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«Anecdotario», libro de microrrelatos de Ricardo Bugarín

Os ofrecemos, por cortesía de su autor, Ricardo Bugarín, cinco microrrelatos de «Anecdotario», libro publicado por Quarks Ediciones Digitales en 2020.



Verano
Ricardo Bugarín
TOMAMOS SOL en la playa y después lo guardamos en el cesto junto a los restos de comida y otros elementos. Advertimos que ya no hay espacio para el protector y las cremas mientras el periódico del día no nos entra ni siquiera plegado. Avanzamos por la duna y oímos la voz de nuestro hijo que, en su particular manera de preguntarlo todo, nos dice: ¿no será mucha luz para meterla toda en casa?


Anecdotario (Quarks, 2020)

Almuerzo
Ricardo Bugarín
ME DA MIEDO el puré de papa. Tan blanco, tan acicalado, tan personal como nalga de bebé bien empolvada. Me provoca estupor de infancia y me da temor que en cualquier momento se le ocurra una sublevación o revolución indoamericana y se desbarranque del plato y sea un zafarrancho el mantel y toda la mesa.
 

Prefiero  un  vaso  con  agua  y  que  todo  el  resto  sea imaginación culinaria.


Anecdotario (Quarks, 2020)

Terapia
Ricardo Bugarín
DESPUÉS DE LA DUODÉCIMA SESIÓN, con esa voz pausada y delicada de facultativo universitario, le recomendó “tal vez intentar con un pequeño huerto, con un jardín a gusto, sea beneficioso para usted. Llenarse de tierra y de esperanzas es muy apropiado en estos casos”. Sopesó la enumeración de tareas sugeridas: cavar la tierra, hurgar en su interior, aspirar el vaho germinal de la vida, sembrar, plantar, regar, podar, quitar malezas y cosechar, en tiempo justo, lo alcanzado como un premio sabroso y perfumado de la vida.

En el comienzo fueron los tomates, las berenjenas, los cebollines de delatores aromas. Después vinieron las zanahorias y las lechugas arrepolladas. Nada de eso fue suficiente. Nada alcanzó lo deseado. Entonces fue que toda aspiración viró hacia las flores. Aparecieron los paños de narcisos, los senderos de gladiolos y los bordes de hortensias hasta que una mañana lo encontramos agónicamente volcado sobre un surco y su espalda se nos presentó como todo un territorio de malvones. Hicimos los trámites de rigor y al extendernos la certificación, el facultativo, con esa voz pausada y delicada de profesional universitario, nos dijo: “se hizo, botánicamente, todo lo posible”.


Anecdotario (Quarks, 2020)


Bruta realidad
Ricardo Bugarín
EN ESTOS TIEMPOS tan materialistas, de venta on line y diversos dineros, pareciera que los sueños fueron asesinados por tanta impiedad humana y se nos hace cuesta arriba poder encontrar un fauno con quien compartir la siesta.


Anecdotario (Quarks, 2020)

Como aferrados a un rencor
Ricardo Bugarín
Nada más espeluznante que una noche de tormenta con espejos y en una casa deshabitada. Después, el guión puede ser deficiente y las actuaciones desparejas pero ¿quién abandona su butaca?. Y allí nos quedamos aferrados a los apoyabrazos de los asientos como aferrados a un rencor, esperando que llegue la última muerte. Y allí padecemos coagulados de sangre desconocida, atrincherados, expectantes, arriesgando ser tomados por testigos y llevados a un juicio de opinión para terminar afirmando, contra toda publicidad interesada: mala, mala, mala, película mala y de pésima dirección. ¡Un terror de película!.


Anecdotario (Quarks, 2020)


«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (LXXVIII)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica, escritora y administradora de la página de facebook TOPmicrorrelatos.


LECCIÓN DE VIDA
Perla C. Hermosillo
Su amiga hacía todo mal: se involucraba con hombres inestables o casados; comía frituras en exceso y luego se quejaba de su gordura; quería controlar la vida de los demás y sufría de dependencia emocional con la gente que la rodeaba. Un buen día, cuando le estaba dando clase de control de crisis a su querida compañera, se dio cuenta de que, en realidad, se encontraba hablándose a sí misma frente al espejo.

Resonancias

ESPLÉNDIDA TEORÍA FÍSICA QUE NOS EXPLICA LA AURORA BOREAL POR EL REFLEJO DE LOS ARENQUES
Ángel Olgoso
Muchos hombres se han dejado convencer de que el cólera no es más que una nubecilla de insectos que nos tragamos inadvertidamente y, luego, van devorándonos por dentro con lenta masticación; que unas matas de romero colgadas en puertas y ventanas niegan el paso a los malos espíritus; que si el moribundo acaba sucumbiendo a su final es porque se distrae o, agotado, se abandona, y que si vigilara al enemigo con suma atención, siguiendo cada uno de sus ladinos gestos, de sus premiosos movimientos, si se resistiera con ahínco, el moribundo no expiraría; que las uvas vendimiadas al paso de un cometa dan el vino con el mejor buqué, un malvasía sutilísimo, con relámpagos de claridad lunar deliciosamente difuminados; que si uno se pone una lengua de hiena entre la planta del pie y la suela del calzado no le ladran los perros; que, introducidas en la nariz y absorbidas por ella, las bolas aromáticas de anacardina devuelven o agrandan la memoria; que las gotas que caen de los árboles después de una lluvia primaveral son la más incomparable de las caricias de toda nuestra existencia; que en el solsticio de verano opera cierta metamorfosis en las serpientes y, mientras están encendidas las hogueras de San Juan, muestran una conducta clemente y no muerden a nadie; que, de resucitar algún día, lo haremos en forma de esfera, el más perfecto de los cuerpos geométricos; que el líquido de mares y océanos es azul porque los dioses que lo crearon lo habían mirado con sus ojos color celeste; que cualquiera puede incendiar el Cielo con una antorcha o apagar el Infierno con un cubo de agua, hasta donde sea posible arrasar semejantes corrales, siempre que no se tenga temor del Infierno ni esperanza del Cielo; muchos hombres, como digo, se han dejado convencer por esos y otros juicios ilusorios pero la experiencia me ha desaconsejado tales supersticiones, por mucho que ofrezcan acaso los únicos cabos de salvamento a la errática y frágil barquichuela de la humanidad. En cualquier caso, nada importa ya, llegado ahora el momento en que se está acrecentando, de manera indubitable, la fuerza de la gravedad y el hombre se dispone a caer a tierra y convertirse en reptil.

