook TOPmicrorrelatos.
 

LAS PATRONAS
Guillermo Samperio
Las patronas de las sirvientas son complicadas. Se disgustan por cualquier cosita. Piensan que a cada paso les roban, se burlan de ellas, las espían. No les gusta que las cosas cambien de lugar ni que las sirvientas metan gente a la casa. Odian que la muchacha utilice sus baños, sus jabones, sus peines, el refrigerador, los sillones, las sillas, el teléfono, las camas, el pasillo, la entrada, la salida, las llaves de la casa, al esposo y a los hijos adolescentes. Quisieran tener un ángel maravilloso por sirvienta. Los maridos de las patronas de las sirvientas son más complicados y les da lo mismo esposa, sirvienta, que ángel. 

Gente de la ciudad

RAUDO
Iván Egüez
Iba a gran velocidad por la autopista; mas, al regresar a ver la fugaz muchacha de amarillo, se encontró frente a San Pedro, que le sonreía bonachón con las llaves del auto en la mano.

Cuentos inocentes

MÁRTIRES, SANTOS… QUÉ
Emilio Gavilanes
La mayoría, cuando son martirizados, mueren entre horribles gritos de dolor.

Unos pocos aceptan mansamente la tortura y soportan en silencio el sufrimiento, sin quejarse.

Pero hay otros más santos, que no quieren sobresalir. Son capaces de resistir cualquier tormento, pero, por humildad, quieren pasar inadvertidos y mueren entre horribles gritos de dolor
.



SIN TÍTULO
Max Aub
Yo estoy seguro de que se rió. ¡Se rió de lo que yo estaba aguantando! Era demasiado. Me metía y me volvía a meter la fresa sobre el nervio. Con toda intención. Nadie me quitará esa idea de la cabeza. Me tomaba el pelo: «Que si eso lo aguantaba un niño... ¿Acaso a ustedes no les han metido nunca esas ruedecillas del demonio en una muela cariada?

Debieran felicitarme. Yo les aseguro que de aquí en adelante tendrán más cuidado. Quizá apreté demasiado. Pero tampoco soy responsable de que tuviese tan frágil el gaznate. Y de que se me pusiera tan a mano, tan seguro de sí, tan superior. Tan feliz
. 


EL SUEÑO
Luis Mateo Díez
Soñé que un niño me comía. Desperté sobresaltado. Mi madre me estaba lamiendo. El rabo todavía me tembló durante un rato.

La otra mirada

TEOLOGÍAS Y DEMONOLOGÍAS
Enrique Anderson Imbert
Samuel Taylor Coleridge soñó que recorría el Paraíso y que un ángel le daba una flor como prueba de que había estado allí.

Cuando Coleridge despertó y se encontró con esa flor en la mano, comprendió que la flor era del infierno y que se la dieron nada más que para enloquecerlo
.
El gato de Cheshire

Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación Los orígenes de la vida (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), El comportamiento altruista (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e Inteligencia emocional infantil y juvenil (Linda Lantieri, Santillana, 2009) y la compilación de poesía incluida en Mina Loy. Futurismo, Dadá, Surrealismo (La Linterna Sorda, 2016). Cuenta con varios premios literarios, que incluyen el V Concurso de Relato Corto del Ayto. de Monturque (2004) y el XIII Premio de Narrativa Miguel Cabrera (2006). Ha publicado la colección de microrrelatos Te amo, destrúyeme (Amargord Ediciones, 2015). Coedita con Begoña Loza la colección de relatos La vida es un bar (Vallekas) (Amargord Ediciones, 2016), en donde también participa como autora. Colabora en las revistas digitales La Ignorancia y La Charca Literaria. En su faceta musical, toca la flauta travesera en los grupos de rock VaKa y Los Vitter del Kas.


Puedes leer una selección de microrrelatos de su libro «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando AQUÍ.

«Hijo», de Antonio Báez y otros microrrelatos

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Fernando Gómez Lamadrid, fundador de la página de facebook TOPmicrorrelatos.  


El niño empezó a trepar por el corpachón de su padre, que estaba amodorrado en la butaca, en medio de la gran siesta, en medio del gran patio. Al sentirlo, el padre, sin abrir los ojos y sotorriéndose, se puso todo duro para ofrecer al juego del hijo una solidez de montaña. Y el niño lo fue escalando: se apoyaba en las estribaciones de las piernas, en el talud del pecho, en los brazos, en los hombros, inmóviles como rocas. Cuando llegó a la cima nevada de la cabeza, el niño no vio a nadie.
   -¡Papá, papá! -llamó a punto de llorar.
   Un viento frío soplaba allá en lo alto, y el niño, hundido en la nieve, quería caminar y no podía.
   -¡Papá, papá!
   El niño se echó a llorar, solo sobre el desolado pico de la montaña
.

LOS LIBROS, LOS CIGARRILLOS, TU HIJO Y SUS JUGUETES, EL ROSTRO DE TU ESPOSA
Pedro Ugarte
Estás en casa y es de noche, y apagas la última luz. Qué extraño: de pronto todo desaparece.

