La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica, escritora y administradora de la página de facebook TOPmicrorrelatos.
EL OTRO LADO
Nicolás Jarque Alegre
Nicolás Jarque Alegre
Estoy solo y tengo hambre, frío, miedo. Hace semanas que me alimento de hierbas, de insectos, de mi propia inmundicia. Desde mi refugio, los veo deambular sin alma por las calles, de aquí para allá. Reunidos en manada, siempre encuentran carne que llevarse a la boca y marchan despreocupados, sin mirar atrás, con total libertad. Y aunque sé que lo suyo no es vida, me hacen dudar.
Las miradas miopes
EL HOMBRE INVISIBLE
Gabriel Jiménez Emán
Gabriel Jiménez Emán
Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.
Los 1.001 cuentos de 1 línea
Hizo un viaje errático en el tiempo y fue a parar a 1896, a Nápoles. A la llegada la máquina se averió definitivamente. Ya nunca podría volver a su época. Efectuó una pequeña corrección de su destino viajando a París en tren. Frecuentó los ambientes artísticos de la bohemia. Conoció a Huysmans, a Gide, a Monet, a Satie, alcanzó a ver a Verlaine. No se le contagió nada de aquellos múltiples talentos. Tan solo una tuberculosis. Marchó a Inglaterra y buscó a Alexander Fleming, entonces un muchacho de apenas quince años. Lo encontró, después de agotadoras indagaciones, una tarde a la salida del colegio, haciendo el ganso con sus compañeros. Exhausto, todo lo que se le ocurrió decirle fue, entre toses:
—¡Estudia, y no pierdas el tiempo!
—¡Estudia, y no pierdas el tiempo!
El camello miró el ojo de la aguja. Confrontó posibilidades, sopesó postulados, calculó causas y efectos. Tomó coraje pero, finalmente, desistió. Ahora, versículamente sentado, aguarda con su paciencia milenaria a que aparezca el primer hombre rico en el horizonte.
Ficcionario
WORKALHÓLICO
Ernesto Ortega Garrido
Ernesto Ortega Garrido
Aquel verano hacía calor y tenía mucho trabajo. Mi mujer se había ido de vacaciones con los niños. Como en casa no funcionaba el aire acondicionado, cogí un neceser y una muda, y me instalé en el bufete. Por las mañanas me afeitaba en el servicio, por si algún encausado nos visitaba. Siempre hay que estar impecable. Empezó como algo temporal, pero desde entonces no he vuelto por casa. Ahora vivo en Hierro y asociados. Algunas noches, paso a pedirle sal a Marta, la de penal, que se ha instalado dos despachos a mi izquierda. Charlamos de sus cosas y mis casos y, de vez en cuando, nos acostamos. Aquí soy feliz, aunque algún día me quedo mirando la foto del escritorio y me pregunto qué habrá sido de ellos. ¿Me echarán de menos? ¿Habrán hecho ya la comunión? Luego, bajo la cabeza y sigo concentrado en el sumario.
Era mi último día en París, llovía a cántaros y decidí entrar en el Louvre. Como tenía hambre, me senté en un banco a comer dos magdalenas a escondidas. De espaldas a mí, un hombre miraba un cuadro. Cuando me acabé el tentempié aún estaba allí. De repente, se acercó al óleo todo lo que pudo, como si fuera a decirle algo al oído a la mujer retratada. Luego, dio media vuelta y se fue tan tranquilo. No sé lo que le dijo, pero a aquella chica le quedó una insólita sonrisa.
Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación Los orígenes de la vida (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), El comportamiento altruista (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e Inteligencia emocional infantil y juvenil (Linda Lantieri, Santillana, 2009) y la compilación de poesía incluida en Mina Loy. Futurismo, Dadá, Surrealismo (La Linterna Sorda, 2016). Cuenta con varios premios literarios, que incluyen el V Concurso de Relato Corto del Ayto. de Monturque (2004) y el XIII Premio de Narrativa Miguel Cabrera (2006). Ha publicado la colección de microrrelatos Te amo, destrúyeme (2015) y Hola, te quiero, ya no, adiós (2017) en Amargord Ediciones.
Coedita con Begoña Loza la colección de relatos La vida es un bar (Vallekas) (Amargord Ediciones, 2016), en donde también participa como autora. Colabora en las revistas digitales La Ignorancia y La Charca Literaria. En su faceta musical, toca la flauta travesera en los grupos de rock VaKa y Los Vitter del Kas.
Puedes leer una selección de microrrelatos de su primer libro de microrrelatos, «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando AQUÍ.
Coedita con Begoña Loza la colección de relatos La vida es un bar (Vallekas) (Amargord Ediciones, 2016), en donde también participa como autora. Colabora en las revistas digitales La Ignorancia y La Charca Literaria. En su faceta musical, toca la flauta travesera en los grupos de rock VaKa y Los Vitter del Kas.
Puedes leer una selección de microrrelatos de su primer libro de microrrelatos, «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando AQUÍ.

