RESEÑA DE «SI QUIERES, PUEDES QUEDARTE AQUÍ», DE TXANI RODRÍGUEZ (Tres hermanas, 2017)
Manu López Marañón
Manu López Marañón
La nueva, finalista del XLVII Premio Internacional de Novela Corta Ciudad de Barbastro, se titula «Si quieres, puedes quedarte aquí». En lo que tiene toda la pinta de haber sido una meditada decisión, Txani Rodríguez ha optado por la tercera persona para interesarnos en los itinerarios sentimentales y vivenciales de Andrea Martínez Hinault, filóloga francesa que malvive de las traducciones y que llega a una cabaña de bosque previamente alquilada por su pareja –el adinerado Gonzalo– en un pueblo llamado Luja. Descartada la primera persona (y, aún mejor, evitando la tentación de dar al relato forma de diario íntimo) se consigue que el lector, mediante otros recursos –entre los cuales el voyeurismo autoral no es el menos importante–, profundice a cada página en lo más íntimo de esta complicada mujer. Que el resto de personajes vayan presentándose y desarrollándose a través de la mirada de Andrea, siempre desde la tercera persona, resulta un apasionante reto que culmina con la aprobación del lector.
Sorprende la calificación de «Si quieres, puedes quedarte aquí» como novela «corta». Estamos ante 200 páginas de una admirable prosa y creemos que es la intensidad sostenida lo que define cuantitativamente a una novela: cuanto inane mamotreto de mil páginas y con éxito fulminante se termina sin que deje poso. Y que nos digan, ¡por favor!, qué novela corta admite tiempos muertos tan abundantes como los de «Si quieres, puedes quedarte aquí». El capítulo que nos refiere la voluntad de aquel marqués de donar su fortuna al ayuntamiento para embellecer con flores las fachadas del pueblo, o los que dan cuenta de varios paseos en barca para llegar al almacén, o esas conversaciones, aparentemente intrascendentes, de Andrea con Rosario mientras cocinan, siendo interrupciones, no dejan de resultar también páginas de poética contemplación que, bien metidas –como es el caso–, se acoplan a la trama fortaleciéndola y no debilitándola, como por desgracia viene siendo norma en tantos novelistas a quienes no nombro para que continúen en su burbuja creyéndose literatos rompedores.
Pero no tratamos de convencer a nadie con nuestro razonamiento: las fronteras entre cuento largo, novela corta y novela traen de cabeza desde tiempo inmemorial a legiones de eruditos, y no seremos nosotros quienes pretendamos haber dado con la solución. Pero «Si quieres, puedes quedarte aquí» es novela, novela a secas (y sin fastidiosas etiquetas tipo «noir» «rosa» «verde», etcétera, algo que hoy en día no deja de ser otra bienvenida rareza.)
La tercera novela de Txani Rodríguez no es parca a la hora de suscitar resonancias, bien literarias (en muchos momentos la autora nos ha parecido una Virginia Woolf «domesticada» en el mejor sentido de la palabra: más cercana a la delicada prosa impresionista de «Al faro» que a los entrecruzados y tumultuosos monólogos interiores de «Las olas»), bien cinematográficas (los corderos que mueren, desollados en vallas o por la basquilla, crean indirecto suspense, pero también pautan el desarrollo temporal, como sucedía con los peces muertos de «Sangre fácil» o el conejo preparado para ser horneado de «Repulsión»). Otros animales menos susceptibles de acaparar cariño humano como orugas procesionarias y perros mordedores completan el bestiario de Luja.
El elenco masculino no queda muy bien parado. Gonzalo, pareja de Andrea, de quien ella busca un descanso tras una convivencia que se ha ido degradando, se nos presenta como un hombre que detesta la literatura hasta el extremo de arrancar literalmente de las manos de Andrea el libro que esté leyendo (exagerándolo un poco, estaríamos ante otro de esos especímenes masculinos que encuentran en el trabajo, el deporte y el sexo su forma de encarar la vida, una vida para la que cualquier asomo a la imaginación resulta un incordio). Los indicios de esa soterrada brutalidad de Gonzalo, por desgracia, pronto se ven confirmados. Otermin, el dueño de las cabañas de Luja, pese a sus vegetarianas sofisticaciones desplegadas en su caserío acaba revelándose como el rústico sin recursos que en realidad es. Y Aleksei –Liosha– un ruso encargado del mantenimiento de las cabañas, aunque de buen fondo, muestra grandes dosis de inseguridad; para cuando quiera tomar una decisión firme resultará tarde, aunque, adelantémoslo, es este Liosha, con todas sus dudas y silencios, quien facilita un cierre de novela no tan desolado.
Dejando aparte a las tres nudistas que ocupan una cabaña y terminan por resultar demasiado evanescentes y poco aprovechadas (su salida de la novela nos ha resultado un poco forzada), hay que reconocer que la absoluta protagonista –Andrea– con su tortuoso pasado, sus anhelos vitales, la indisimulada búsqueda de sexo, así como su bagaje cultural y su preparación intelectual, nos ha resultado un personaje maravillosamente construido. ¿Recuerdan otra inolvidable Andrea de nuestra literatura? ¡Claro!, la de «Nada», la obra maestra de Carmen Laforet con quien esta Andrea Martínez, si se detienen a comparar, guarda no pocas similitudes (arriesgamos creyendo no caer en la exageración si hablamos de un aggiornamento en la Andrea original). No menos interesante, a pesar de mostrar escasa complicación interna, se muestra esa esquiva Rosario que ha encontrado la razón de su vida en cocinar para la Asociación de Viudas de Luja y con la que Andrea acaba por amistarse; gracias a ella, además, encuentra trabajo.
Novela de lectura detenida y hechizante, «Si quieres, puedes quedarte aquí», nos revela a una autora llamada –si no le devoran las prisas y esquiva el temido contrato editorial que obliga a entregas anuales– a darnos títulos maestros. Mientras Txani Rodríguez prepara su siguiente obra no duden en esperarla disfrutando con esta que nos ha gustado tanto.
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Muchas gracias por visitar La Glorieta.
nació
en Bilbao en 1966 y es diplomado en Relaciones Laborales y máster en
Prevención (especialidad Seguridad e Higiene en el Trabajo). Residió un
año en Buenos Aires tras ser becado por el Gobierno Vasco para llevar a
cabo un trabajo sobre la legislación laboral argentina. En la actualidad
se dedica en exclusiva a escribir guiones cinematográficos y a la
literatura. En 2015 ha editado con Ediciones Oblicuas su primera novela, “Alcohol de 99º”. Recientemente ha terminado “Prosas para eunucos”, un libro de relatos en busca de editorial. Además de para Cita en la Glorieta, también reseña para las revistas Calibre. 38 y Moon Magazine.
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Javier Alonso García-Pozuelo
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