Los pescadores de perlas

TRÁGICA SOBREMESA
Ricardo Alberto Bugarín
Ocurrió al final del almuerzo. Y fue por esa bruta ansiedad que nos caracteriza. Cuando abrimos las granadas, se nos escurrió la sangre entre las manos.

Ficcionario


APRENDAN GEOMETRÍA
Fredric Brown
Henry miró el reloj. A las dos de la mañana cerró el libro, desesperado. Seguramente lo suspenderían al día siguiente. Cuanto más estudiaba geometría, menos la comprendía. Había fracasado ya dos veces. Con seguridad lo echarían de la universidad. Solo un milagro podía salvarlo. Se enderezó. ¿Un milagro? ¿Por qué no? Siempre se había interesado por la magia. Tenía libros. Había encontrado instrucciones muy sencillas para llamar a los demonios y someterlos a su voluntad. Nunca había probado. Y aquel era el momento o nunca. Tomó de la estantería su mejor obra de magia negra. Era sencillo. Algunas fórmulas. Ponerse a cubierto en un pentágono. Llega el demonio, no puede hacernos nada y se obtiene lo que se desea. ¡El triunfo es nuestro! Despejó la sala retirando los muebles contra las paredes. Luego dibujó en el suelo, con tiza, el pentágono protector. Por fin pronunció los encantamientos. El demonio era verdaderamente horrible, pero Henry se armó de coraje.

—Siempre he sido un inútil en geometría… —comenzó.

—¡A quién se lo dices! —replicó el demonio, riendo burlonamente.

Y cruzó, para devorarse a Henry, las líneas del hexágono que aquel idiota había dibujado en vez del pentágono.


Honeymoon in Hell

GATITA
Alena Collar
Gata, gatita. Eso dijo, así, sonriente, colmillos afilados, esperando el ronroneo. Gata, gatita, mientras te desnudo y te lamo las tetas, luego el ombligo, nalgas, culo, sí, ese culito prieto, tan suave, con un lunar, ¿de qué será ese lunar?, te pregunté la primera vez y te reíste. Gata, gatita, te abres de piernas, ay qué rica estás, mona, chuli mía.

Mientras él se asienta sobre la dulcísima gata ronroneadora, esta saca un cuchillo de filo y se lo clava en la dulce garganta asquerosa que lleva aguantando tres años. Hasta aquí el maullido feliz.

 
Esas que también soy yo

CONTIGO, POR FAVOR
Carmen Membrilla Olea
Siempre quiero lo que no tengo: un mar en mi bañera, un guiñol en cada esquina, un pingüino con guitarra eléctrica…

Hoy has entrado en un ascensor. Yo estaba allí, pero tú ni me has visto. He escuchado el hielo y una vez más se ha roto mi risa. Estoy bien. ¡No creas! He pensado en orugas que fuman y en la vida en un faro. Al salir has dicho «Hasta luego» pero no me resulta suficiente. ¿Hasta cuándo es hasta luego?

Siempre quiero lo que no tengo: un catalejo que acorte distancias, una chistera que alargue canciones y un cuento que te convenza de que tú y yo elevamos sueños.
Premios de micorrelato IASA Ascensores

Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación Los orígenes de la vida (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), El comportamiento altruista (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e Inteligencia emocional infantil y juvenil (Linda Lantieri, Santillana, 2009) y la compilación de poesía incluida en Mina Loy. Futurismo, Dadá, Surrealismo (La Linterna Sorda, 2016). Cuenta con varios premios literarios, que incluyen el V Concurso de Relato Corto del Ayto. de Monturque (2004) y el XIII Premio de Narrativa Miguel Cabrera (2006). Ha publicado la colección de microrrelatos Te amo, destrúyeme (2015), Hola, te quiero, ya no, adiós (2017) y Microsexo (2019) en Amargord Ediciones.


Coedita con Begoña Loza la colección de relatos La vida es un bar (Vallekas) (Amargord Ediciones, 2016), en donde también participa como autora. Colabora en las revistas digitales La Ignorancia y La Charca Literaria. En su faceta musical, toca la flauta travesera en los grupos de rock VaKa y Los Vitter del Kas.


Puedes leer una selección de microrrelatos de su primer libro de microrrelatos, «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando AQUÍ.