«El liberalismo doctrinario en España», por Eduardo Montagut

[...] los diputados de la oposición gritarán esta tarde, hasta quedarse afónicos, contra la cruel persecución a que ha sido sometida la prensa desde que a principios del pasado mes de mayo fueran suspendidas por real decreto las sesiones de Cortes. En la mente de todos, a buen seguro, estará la interminable relación de multas, recogida de periódicos, causas judiciales y encarcelamientos, ocurridos merced a una ley de imprenta, la de Cándido Nocedal, predecesor en el Ministerio de Gobernación de don José Posada Herrera; una ley contra la que tanto se quejaron quienes hoy son gobierno, quienes tienen en su mano derogarla.
La cajita de rapé (Maeva, 2017)
Javier Alonso García-Pozuelo

Os ofrecemos una nueva entrega de Historia del Siglo XIX escrita para CITA EN LA GLORIETA por Eduardo Montagut. En este trabajo el profesor Montagut nos explica las ideas y planteamientos del liberalismo doctrinario o moderado: uno de los dos grandes bloques del liberalismo en la España de Isabel II.
 


EL LIBERALISMO DOCTRINARIO EN ESPAÑA
Eduardo Montagut
Durante el reinado de Isabel II se produjo la división del liberalismo en dos grandes tendencias, la moderada y la progresista, aunque su origen debe rastrearse en el Trienio Liberal. En este artículo intentaremos acercarnos a las ideas y planteamientos de la primera opción que, sin grandes variaciones, terminarían siendo las del conservadurismo posterior en tiempos de la Restauración.

El liberalismo moderado o doctrinario pretendía conciliar los intereses de la alta burguesía con los de la nobleza y alto clero, que terminaron por conformar la oligarquía española dominante durante el resto del siglo XIX, menos en la época del Sexenio Democrático en que se apostó por dos modelos más democráticos, la Monarquía de Amadeo I y la Primera República.

El moderantismo supeditaba las libertades al mantenimiento del orden público, la seguridad de las personas y, sobre todo, de la propiedad. Por eso siempre tendió a limitar el reconocimiento y la garantía de los derechos individuales, especialmente la libertad de imprenta o de expresión. En esta misma línea estaría la creación de la Guardia Civil en 1844, cuerpo con misiones civiles pero con estructura militar, para mantener el orden, especialmente en el medio rural.



Francisco Javier Girón y Ezpeleta
II duque de Ahumada
Primer Director General de la Guardia Civil

El liberalismo moderado era partidario del más puro centralismo en la construcción del Estado con instituciones fuertes y que defendieran el principio de autoridad frente a cualquier intento revolucionario o de conflicto social.  El papel del gobernador civil sería primordial, al ser el representante del poder central, acumulando amplias atribuciones o competencias en asuntos políticos, administrativos, electorales, judiciales y fiscales, y haciendo cumplir las órdenes que establecía el gobierno a través del Ministerio de la Gobernación

Ministerio de Gobernación en la Puerta del Sol de Madrid
(¿1860?)
Fuente: Biblioteca Nacional de España

El poder municipal, por su parte, debía estar controlado. En este sentido, es paradigmática la Ley de Administración Local de 1845. Los alcaldes de las capitales de provincia y principales municipios serían nombrados por el gobierno, y el resto por el gobernador civil correspondiente. En relación con el País Vasco y Navarra se mantuvieron sus fueros pero sus instituciones vieron recortadas algunas de sus funciones. La uniformidad legal y judicial se consolidó con la promulgación del Código Penal de 1848, así como con la imposición del sistema métrico decimal frente a la diversidad de pesos y medidas del Antiguo Régimen.

Frente al principio liberal de la soberanía nacional, el liberalismo doctrinario aportaba el de la soberanía compartida entre las Cortes, representantes de la nación, y la Corona, que era la encarnación de la Historia. Este hecho permitía un gran poder a la segunda. La Constitución de 1845 otorgaba a la Corona la iniciativa legal, el nombramiento y separación de ministros y el poder para disolver las Cortes. El bicameralismo establecía una cámara alta, el Senado, cuyos miembros eran nombrados por el rey. Este hecho permitía a la Corona poder frenar el posible mayor radicalismo del Congreso de los Diputados sin tener que intervenir directamente.
 

Juan Bravo Murillo
- José Gutiérrez de la Vega (1848) -
Museo del Prado

El liberalismo moderado era partidario del más restrictivo sufragio censitario. Solamente una minoría tendría derechos políticos, ya fuera para votar, ya para ser elegida. La ley electoral de la Década Moderada establecía que solamente podían votar para las elecciones al Congreso de los Diputados unos 100.000 españoles. Para ser elegible se exigían, por lo demás, condiciones económicas muy estrictas.

En materia religiosa siempre defendió el entendimiento con la Iglesia Católica y la Santa Sede, después del evidente deterioro de las relaciones que supuso la desamortización eclesiástica. El Concordato de 1851 selló la reconciliación entre el Estado español y la Iglesia Católica. Este Concordato no devolvió los bienes ya desamortizados pero suspendió las ventas y permitió la devolución de lo no vendido. España reconocería al catolicismo como la única religión legal, y se establecía la obligación de financiar y sostener a la Iglesia española. Por fin, ésta conseguía un inmenso poder en materia educativa.

Los moderados diseñaron la reforma fiscal liberal que supuso la racionalización de hacienda, centralizando los impuestos en manos del Estado y estableciendo claramente una imposición directa sobre la propiedad pero, sobre todo, indirecta, los famosos consumos, que gravaban los productos de primera necesidad, siendo profundamente injustos y fuente de constantes conflictos sociales.

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Muchas gracias por visitar La Glorieta.

es Doctor en Historia por la UAM y profesor de Secundaria en un Instituto de Alcalá de Henares en la especialidad de Geografía e Historia. Socio de las ilustradas Reales Sociedades de Amigos del País de Madrid y Bascongada, pertenece también a la ARMH, y mantiene un constante compromiso por la memoria histórica. Pertenece al Grupo de Memoria Histórica del PSOE y tiene la responsabilidad de Educación, Cultura y Memoria Histórica en la Ejecutiva de la Agrupación Socialista de Chamartín (PSOE-M). Colabora diariamente en diversos medios digitales con artículos de Historia y Política. Tiene publicados un libro sobre los árboles y la Ilustración, y diversos artículos sobre la enseñanza de la agricultura en los siglos XVIII y XIX, así como, sobre Historia social.