Reseña de «El rey de Andorra», de Miguel Izu, por Maya Velasco

Reseña de «El rey de Andorra», de Miguel Izu, por Maya Velasco
Seguro que a muchos, como a mí, lo primero que les sorprende es el título: El rey de Andorra, ¿pero es que Andorra ha tenido un rey? Casi nadie sabe nada al respecto. Miguel Izu, tal y como nos tiene acostumbrados, ha hecho un espectacular ejercicio de investigación y documentación, rastreando periódicos y archivos de los años 30. Al parecer, los reproduce en su libro porque le interesa mucho que el lector atrape el estilo y la manera de hacer periodismo en la época.

Pero empecemos por el principio, el libro se estructura en cuatro capítulos. El primero nos presenta un asesinato, contándonos quienes son los personajes principales y su historia. El segundo se centra en Boris Skossyreff, aspirante a rey. El tercero ahonda en las investigaciones de los Mozos de Escuadra y el cuarto, más corto, nos da la solución del caso.

Empezamos el libro esperando encontrarnos en Andorra y con lo que nos encontramos es con un asesinato en nuestros días de un profesor exguardia civil retirado tras un atentado que le dejó sin una pierna. Maite, la viuda de Ignacio, llama a su amigo que además es abogado. Ignacio era un apasionado de la Historia y estaba haciendo una investigación en Seo de Urgell sobre un supuesto rey de Andorra. En un intento de averiguar la causa de tan extraño asesinato, nuestro protagonista rastrea el contenido del ordenador de la víctima y encuentra todo un estudio sobre el tema.

Al parecer en 1934 se declaró rey de Andorra un apátrida llamado Boris Skossyreff, comprobado delincuente y timador, un vividor al uso que se suponía vivía de su amante de turno, a ratos ruso, a ratos holandés, a ratos oficial británico. Cada periódico da una versión de su vida tratándolo con verdadero humor, pues tal historia no puede tomarse de otra manera. Lo cierto es que al final terminan expulsándole de España. Este capítulo es en realidad un ensayo.

El tema del rey es una excusa para contar la otra trama y de hecho, Miguel Izu ha buscado una historia real pero de poco recorrido para que nos centremos en la trama del asesinato. El autor juega con el lector y nos lleva a sospechar cada vez más de quién es el asesino hasta que nos sorprendemos descubriendo que la policía tiene las mismas sospechas que nosotros.

El final es rápido y se desencadena sin que nos demos cuenta de qué ha pasado. Absolutamente inesperado. ¿Tiene que ver este asesinato con Boris I? ¿Las investigaciones de Ignacio le han llevado a algo que merecía la pena y que era peligroso para alguien?

La novela está narrada por el protagonista del que sospecho también hay gran parte de Miguel Izu en su faceta de abogado, pero también Ignacio es una parte del autor en su faceta de historiador, de investigador, de defensor de la verdad en contra de leyendas y versiones manipuladas.

Otro de los objetivos de El rey de Andorra es poner de manifiesto que muchas veces los historiadores transmiten historias que no se molestan en comprobar o tergiversan la historia apoyando una determinada ideología. Estas falsedades se transmiten a lo largo de los años y quedan para siempre. Critica también la falta de credibilidad de la televisión y los periódicos a la vez que valora positivamente la labor de documentación que hoy en día se puede hacer a través de un ordenador:

“Durante muchos años la historia consistía en repetir lo que contaban los que aseguraban que habían sido testigos de los hechos o, peor, lo que contaban los que decían que habían hablado con los testigos. Luego se repetía lo que habían escrito los que repetían lo que habían oído o leído, y así sucesivamente, de modo que era difícil separar la historia de la leyenda.”
Como abogado, el autor domina como nadie los interrogatorios y nos deja perplejos con el dominio del abogado en ellos.

El estilo es elegante y sobrio con un claro punto de humor, de ironía contenida. En algunos momentos me ha recordado a la prosa de Javier Marías: "A menudo, unos y otros eran vecinos, o eran amigos, o habían sido amigos, o trabajaban juntos, o incluso eran parientes."

En fin, me ha gustado mucho el libro: el primer capítulo engancha, el lector necesita saber qué tiene que ver Boris I con la vida de Ignacio. El segundo capítulo nos divierte a la vez que nos enteramos de cosas de la época que nunca habíamos escuchado y el final es inesperado.


Maya Velasco
Nací en Madrid (1962) y crecí rodeada de libros. Estudié Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid. Al terminar la carrera, impartí clases de literatura española a través de una ONG realizando dos de mis sueños que son compaginar mi pasión por la literatura con la enseñanza, compartiendo lo que esta me aportaba con ellos. En este periodo también organizaba obras de teatro en las que actuaban sus alumnos. Actualmente trabajo en un Despacho de Abogados de Madrid y escribo reseñas literarias para el blog colaborativo de Historia y Literatura  Cita en la Glorieta.

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