Claude Picasso con dos años con su caballo de ruedas
- Pablo Picasso -
(1949)

En todas las familias hay un gracioso al que uno de buena gana le partiría la cara. Para poder por fin reír de verdad, con ganas. En la mía ese lamentable honor lo tuvo siempre mi padre. En fin, mis hermanos, mi madre y yo intentábamos mirar para otro lado cuando el viejo salía con sus gansadas. Así fue siempre y la cosa no tuvo nunca visos de que fuera a cambiar. No había boda, bautizo o celebración en la que mi padre no pusiera la nota discordante.
    «Las cosas que tiene este hombre», es lo que solían decir las tías, o mis primos.
    Las cosas, sus cosas, han sido todo tipo de impertinencias, de comentarios fuera de lugar, de bromas pesadas. El carácter expansivo, ridículo y cegato de mi padre me ha torturado y me ha humillado desde que tuve algo de raciocinio, desde que a los cinco o seis añitos me percaté de que aquel individuo era un fantoche presuntuoso. Sin embargo un día, cuando por enésima vez lo veía meter la pata y hacer el ridículo ante todos, de repente me embargó un sentimiento nuevo que no era ni vergüenza ni miedo ni dolor. Me sentí triste. Lo imaginé muerto, estirado y brillante, empalagoso como siempre, relamido en su pose de actor folletinesco. Me levanté de la silla dejando un flan con nata a medias y me escondí en el cuarto de baño antes de que el llanto me asaltase. Estuve allí un buen rato, oyendo las risotadas de mi padre y de alguno más de su cuerda. Luego en el frío de las calles le fui dando puntapiés a una lata hasta que me cansé, decidido a que no regresaría nunca a aquello que todos seguiríamos llamando hogar por mucho tiempo
.

Antes de ponerse el pendiente frotó el metal que rodeaba el zafiro con un bastoncito impregnado en líquido para limpiar plata. Cientos de estratos de tiempo levantaron el vuelo dejando la superficie luminosa y desnuda. Se acercó, curiosa, y la joya le devolvió el rostro adolescente de su abuela probándose el pendiente ante un espejo.

EL POZO 
Luis Mateo Díez
Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía cinco años. Fue una de esas tragedias familiares que sólo alivian el tiempo y la circunstancia de la familia numerosa. Veinte años después mi hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie jamás había vuelto a asomarse. En el caldero descubrió una pequeña botella con un papel en el interior. «Éste es un mundo como otro cualquiera», decía el mensaje.

«Microrrelatos escogidos» por Christian Solano (VIII)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por el escritor peruano de microficción Christian Solano.
 

LA CITA DE SU VIDA
Andrés Neuman
El lunes empieza a soñar con la cita. El martes se entusiasma pensando en que se acerca. El miércoles revisa su vestuario. El jueves pide turno en la peluquería. El viernes lo soporta como puede. El sábado sale a la calle con una sonrisa ansiosa y el corazón rebosante. Durante la mañana del domingo, llora. Cuando nota que vuelve a soñar, ya es lunes y hay trabajo.

El fin de la lectura

LA CARTA
Luis Mateo Díez
Todas las mañanas llego a la oficina, me siento, enciendo la lámpara, abro el portafolio y, antes de comenzar la tarea diaria, escribo una línea en la larga carta donde, desde hace catorce años, explico minuciosamente las razones de mi suicidio.

Los males menores

PRUEBA DE VUELO
Eugenio Mandrini
Si evaporada el agua el nadador todavía se sostiene, no cabe duda: es un ángel.

Las otras criaturas

LIBERTAD DE PRENSA
Felipe Parejas
Cuando recibió su memo, decidió que era el momento para poner en marcha el plan. Se encerró en su habitación y llamó a cuanto periodista, camarógrafo y reportero había conocido a lo largo de su trayectoria en el rubro. En menos de quince minutos, corresponsales de todos los canales locales luchaban por ingresar al lugar anunciado. Sólo a uno se le permitió el ingreso. Entonces, con una sonrisa en los labios y en vivo para todo el país, se cortó la yugular en exclusiva para las cámaras de la competencia.
Pequeños insolentes

LA OBRA MAESTRA
Álvaro Yunque
El mono tomó un tronco de árbol, lo subió hasta el más alto pico de una sierra, lo dejó allí, y cuando bajó al llano, explicó a los demás animales:

—¿Ven aquello que está allá? ¡Es una estatua, una obra maestra! La hice yo.
 

Y los animales, mirando aquello que veían allá en lo alto, sin distinguir bien qué fuere, comenzaron a repetir que aquello era una obra maestra. Y todos admiraron al mono como a un gran artista. Todos menos el cóndor, porque el cóndor era el único que podía volar hasta el pico de la sierra y ver que aquello sólo era un viejo tronco de árbol. Dijo a muchos lo que había visto, pero ninguno creyó al cóndor, porque es natural en el ser que camina no creer al que vuela.

 Animalía

Christian Solano (Lima, 1976) estudió Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Graduado de la Escuela de Escritura Creativa del Centro Cultural PUCP de Alonso Cueto e Iván Thays. Fue incluido en la Antología de Minificción Peruana «Circo de Pulgas» de Rony Vásquez y en la Antología de Latinoamericana de Minificción «Ballenas en Hormigueros» de la editorial mexicana Ojo de pez, y seleccionado para la Antología Trinacional de Minificción «Borrando Fronteras - Ergo Sum 2014» (Argentina-Chile-Perú). Ha publicado «Almanaque» (Editorial Micrópolis. Lima, 2014) y «Motivos de fuerza mayor» (Ediciones Sherezade, Santiago de Chile, 2015).

Puedes leer una selección de microrrelatos de «Motivos de fuerza mayor», pinchando en la imagen.


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